Federico Girotti en River: el desafío de afianzarse en un puesto en el cual a los chicos del club les costó

Juan Patricio Balbi Vignolo
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Federico Girotti celebra en "Modo Oso" el gol del empate parcial ante Boca Juniors.
FotoBaires

La marca de Federico Girotti impacta: tiene cinco goles en 396 minutos jugados en la primera de River, repartidos en 21 partidos desde su debut en 2019. Es decir, festeja una vez cada 79 minutos. Un alto promedio que se vincula con su juego. Con 1,90 metros y 84 kilos, es un centrodelantero clásico. Un N° 9 con olfato goleador, potencia y presencia en las dos áreas. Tras su doblete en la Copa Argentina, Marcelo Gallardo le bajó el tono al furor y dijo que “le falta crecer muchísimo”. Pero, ante la falta de efectividad de un equipo que no siempre concreta lo que genera, su figura se erige como una promesa a seguir de cerca en tiempos donde los goles surgidos de la cantera escasean y el poder ofensivo se busca en el mercado de pases.

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Más allá de que el DT revolucionó las inferiores de River con un proyecto integral que potenció toda la infraestructura y que el club aprovechó con 22 ventas por 116 millones de dólares netos en los últimos siete años, de los 12 delanteros juveniles que tuvieron acción con Gallardo solo dos se pudieron afianzar con continuidad en primera.

Uno es Sebastián Driussi, figura con 28 festejos en 105 partidos y cinco títulos. A pesar de que debutó en 2013 con Ramón Díaz, se ganó un lugar en el ciclo del Muñeco, explotó en la temporada 2016/17 y se fue a Zenit de Rusia por su cláusula de 15 millones de euros. Hoy, sueña con volver en junio a préstamo.

Driussi no para de hacer goles
Driussi no para de hacer goles


Sebastián Driussi surgió de las inferiores de River y le dio muchos resultados a Gallardo

El otro es Julián Álvarez, la gran aparición del último tiempo. Hizo su presentación en 2018, suma 13 goles en 57 partidos (30 como titular), hoy es indiscutible en la estructura del técnico y tiene una cláusula de rescisión de 25 millones de euros. En la actualidad, el Millonario también apuesta por el propio Girotti, Benjamín Rollheiser (12 partidos desde 2019, dos de titular, sin goles) y Lucas Beltrán (12 encuentros desde 2018, tres de titular, sin goles). Los tres tienen cláusulas de 20 millones de euros.

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Pero detrás de ellos hay otros siete delanteros de la cantera que pasaron sin pena ni gloria por el club desde la llegada de Gallardo. Los tres casos más emblemáticos son los de Federico Andrada, Giovani Simeone y Lucas Boyé, grandes promesas goleadoras que no se pudieron lucir.

Andrada debutó con Ramón Díaz en 2013, jugó un solo partido con el Muñeco y emigró en 2014 con un gol en 20 partidos (nueve de titular), hasta que rescindió en 2018 tras varios préstamos; Simeone también debutó en 2013 y disputó 33 encuentros (10 de titular) con cuatro goles, pero no se afianzó, fue cedido a Banfield y en 2017 lo compró Genoa por 5,1 millones de euros; mientras que Boyé acumuló dos goles en 37 partidos (15 de titular) de 2014 a 2015, pasó por Newell’s a préstamo y en 2016 quedó libre y emigró al fútbol europeo.

Además, Juan Cruz Kaprof (un gol en cinco partidos), Franco López (tres partidos sin goles), Claudio Salto (un partido sin goles) y Alan Marcel Picazzo (un gol en dos partidos) son otros jóvenes que salieron de las inferiores, debutaron en primera y no encontraron su lugar. Los cuatro rescindieron su contrato o quedaron libres y buscaron su futuro fuera de Núñez. Muchas veces, las exigencias no esperan. Y solo siguen los que se adaptan rápido y aprovechan cada minuto jugado.

Así, sin poder consolidar un centrodelantero juvenil en la primera, River apostó a buscar los goles con su billetera. Y gastó alrededor de 37 millones de dólares en atacantes durante la era Gallardo entre las llegadas de Lucas Alario, Tabaré Viudez, Javier Saviola, Iván Alonso, Marcelo Larrondo, Carlos Auzqui, Lucas Pratto, Ignacio Scocco, Rafael Borré, Matías Suárez y Agustín Fontana.

Además, también heredó a Teo Gutiérrez y Rodrigo Mora, dos pilares ofensivos que llegaron en la gestión de Daniel Passarella. Entre todos ellos están los máximos anotadores del ciclo del actual DT: Borré lidera la tabla con 53 tantos; Alario está segundo con 41; Scocco está tercero con 38; y Mora es el quinto con 34, uno menos que Pity Martínez, otra incorporación.

Pero la situación no es nueva. Tiempo atrás, aparecen diversos apellidos nacidos en las divisiones menores como Daniel Villalva, Rogelio Funes Mori, Gustavo Bou, Andrés Ríos, Luis Vila, Juan Antonio, Gonzalo Gil, Gustavo Fernández, Federico Almerares y José Sand, que tampoco lograron despegar a fondo en la primera. ¿Las últimas grandes apariciones? Radamel Falcao y Gonzalo Higuaín en 2005. Dos cracks de elite y de selección que se sumaron a la lista que integran Ángel Labruna, José Manuel Moreno, Adolfo Pedernera, Daniel Onega, Oscar Más, Carlos Morete, Ramón Díaz, Hernán Crespo, Javier Saviola y Fernando Cavenaghi, entre otros delanteros goleadores de inferiores que irrumpieron en el club.

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El colombiano Radamel Falcao García marcó 45 goles en 113 partidos y en 2009 emigró a Porto por 7,2 millones de dólares

El colombiano Falcao marcó 45 goles en 113 partidos y en 2009 emigró a Porto por 7,2 millones de dólares. Luego, brilló en Atlético De Madrid, Manchester United, Chelsea, Mónaco y Galatasaray, su actual club. En tanto, el Pipita sumó 15 goles en 41 partidos y fue vendido en 18 millones de dólares a España. Higuaín se cansó de ser figura en Real Madrid, Nápoli, Juventus, Milan, Chelsea e Inter de Miami, su actual club.

Con ese recuerdo de dos casos emblemáticos, Girotti irrumpe en River con una potencia y un apetito que asombra. “La paciencia y el cambio de mentalidad fueron fundamentales para estar donde estoy hoy. Busco lo mejor para el equipo y ser siempre una opción. Estoy en el club más grande del país y de Sudamérica y hay una competencia sana y un plantel bárbaro”, dijo tras marcarle dos goles a Atlético Tucumán. Y su gran desafío será transformar el futuro prometedor en un presente a puro gol. Pocos pueden hacerlo.

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Juano Tesone/Pool ARGRA


Julián Alvarez, uno de los pocos delanteros de las inferiores de River que logró afianzarse en el plantel estable de Gallardo (Juano Tesone/Pool ARGRA/)