El fantasma de Chávez se mete en la campaña peruana y Castillo intenta esquivarlo

Daniel Lozano
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El diputado venezolano Diosdado Cabello camina detrás de un retrato del fallecido presidente Hugo Chávez durante la primera sesión de la nueva Asamblea Nacional, en Caracas, el 7 de enero de 2021
El diputado venezolano Diosdado Cabello camina detrás de un retrato del fallecido presidente Hugo Chávez durante la primera sesión de la nueva Asamblea Nacional, en Caracas, el 7 de enero de 2021

CARACAS.– Pedro Castillo y Keiko Fujimori, el maestro sindicalista y la hija del dictador, ya se disputan a brazo partido quién se sentará en el sillón de Pizarro, uno de los más peligrosos del planeta. Una precampaña de extremismos, desde la izquierda radical del candidato de Perú Libre, a quien se lo acusa de haber mantenido vínculos con Sendero Luminoso, hasta el populismo derechista de la exreclusa, a quien la Fiscalía acusa de corrupción y propone una condena de 30 años.

Sobre semejante duelo político aterrizó sin aviso el factor venezolano. “Quiero decirle abiertamente al señor Nicolás Maduro que, por favor, si hay algo que tiene que decir concerniente al Perú, primero que arregle sus problemas internos”, espetó Castillo pese a la cercanía ideológica que mantiene con Evo Morales, aliado irrestricto del “presidente pueblo”. “No hay nada de chavismo” en mis ideas, insistió Castillo.

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Keiko Fujimori recogió el testigo para señalar que su rival “es un clon real de Hugo Chávez, porque dice una cosa y luego hace otra”. La candidata de Fuerza Popular no se cree la moderación que ahora esgrime Castillo con respecto a la disolución del Parlamento y la censura en los medios, una tesis que se apoya en el programa electoral de Perú Libre y en las declaraciones de sus dirigentes.

Pedro Castillo
Pedro Castillo


Pedro Castillo

Castillo ha matizado que no impondrá una Constituyente, como sí hizo Maduro, salvo que se lo pida la gente en un referéndum. “Acá no hay chavismo, no hay comunismo, no hay que te quito tu casa. Hoy en día los únicos que nos han quitado las cosas son los bancos y el sistema neoliberal”, explicó el maestro de primaria, quien encabeza las encuestas de cara al balotaje de junio con un 15% de ventaja sobre Keiko, según Datum.

“A estas alturas cada candidato quiere pintar el otro como extremista a la vez que adopta un discurso más moderado para ampliar su base de apoyo. Maduro y Chávez son los cucos más convenientes”, señala a LA NACION el analista John Polga-Hecimovich.

Castillo ha contado con el respaldo de los expresidentes Morales y José Mujica, lo que sumado a un retuit de Álvaro Uribe en favor de Keiko ha provocado el rechazo del gobierno peruano. “Los peruanos decidimos por nuestra cuenta”, constató el presidente Francisco Sagasti después de que el Ministerio de Exteriores expresara su preocupación porque “personas extranjeras están opinando sobre las elecciones en el Perú, una intromisión en asuntos internos”.

De opinión parecida es Vladimiro Montesinos, el Rasputín peruano de Alberto Fujimori, que desde la cárcel donde cumple 25 años por crímenes contra los derechos humanos ha utilizado Facebook para denunciar que el candidato de Perú Libre cuenta con el apoyo encubierto del famoso G2 cubano y de las inteligencias venezolana y boliviana. “El objetivo de estos aparatos de inteligencia es expandir e incorporar a Perú a la revolución bolivariana”, señaló Montesinos, quien se escondió en Venezuela tras su fuga de Perú.

Keiko Fujimori fue recibida por seguidores y su esposo
LUKA GONZALES


Keiko Fujimori (LUKA GONZALES/)

En pleno reacomodo de su discurso, Castillo ha sumado la mano dura que proliferó en el primer round para descargarla con fuerza contra los emigrantes venezolanos: “Que [Maduro] venga y se lleve a sus compatriotas que han venido aquí a delinquir… Voy a sacar un decreto supremo dándole 72 horas de plazo a las personas que han venido a delinquir a nuestra patria. Nuestro país necesita orden”.

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Las polémicas declaraciones de Castillo se suman a las anteriormente proferidas por otros candidatos. “Son preocupantes, inaceptables y xenófobas. Era previsible que la presencia de venezolanos saliera a relucir pero las amenazas de deportación masiva son muy preocupantes”, critica el internacionalista Mariano de Alba. Un millón de venezolanos huidos del derrumbe revolucionario vive en Perú, país que les abrió sus puertas de par en par pero en donde también se han producido hechos aislados de xenofobia.

“Fujimori, por su parte, está teniendo una posición contraria y mucho más racional, pero en enero de 2020 también habló de crear filtros a la entrada de venezolanos y deportaciones masivas. El panorama con cualquier opción es incierto y preocupante”, sentencia De Alba.