Favores personales, polémica y corrupción: las personas que empañaron el ideal olímpico

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Por: Rod Gilmour

Desde que existen los Juegos Olímpicos, ha habido gente dispuesta a corromperlos. Yahoo News UK analiza algunos de los momentos más inusuales de favores personales, sobornos y franca criminalidad que han empañado el ideal olímpico a lo largo de los años.

Kim no logra ponerse a tono

Kim Un-Yong fue sentenciado a dos años y seis meses de prisión por cargos de corrupción. (Getty)
Kim Un-Yong fue sentenciado a dos años y seis meses de prisión por cargos de corrupción. (Getty)

El surcoreano Kim Un-Yong fue una vez uno de los altos mandos del Comité Olímpico Internacional y una figura clave para asegurar los Juegos Olímpicos de 1988 en Seúl. Al exagente de inteligencia de Corea del Sur también le gustaba ayudar a sus hijos, incluida Hae-Jung Kim, su hija pianista cuyas actuaciones en conciertos habían recibido críticas mixtas.

Con motivo de la licitación de Melbourne para albergar los Juegos de Verano de 1996, un funcionario reveló que la hija de Kim fue invitada a tocar un concierto de exhibición con la Orquesta Sinfónica de Melbourne a pedido de los jefes de la licitación. «Creo que probablemente toca en la división C, en lugar de en la A, pero ciertamente es una pianista competente», señaló un funcionario de la licitación de Melbourne. «Su padre apreciaría en qué medida a Melbourne le gustaría el trabajo cultural de su hija.».

La actuación de Kim en Melbourne no fue su única vez como solista. También tocó con orquestas sinfónicas en licitaciones de ciudades olímpicas en Salt Lake City (manchada por un escándalo de sobornos después de organizar los Juegos Olímpicos de Invierno del 2002), Nagano y Berlín.

El exvicepresidente del COI fue posteriormente investigado tras acusaciones de soborno y malversación de fondos, antes de ser condenado a dos años y medio de cárcel por cargos de corrupción en el 2004.

Un carnaval de escándalo

Carlos Nuzman fue arrestado en medio de afirmaciones de que él era la figura central en el escándalo de sobornos que tenía lugar mientras Río era elegida como sede de los Juegos Olímpicos. (Getty)
Carlos Nuzman fue arrestado en medio de afirmaciones de que él era la figura central en el escándalo de sobornos que tenía lugar mientras Río era elegida como sede de los Juegos Olímpicos. (Getty)

Los Juegos de Río 2016 enfrentaron una gran cantidad de escándalos de corrupción, entrelazados con la recesión económica y fiscales desenterrando evidencia de que la infraestructura olímpica se convirtió en una falange de recompensas y pagos ilegales.

También hubo revuelo político mientras su presidente enfrentaba un juicio político y el Congreso de Brasil investigaba las acusaciones de corrupción. En la ceremonia de apertura en Río, el discurso de declaración del presidente interino Michel Temer se redujo a 14 palabras para ahogar el torrente de abucheos del público brasileño.

En 2017, con el legado de varias sedes olímpicas en ruinas, Carlos Nuzman, jefe del Comité Olímpico Brasileño, fue arrestado en medio de afirmaciones de que él era la figura central en el escándalo de sobornos que ocurrían mientras Río era elegida como la primera ciudad suramericana en ser sede de los Juegos Olímpicos. Se alegó que entre sus activos había 16 lingotes de oro almacenados en un banco suizo. Niega haber actuado mal y se cree que el juicio está en curso en un tribunal de Río de Janeiro.

El escándalo de drogas patrocinado por el estado ruso

 El primer ministro Dmitry Medvedev describió la prohibición como «histeria». (Getty)
El primer ministro Dmitry Medvedev describió la prohibición como «histeria». (Getty)

El dopaje ruso en el deporte fue puesto al descubierto sensacionalmente en el 2016 cuando un informe publicado por WADA, la autoridad mundial antidopaje, declaró que había operado un régimen de dopaje de patrocinio estatal durante cuatro años en una variedad de deportes olímpicos de verano e invierno.

La presunta corrupción generalizada y las irregularidades llevaron a que a Rusia se le impusiese una veto de cuatro años en el 2019. WADA descubrió que las autoridades rusas habían borrado y manipulado deliberadamente los datos sobre dopaje almacenados en un laboratorio de Moscú en un intento por evitar que los atletas fueran castigados o vetados por consumir sustancias ilegales.

Dmitry Medvedev, el primer ministro ruso, dijo que la prohibición era parte de una «crónica histeria antirrusa», mientras que en diciembre del 2020 hubo indignación cuando el veto impuesto a Rusia fue reducido a la mitad.

Callum Skinner, ciclista de la medalla de oro olímpica del equipo del RU, dijo que «el mayor escándalo de dopaje de la historia quedó impune» después del fallo del Tribunal de Arbitraje Deportivo.

Para los Juegos Olímpicos de Tokio, los medallistas de oro rusos debían escuchar música de Tchaikovsky como reemplazo de su himno nacional, que fue prohibido —junto con la bandera rusa— para los Juegos de Tokio.

Maldad en los Juegos Antiguos

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¿Fue el emperador Nerón un gran tramposo? (Getty)

No son solo los Juegos Olímpicos modernos los que se han visto empañados por la corrupción, el soborno y el escándalo. Se ha reportado que hace casi 2000 años, Nerón Claudio César Augusto Germánico, entonces emperador de Roma, cambió el año de los Juegos, del 65 d.C. al 76 d.C., para poder competir en carreras de cuadrigas, junto con un equipo de 10 caballos que superaba con creces el de sus «rivales».

El historiador griego Cassius Dio señaló que los jueces aceptaron un soborno equivalente a £ 3.6 millones en dinero de hoy para permitirle ganar los eventos elegidos por él. Después de que casi pierde la vida cuando volcó su cuadriga, el emperador romano recibió el título de campeón a pesar de no haber terminado la carrera. Sin embargo, los éxitos de Nerón en Grecia fueron borrados de los récords y los Juegos Olímpicos del 76 d.C. se consideraron nulos y sin efecto.

Luchando con la verdad

La controversia y la lucha libre han sido constantes compañeros de cama durante décadas, pero jamás como en los Juegos Olímpicos de Atenas en el 2004. En estos Juegos, Mikhail Mamiashvili, nacido en Ucrania, quien ganó para Rusia el oro por la lucha grecorromana en el peso mediano durante los Juegos Olímpicos de 1988, fue acusado de dar señales al árbitro de un combate por la medalla de oro entre un luchador ruso y otro sueco.

El ex dos veces campeón mundial de Suecia, Pelle Svensson, hizo la acusación después de describir previamente al organismo mundial de la lucha libre como intrínsecamente corrupto. Después de que Svensson hubiera afirmado la parcialidad del árbitro, el sueco alegó que el entrenador ruso le dijo: «Debes saber que esto puede llevarte a la muerte». Sin inmutarse, Svensson, en ese momento miembro de la junta directiva del organismo rector de la lucha libre amateur, afirmó más tarde que encontró pruebas que sostenían que al árbitro rumano que supervisaba las finales grecorromanas de 84 kg se le había ofrecido un millón de coronas suecas (aproximadamente £ 86,000) para asegurarse de que el luchador ruso ganase el oro. No se cree que estas afirmaciones se hayan investigado formalmente. Mamiashvili se convirtió en presidente de la Federación de Lucha de Rusia, aunque se le negó una visa para ingresar a los Estados Unidos en el 2015.

El legado olímpico de Londres cuestionado

En 2013, The Sunday Times ganó una costosa y prolongada batalla por difamación presentada por un jefe criminal después de que el periodista Michael Gillard expusiera un supuesto caso de corrupción centrado en tierras cerca del Parque Olímpico en el este de Londres.

Seis años más tarde, Gillard publicó su aclamado libro Legacy: Gangsters, Corruption and the London Olympics («Legado: Gánsteres, corrupción y los Juegos Olímpicos de Londres») después de años de minuciosa investigación sobre las guerras de bandas criminales que surgieron cuando el dinero en efectivo comenzó a ser canalizado para arreglar el área del este de Londres antes de los Juegos, así como las historias sobre «el hombre que era demasiado peligroso para que la policía metropolitana lo atrapase».

«El principal entre aquellos que planeaban sacar provecho", informó un periódico, «era el gánster intocable conocido como Long Fella, que estuvo muy cerca de ser atrapado por un tenaz escuadrón de detectives locales, hasta que Scotland Yard decidió que proteger la reputación de los Juegos Olímpicos importaba más que exponer a un poderoso jefe criminal».

El libro de Gillard expuso evidencia de «sobornos por contratos» históricos, así como acuerdos turbios que podrían haber afectado el proceso de licitación para el Estadio Olímpico de Stratford. Un crítico describió a Legacy como «la nota de suicidio más larga de la historia».

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