Fede fue el Valverde más atrevido en el Camp Nou

Adria Puig/Anadolu Agency via Getty Images
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Pasó el Clásico que más tensión social creo en los últimos años y por suerte no hubo que lamentar ninguna desgracia. Tampoco se celebró gol alguno, eso es cierto, pero se vivió un buen partido de fútbol, con un Real Madrid que fue muy superior en su despliegue físico, en su juego y en sus ganas de llevarse los tres puntos. En gran medida la culpa de esto la tuvo Ernesto Valverde, que parece dispuesto a dinamitar sus últimos meses en el banquillo blaugrana abocado a morir con las botas puestas.

Mientras tanto, en el otro bando, había otro Valverde, nacido en Montevideo y hace apenas 21 años, que dio un verdadero clinic de fútbol en el mediocampo. A Federico le apodan el pajarito, pero a esta velocidad pronto podrían llamarle águila imperial.

Su demostración en el Clásico, el primero que disputaba como titular, fue verdaderamente descomunal. Se multiplicó para cubrir todo el mediocampo, hiló el juego junto a Toni Kroos entre líneas, y además se soltó con tres latigazos que a poco estuvieron de decantar el partido para su equipo.

Jose Breton/Pics Action/NurPhoto via Getty Images
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La personalidad que ha demostrado en el último mes y medio el jugador uruguayo ha sorprendido a propios y extraños. Todo el mundo sabía de sus grandes cualidades, de su potencial para acabar cuajando en un gran jugador en el fútbol europeo, pero pocos podrían haber vaticinado la eclosión tan espectacular de estas últimas semanas.

Zinedine Zidane le ha confiado el timón del equipo y en el Camp Nou el chico demostró estar preparado para todo. No sólo fue uno de los mejores del terreno de juego, sino que fue el factor diferencial de un Real Madrid que ha encontrado una solidez inaudita, pero al que le sigue faltando el gol que acabe por sentenciar los partidos que tan bien está manejando. Gran parte de culpa de ese dominio del equipo merengue la tiene Valverde, que se comió el campo sin ningún tipo de miramiento, hasta acabar por anular a Frenkie De Jong, Ivan Rakitic y Sergi Roberto.

Mientras Fede marcaba el ritmo del juego en el campo, Ernesto languidecía en la banda buscando formas de cerrar los canales del juego madridista. Su solución fue sacar a Arturo Vidal. El chileno es tal vez el jugador más contra natura de toda la plantilla del FC Barcelona, y aunque ha sacado más de una vez las papas del horno, no hay nada que moleste más a la afición blaugrana que ver que su equipo no carbura, que el rival (y más aun el Real Madrid) le sobrepasa en juego, y que el bombero de turno sea el chileno de la cresta. Pero a Valverde le parece siempre una solución encomiable. Así le va.

Alex Caparros/Getty Images
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Esa timidez del Txingurri, la falta de iniciativa y las ganas de querer resguardarse antes que ir a por el partido, acabaron por deseperar a la parroquia, mientras que el otro Valverde, el madridista, crecía y crecía.

En la segunda mitad, tras los dos voleones que firmó en el primer episodio, el pajarito hizo una jugada que le define a la perfección. Agarró un balón cerca del círculo central y salió como un cohete hacia el área culé. No tuvo que deshacerse de ningún rival porque ninguno llegó a tiempo a cortarle el paso. El uruguayo se plantó en la central, e incluso tuvo opción de rematar de zurda, pero decidió buscar a Gareth Bale que estaba sólo dentro del área. El remate del galés salió escorado y quedó como una ocasión más de los blancos que se fue al limbo, pero la impronta de Fede Valverde dejó huella.

El Real Madrid ha encontrado en el uruguayo el bastión que necesitaba para su mediocampo. Con la corrección táctica de Casemiro y la elegancia de Kroos, los merengues necesitaban ese box to box arrebatador que rompiera líneas y abarcara espacio. Zidane quería a Pogba, pero se encontró con Valverde y le está moldeando para que acabe siendo, si cabe, mejor que el francés.

En el Camp Nou volvió a dar una verdadera lección, y de pasó dejó al otro Valverde, a Ernesto, más que en evidencia por su apuesta tan conservadora.

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