Federer pone a La México a sus pies

El Universal

CIUDAD DE MÉXICO, noviembre 24 (EL UNIVERSAL).- Roger Federer se consagró en La México. La conexión con la afición fue inmediata. Apenas su silueta apareció en la cancha, el griterío fue espectacular. No era para menos. El considerado mejor tenista de todos los tiempos regresaba a nuestro país para enfrentar al alemán Alexander Zverev.

Los invitados fueron puntuales a la cita. El primero en aparecer fue Sascha, quien generó una sonora ovación, que se intensificó cuando dejó ver su playera negra de la Selección Mexicana, que cambiaría al momento del juego. Luego, el ganador de 20 títulos de Grand Slam, dueño de un carisma muy especial, quien convocó a una multitud ávida de verle, sin importar que no fuera en un torneo oficial.

A sus 38 años, jugaba su partido 66 de 2019 (de exhibición, los tres más recientes), en la Plaza de Toros México. Y una Monumental a reventar estalló cuando pisó la cancha. Dio vuelta a la zona de juego saludando y llevándose la mano al corazón, en señal de agradecimiento ante tal recibimiento.

Es verdad que no es aquel hombre que en 2006 ganó 12 títulos, su mejor cosecha en una temporada. Pero de su raqueta salen todavía golpes increíbles, como el tiro de pase con el que ganó el juego dos del segundo set y que hizo vibrar al embudo de la colonia Nochebuena, o los drives con los que dejó parado a su rival.

El alemán Alexander Zverev no desmereció en el encuentro. Entendió perfecto de qué se trataba y mostró algunos de los golpes que lo llevaron a colocarse como uno de los jóvenes señalados para tomar la estafeta del "Big Three". Pero también bromeó. Incluso se animó a pedir aplausos cuando lograba tiros ganadores.

Imposible dejar de notar también el excesivo fervor de la afición, que lanzaba gritos en pleno punto, como el ocurrente que le confesó "¡Eres mi Dios"!

El triunfo para el tres del mundo (3-6, 6-4 y 6-2), que todos disfrutaron: Roger, Alexander y los aficionados. Pasan los años y el suizo sigue siendo un toro bravo. Un ejemplar que este sábado tuvo una buena actuación que, sin duda, fue digna del indulto. Un fuera de serie que convocó a más de 42 mil 517 almas, satisfechas de verlo disfrutar el tenis, que tal vez no sería lo mismo sin una figura como la del GOAT, a quien la Plaza despidió rindiéndose a sus pies.

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