Federico Girotti, el goleador inesperado de River que vale 20 millones de euros y soñaba con ser piloto

Juan Patricio Balbi Vignolo
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"Dejame mandarle un saludo a mi familia". Federico Girotti no puede hacer desaparecer la sonrisa. No puede, pero tampoco quiere. Su felicidad es total. Desborda naturalmente su cuerpo mientras el juvenil abre una mano para saludar ante la cámara de la transmisión televisiva. En su cuarto partido oficial, y con apenas 80 minutos en la primera división, el delantero de 21 años se destapó con una gran palomita para que River le ganara por 1-0 a Godoy Cruz en Mendoza en la Copa Liga Profesional, tan sólo un minuto después de su ingreso.

El cronómetro marcaba 28 minutos y 50 segundos cuando Marcelo Gallardo lo hizo entrar en reemplazo de Lucas Pratto. Y en exactamente 60 segundos, a los 29 minutos y 50 segundos, la pelota que cabeceó tirándose al césped tras un gran centro de Matías Suárez venció el arco de Juan Bolado. La reacción del pibe Girotti fue instantánea: no bien vio cómo su tiro se metía rasante cerca del segundo palo, se levantó y comenzó a correr. Abrió los brazos, los agitó sin parar e hizo arder su garganta en el ansiado primer grito de gol. Bruno Zuculini fue el primero que apareció en su camino para detener la infinita carrera con un fuerte abrazo, hasta que el resto de sus compañeros se sumó al festejo.

De arco a arco: River le ganó a Godoy Cruz con un gol del juvenil Federico Girotti y la atajada de Enrique Bologna en un penal

"Esto es muy lindo, siempre lo soñé desde que estoy en las inferiores. Uno siempre sueña con debutar en primera y también con marcar un gol. Ahora toca disfrutar del triunfo", dijo el juvenil que nació en Acassuso el 2 de junio de 1999. "En el último tiempo en las inferiores hice bastantes goles, tuve la suerte de jugar y sumar confianza. A medida que va haciendo goles uno suma confianza, pero además fui dándome cuenta de que no solamente tengo que hacer eso, sino también darle un rol importante al juego, correr, ayudar al equipo, apoyar a mis compañeros y defender. Se vive del gol, pero intento ser un jugador completo para acompañar", detalló.

Girotti llegó a River en infantiles en 2010 por medio de Daniel Messina, que por entonces era coordinador de las inferiores del club y lo llevó tras tenerlo varios años en su escuela en Martínez. Fue centrodelantero, desde aquella primera prueba de una semana, cuando tenía 10 años, y mantuvo su posición en todas las divisiones millonarias, siempre acompañado por su padre o su abuelo, los encargados de sostener el sueño. El "Gordo" o el "Tanque" -así le dicen sus amigos- es un clásico 9 de mucha potencia, buen juego aéreo, olfato de gol, presencia en el área para ir al choque con los defensores rivales y buen manejo de ambos perfiles, a pesar de ser diestro.

Mide 1,90 metros y pesa 82 kilos, tiene como referentes a Lucas Pratto y a Robert Lewandowski y cultiva un pasatiempo muy particular, la aviación, a punto tal que estudió para ser piloto comercial en el aeroclub de San Fernando y suele pilotear por la ciudad cada vez que el tiempo se lo permite. "Mi fanatismo por los aviones viene desde chico, por mi abuelo y mi papá. Me llevaban a ver los aviones a Aeroparque. Por ahora es un hobby, porque estoy dedicado al fútbol, pero uno nunca sabe si en el futuro puede ser de utilidad", contó Girotti al sitio de Internet del club. "Siempre había soñado con volar. Si no hubiese tenido la chance de ser futbolista, habría sido piloto", narró también hace unos meses en el diario Clarín.

Más allá de su segunda pasión, en el fútbol tuvo en 2020 dos momentos que influyeron en su destino. El primero fue en febrero, cuando Torino, de Italia, ofertó 3.750.000 euros por el 100% de su pase, pero él decidió no emigrar para apostar por su oportunidad bajo la conducción de Marcelo Gallardo. Con el DT tuvo una charla en la que éste le manifestó la intención de tenerlo en cuenta, y esa idea se potenció tras la pausa por la pandemia de coronavirus. Además, el juvenil también rechazó una propuesta de Francesco Totti, que le ofreció sus servicios en la agencia de representación de jugadores que el italiano lleva adelante.

Y la segunda situación trascendente se dio en julio: aunque tenía contrato con River hasta junio de 2021, el club le firmó una extensión hasta diciembre de 2022 con una cláusula de rescisión de 20 millones de euros, a pesar de que por entonces Girotti tenía sólo dos encuentros en la primera división. Había dado en 2018 sus primeros pasos en la primera, con entrenamientos con el plantel y un partido en el banco de suplentes (3-1 a Gimnasia en diciembre). Hasta que en el verano de 2019 todo empezó a cambiar.

Girotti tuvo su primera pretemporada con el plantel en Uruguay y el 27 de enero debutó en la derrota por 3-1 frente a Patronato en el Monumental: ingresó para jugar 26 minutos en lugar del juvenil Lucas Beltrán. Pero no sostuvo su nivel, perdió terreno y retornó a la cuarta división, en un paso atrás que le permitió volver a crecer para estar nuevamente en el radar de Gallardo: fue el máximo anotador entre todas las categorías de las inferiores riverplatenses, con 14 goles en 12 partidos.

"Cuando bajé de la primera a la reserva, lógicamente eso me afectó, y después vino una lesión. Eso hizo que mi rendimiento no fuera el mejor, pero mentalmente siempre estuve enfocado. Así como haciendo bien las cosas llegué a la primera, sabía que yendo por el mismo camino todo volvería a darse. Creo que volver a jugar en la cuarta me puso los pies sobre la tierra y me hizo saber cuál era mi situación en ese momento. Ahora siento que mi nivel va para arriba otra vez. Creo que no aproveché la chance que tuve en la primera. Ahora, si me toca nuevamente, tengo que estar mejor preparado. Vine a River a jugar en la primera y voy a luchar hasta el fin", manifestó Girotti el año pasado ante el sitio del club.

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Este año, antes de la interrupción, volvió a tener acción en la división mayor: jugó 23 minutos en la caída por 3-0 contra Liga en Quito en el debut por la Copa Libertadores, cuando Gallardo dispuso un equipo alternativo. Y ahora, con el reinicio de la actividad, en sus dos partidos logró su primer tanto: luego de que sumara 16 minutos en el 6-0 a Binacional en Lima y desperdiciara una clara ocasión, su revancha llegó en la noche del sábado en Mendoza, en su cuarto encuentro con la camiseta millonaria. Jugó 21 minutos, pero en su primera pelota marcó el gol del triunfo de River y ahora sueña despierto en su momento más esperado.