Facundo Campazzo en la NBA: en la noche más difícil, el consejo de Chapu Nocioni y el elogio de su entrenador

LA NACION
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Emoción y mucha ansiedad son los dos sentimientos que Facundo Campazzo generó en el país en la última semana. La presencia de un argentino en la NBA a dos años y medio del retiro de Manu Ginóbili se tornó muy especial. En esa combinación de sensaciones, los comentarios a veces desmedidos acompañan la adaptación del base cordobés en un mundo completamente distinto al que conocía. Y no será fácil la transición, tal como quedó claro anoche, en su último partido de pretemporada antes del arranque oficial de la competencia, en la victoria de Denver sobre Portland por 129 a 96.

Fue el partido menos grato para Campazzo. Nunca pudo entrar en ritmo de juego, falló algunos lanzamientos y se cargó muy rápido de faltas en el tercer cuarto, por lo que tuvo que dejar la cancha algo molesto.

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En el cierre de los ensayos antes del debut oficial del miércoles próximo (ante Sacramento), aportó 3 tantos y 1 robo en 14m46s de acción, en un encuentro en el que tuvo como protagonistas principales a sus compañeros Paul Millsap (24 puntos) y Michael Porter Jr. (20). El argentino falló dos dobles y acertó uno de sus tres lanzamientos desde los 7,25 metros.

La única anotación de Campazzo

Lo más incómodo se produjo cuando integró la formación en el comienzo del segundo tiempo y, en pocos minutos, cometió cuatro infracciones seguidas y llegó a cinco (el límite para ser excluido en la NBA es de seis).

Las faltas de Campazzo fueron, en su mayoría, cuando intentó librarse de las cortinas en los pick and roll (una acción en la que un jugador alto obstaculiza el paso del hombre que persigue al portador del balón). Asumió las dos primeras, pero enseguida, cuando le pitaron la tercera y la cuarta en se lapso, hizo gestos de fastidio por no comprender las sanciones de los árbitros.

Una explicación más autorizada llegó en redes sociales, a través de su excompañero en Real Madrid y la selección nacional, Andrés Chapu Nocioni, que en su cuenta @soyelchapu escribió: "¡Cinco faltas de Campazzo! El uso de las manos en la NBA y los contactos son totalmente diferente a los de FIBA. Es algo que va tener que aprender si quiere mantenerse en cancha y no sufrir por ese tema".

Pero claro que ese no es el único aspecto en el que Campazzo deberá adaptarse a la NBA. También deberá acostumbrarse al sistema de juego de un equipo que ya tiene mucho rodaje y una personalidad muy marcada. Denver fue finalista de la Conferencia Oeste (perdió con el campeón, Los Angeles Lakers), en la última temporada.

El conjunto que comanda Michael Malone tiene como principales figuras al base canadiense Jamal Murray y al pivote serbio Nikola Jokic. Lo curioso es que el armador, en este caso, es el hombre grande, dado que los perimetrales (Gary Harris, además de Murray), son jugadores muy anotadores. Eso hace que la generación de ofensivas vaya, muchas veces desde adentro hacia afuera (incluso, por momentos, Jokic es el que comanda el juego de frente al aro).

Facu se ganó el respeto del vestuario. Cada vez que está en cancha algo bueno pasará. Es una extensión mía en el campoMike Malone, DT de Denver

En una primera mirada, se presume que el juego del argentino, un base mas convencional para el estilo internacional, no tiene la misma sintonía que el que puede proponerse con el tándem Murray/Jokic. Y es apropiado decir "se presume", porque hasta ahora, Campazzo casi no compartió minutos en la cancha con las dos estrellas.

Lo que se puede esperar, entonces, es que el suyo sea un rol en el que comparta el liderazgo de la "segunda unidad" con Monte Morris (el momento en el que juegan los suplentes), y que asuma un rol absolutamente secundario si en algún momento le toca estar con los dos generadores de ataques (Murray/Jokic). Se lo verá en desplazamientos y haciendo bloqueos más que trasladando el balón. Y ese no es un tema menor. Porque Campazzo tiene las condiciones para dominar un equipo de la NBA, pero para hacerlo necesita tener la pelota en la mano más tiempo, algo que no ocurriría muy frecuentemente si coincide en la cancha con los titulares.

Para aplacar un poco el enojo por las malas sensaciones que le quedaron tras el último juego de la pretemporada, a Campazzo le quedará, al menos, el enorme elogio de su entrenador, Malone: "Facu se ganó el respeto del vestuario. Cada vez que está en cancha algo bueno pasará. Es una extensión mía en el campo". Y agregó: "Va a ser muy irritante en defensa para sus rivales".

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No hay que olvidar que aunque sea un profesional con más de diez años de exitosa carrera, la NBA lo considera aún un "novato". Solo así se explica que el hombre que hasta hace un mes era el "dueño" de Real Madrid en la cancha, ahora promedie apenas 3,6 puntos y 2 asistencias en poco más de 15 minutos por partido.

Hasta ahora, la aventura había transcurrido entre sonrisas por la posibilidad de tocar el cielo con las manos, sentirse parte del mayor circo que este deporte puede ofrecer. El último partido le mostró una cara menos amigable. Le advirtió a Campazzo que todavía tiene mucho trabajo por hacer. Que la rotación del equipo aún no está definida y por lo tanto tampoco está claro su espacio ni su papel. Que deberá ganarse cada minuto con esfuerzo defensivo y paciencia para una ofensiva que lo ubicará muy lejos de su zona de confort.