Federer en la Argentina: furor por su llegada, conferencia y el disfrute por el asado

Sebastián Torok
lanacion.com

La presencia de Roger Federer en la Argentina, por segunda vez en su vida, promete ser más intensa todavía que la primera, en 2012. El suizo, exnúmero 1 del mundo y actual 3°, arribó esta mañana a Buenos Aires, junto con el alemán Alexander Zverev (7° del ranking; reemplaza a Juan Martín del Potro, que todavía no está apto para competir tras la cirugía de rótula a la que se sometió en junio pasado), para disputar una exhibición este miércoles, en el Parque Roca, en el sur de la Ciudad de Buenos Aires. Tanto en el sector de arribos de vuelos privados del aeropuerto de Ezeiza como en el ingreso al hotel de Puerto Madero donde se aloja, provocó una euforia descomunal.

Cual si fuera una estrella de rock (o un "Rolling Stone", más precisamente, como lo describió Marcelo Fígoli, el presidente de Fénix, la productora que organiza el evento), el suizo ingresó antes del mediodía al hotel y, antes de ir a almorzar, decidió acercarse al público que lo esperaba contra las vallas para saludarlo y pedirle fotos y autógrafos. El máximo ganador de trofeos de Grand Slam (con 20), lejos de esquivar el compromiso, se acercó a sus fanáticos y firmó cientos de autógrafos y se tomó fotos, siempre amablemente, como suele hacer.

Escenas de histeria, gente llorando, adolescentes abrazándose. Todo eso y mucho más provocó el gran Roger, de 38 años, en los minutos que se tomó para saludar a la gente que lo esperaba. Llegó a la Argentina con una persona de seguridad, pero la organización le destinó varios efectivos más de seguridad privada. Federer y Zverev brindarán una conferencia de prensa esta tarde. Por la noche, el helvético será el protagonista principal de una cena para aproximadamente mil personas, en la que durante aproximadamente una hora contará anécdotas de su carrera.

Este martes viajará a Chile, para jugar una exhibición con Zverev en Santiago. Y el miércoles regresarán al país para el evento tenístico en el Parque Roca.

El almuerzo

Al poco tiempo de llegar a Buenos Aires y de acomodar su equipaje en el hotel, Federer, Zverev y todo el equipo se dirigieron a Cabaña Las Lilas, una parrilla de Puerto Madero. El suizo ingresó por la puerta principal, en medio de un gran despliegue de seguridad. Se sentó en el salón principal con vista al río y estuvo aproximadamente dos horas. ¿Qué almorzó? Chorizo, morcilla, provoleta y mollejas, de entrada. Ojo de bife "a punto" con papas fritas, espinaca a la crema y cebollines asados, de plato principal. Un postre y un café. Al final de la comida, los integrantes de la mesa hicieron un juego: juntaron las tarjetas de crédito de todos y se las dieron al mozo, quien las mezcló y la última en salir pagaría la cuenta. ¿De quién fue la seleccionado? ¡De Federer! Pero al final no pagaron porque fueron invitados por la organización de la exhibición. Roger y Zverev, antes de irse, saludaron a los propios parrilleros.

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