Que el Alonso que queríamos no camufle lo normal como especial

Oriol Muñoz
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PORTIMAO, PORTUGAL - MAY 02: Fernando Alonso of Spain driving the (14) Alpine A521 Renault in the Pitlane during the F1 Grand Prix of Portugal at Autodromo Internacional Do Algarve on May 02, 2021 in Portimao, Portugal. (Photo by Peter Fox/Getty Images)
Alonso ha firmado los primeros puntos de la temporada depués de hacer una remontada que nos ha recordado a los momentos a los que le sacaba el máximo partido a su coche. (Foto: Peter Fox/Getty Images)

Si ayer tocaba ser un poco más duros con el rendimiento de Fernando en clasificación del GP de Portugal, hoy toca aplaudir la actuación del asturiano porque ha firmado una de esas carreras que nos ha trasladado a esas citas donde saca lo máximo de lo que el coche le permite batallando contra equipos que están un peldaño por encima del Alpine.

Fernando nos acostumbró durante muchas carreras en la segunda etapa del McLaren Honda a sacar más de lo que el monoplaza permite. Ver esas actuaciones nos servía para entender que el nivel de pilotaje de Alonso seguía intachable. Un nivel que ayer dejó un poco más de dudas viendo que su compañero de equipo, Esteban Ocon, le sacó ocho décimas. Hoy la cosa ha cambiado por completo. Pese que a Ocon ha terminado un puesto por delante del español, la actuación más destacable en Alpine ha sido la del asturiano. Salía 13º y a pesar de no tener una salida descomunal se las ha apañado para ser de los que mejor ha gestionado las gomas. Precisamente, la gestión de los neumáticos fue lo que perjudicó al español el sábado de clasificación.

Ahora bien, ¿tenemos que poner esta carrera de Alonso como un carrerón insuperable? Lógicamente no. Que Alonso esté al nivel de su compañero de equipo es algo que se le debe pedir a un piloto de su talla. Es bicampeón del mundo por algún motivo y esto tiene que quedar plasmado en pista. Por lo tanto, estas carreras son las que se le piden. De todos modos, tendremos que ser más pacientes porque el español lleva dos años fuera del ruedo y es normal que le cueste más adaptarse a su nueva estructura. Si le cuesta a Sebastian Vettel o a Ricciardo, cómo es lógico a Fernando le va a ocurrir lo mismo.

Pero así como en Imola nos quedamos un poco fríos hoy no se puede poner ni un pero. Ver a Alonso pelear con Sainz y el Ferrari o con Daniel Ricciardo y su McLaren son síntomas de clara mejoría. Hoy el paso adelante que ha dado Alpine sí que ha quedado evidenciado y luchar en la media tabla debe ser el objetivo del equipo galo a corto plazo. No es hora de mirar arriba, habrá tiempo suficiente para eso.

Otro de los síntomas positivos es el instinto animal que sigue manteniendo Fernando, ha gestionado de forma perfecta la goma media. Se ha notado la experiencia en este sentido. Ha sido de los que más ha tardado en entrar a boxes y una vez ha montado gomas frescas, al ataque. El por fuera que le ha realizado a Ricciardo en la curva 1 nos ha recordado el mejor Alonso, el aniquilador en su salsa.

En resumen, nadie duda de la capacidad de Alonso para asombrarnos. Si con un coche que estaba para quedarse en Q1 lo conseguía colocar el séptimo, como no va a poder hacer mejores actuaciones con un monoplaza que se ha visto que puede luchar de tú a tú con Ferrari, AlphaTauri y McLaren. Quizás estamos demasiado bien acostumbrados a actuaciones excepcionales del español y por eso le pedimos más. Nos ha dado tanto que cuando no está a la altura que esperamos nos quedamos decepcionados. Alonso ha vuelto porque sabe que es capaz de hacer grandes cosas y el octavo de hoy puede ser una pequeña muestra de lo que está por venir.

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