El fenómeno Virreyes y su valor para el rugby argentino

Jorge Búsico
lanacion.com

La ronda de repechajes del torneo de la URBA empezará el domingo a darle fin a otra intensa temporada del rugby de XV, que además tendrá un epicentro federal con la definición de pasado mañana en Don Torcuato del Nacional de Clubes de la UAR entre Hindú -¡otra final! ¿¡Qué más para elogiar del múltiple campeón!?- y Jockey de Rosario. Vendrán, una vez concluida la temporada, las conversaciones de siempre alrededor de cómo se desarrollan los calendarios y cómo se sitúa la competencia en un espectro de tantos clubes en una sola provincia. Nunca habrá satisfacción para todos, pero quizás alguna vuelta se le pueda encontrar, por ejemplo, a situaciones como las de CUBA, que jugó por última vez -sin contar sus 3 partidos en el NdC- el 14 de septiembre, cuando un empate con Newman lo salvó del descenso directo. Dos meses y tres días después enfrentará a Olivos para tratar de mantener su lugar en el Top 12.

Los repechajes, que se jugarán en once canchas distintas, vendrán a completar el cuadro de 2019 con los campeonatos del SIC en el Top 12, Los Tilos en Primera A, Los Matreros en Primera B, Delta en Primera C, El Retiro en Segunda, San Marcos en Tercera y Los Molinos en Desarrollo, y al acompañamiento con los respectivos ascensos de Buenos Aires C&RC (A), Curupaytí (B), DAOM (C), Virreyes (Segunda) y Tigre (Tercera).

El fenómeno Virreyes

Si bien todos tienen sus méritos, campeones y descendidos, ascendidos y los que mantuvieron su categoría, vamos a elegir a Virreyes como una de las fotografías que ofrece el universo de los clubes que sostienen al rugby argentino. El club de San Fernando, que tuvo una piedra fundamental a fines de noviembre de 2002, acaba de conseguir algo poco frecuente: dos ascensos consecutivos. En 2018 avanzó de Tercera a Segunda tras vencer en el repechaje a Tigre y ahora, cuando la premisa era quedarse en esa división, pegó otro salto al quedar en el segundo puesto de la tabla general. Lo que se vivió en la semana previa y el sábado del encuentro con Los Cedros, que selló el pasaje a la C, ya está en la historia de un club que empezó a competir con su plantel superior en la URBA recién en 2010.

Virreyes tiene su embrión en dos mujeres: Ángela Billoch y Dolores Iraola, esposas de Marcos Julianes y Carlos Ramallo. Ellas estaban colaborando en la villa de Virreyes en esa época donde el país intentaba salir de otra de sus crisis, cuando en la casa de los Julianes, el Corto Ramallo, del SIC, le dijo a Marcos, del CASI: "¿Y si hacemos algo por el rugby?". Ahí nació esta maravillosa aventura, que pronto unió a otro hombre de rugby, el padre Juan Pablo Jasminoy, párroco de la villa y a cargo del colegio María Teresa. Inmediatamente se sumó un emblema del CASI y de los Pumas: Rodolfo "Michingo" O'Reilly, hoy una especie de santo para la comunidad rugbística de Virreyes. Fueron 4 años en un terreno de FATE, hasta que el municipio les cedió el actual, donde se levantan canchas y aulas.

"Virreyes puede mostrarle a toda la sociedad que los clubes son espacios donde se hace realidad la premisa del amor que posterga conflictos consuetudinarios y privilegia los encuentros donde todos ganan. Porque Virreyes Rugby Club no se enmarca en la utópica revolución ni en la distópica beneficencia", remarca Julianes. Virreyes también es un éxito de todo el rugby argentino, que apoyó el proyecto desde distintos estamentos.

Otro hito se dará el próximo 23, ya que Virreyes fue elegido como una de las sedes para el Seven de la URBA. Ese sábado jugará por primera vez oficialmente con el SIC, uno de los más campeones de la historia. Todos volverán a ganar.

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