Fútbol suspendido: la decisión que nadie quería tomar y el encuentro entre Tinelli y D'Onofrio

Alejandro Casar González
lanacion.com

"Ya está. Suspéndanlo ustedes. Nosotros no nos vamos a inmolar". La frase se dio en una conversación entre un integrante del Gobierno y un importante dirigente del fútbol argentino. Los directivos, encabezados por Marcelo Tinelli y Eduardo Spinosa, habían mantenido videollamadas e intercambiado mensajes de WhatsApp el viernes para evitar que los futbolistas y entrenadores suspendieran la primera fecha de la Copa Superliga en la cancha de Ginmasia, donde el Lobo debía jugar con Banfield. Esos mismos dirigentes no estaban dispuestos a seguir escuchando la bronca de sus jugadores, parapetados detrás de la decisión de no jugar más por sentirse en riesgo.

En el Ejecutivo había opiniones encontradas. Según pudo reconstruir LA NACION, Sergio Massa, presidente de la Cámara de Diputados, estaba en línea con el presidente Alberto Fernández. Consideraba que si las autoridades sanitarias daban las garantías, el fútbol podía seguir a puertas cerradas. Así se lo hizo saber a Marcelo Tinelli, por ejemplo. Cuando el resto de las ligas sudamericanas frenó la actividad (Bolivia y Chile lo hicieron ayer), a los responsables de la Superliga no les quedó otra que aceptar la voluntad de los futbolistas. Eso sí, no iban a ser los mismos dirigentes que hicieron todo lo posible para jugar los que detuvieran el fútbol en todo el país.

"No hagas nada. Que la decisión la tome el Gobierno", escuchó Claudio Tapia, el presidente de la AFA. La entidad había dejado en claro desde el viernes que solo acataría órdenes emanadas desde el Ejecutivo. La casa madre del fútbol argentino ya había suspendido toda la actividad de las categorías infantiles y juveniles, como resultado de la recomendación del ministerio de Salud de evitar aglomeraciones. Y porque, además, se trataba de chicos. Las clases, para ese momento, ya estaban suspendidas. No tenía sentido seguir con los entrenamientos ni con los partidos. Quedaban en pie todas las primeras divisiones.

La suspensión del fútbol, ordenada por el Gobierno

El fútbol tuvo en el Gobierno dos interlocutores durante los últimos días. Uno fue Ginés González García, ministro de Salud y responsable de todas las medidas de contención sanitaria de la pandemia. El otro fue Matías Lammens, ministro de Turismo y Deporte, quien además era la cara visible del Gobierno para la Copa América que se disputaría en Argentina este año. Lammens, que presidió San Lorenzo hasta el año pasado, escuchó a algunos de los que habían sido sus colegas hasta hace unos meses. Vio por televisión a Julio Falcioni, entrenador de Banfield, contando su historia de supervivencia. Entendió que los futbolistas tenían derecho a sentirse en riesgo, por más que las autoridades sanitarias afirmaran que la actividad podía continuar. Y supo que el fútbol argentino estaba quedando en offside frente al resto de las ligas sudamericanas, que ya habían decidido poner el freno.

"Suspendemos nosotros", fue la frase que emanó desde el Gobierno ayer a la tarde. El mecanismo elegido fue una resolución firmada por el propio Lammens que se conoció el martes pasado después del mediodía, mediante la cual toda la actividad futbolística del país queda suspendida hasta el 31 de marzo. El documento no salió el lunes por una razón sencilla: debía terminar la primera fecha de la Copa Superliga, que había empezado el viernes y que el lunes tuvo dos partidos: Lanús 0 vs. Argentinos 1 y Rosario Central 1 vs. Colón 3. El último partido terminó cerca de la medianoche. Esos cuatro goles serán los últimos que se verán en, al menos, un par de semanas.

Una vez conocida la decisión del gobierno, la actividad política de la AFA, la Superliga y el gremio de futbolistas continuó. Estaba previsto que el martes se reuniera el tribunal de Disciplina para comenzar a tratar el caso River, que el viernes anunció su no presentación en el partido del sábado contra Atlético Tucumán, en el Monumental, pero recién el jueves le darán vista al club millonario para que haga su descargo.

Hubo un encuentro entre Marcelo Tinelli y Rodolfo D'Onofrio para limar asperezas. Había un trasfondo: encontrar una solución diplomática para el desmarque de River, que decidió por su cuenta el cierre del club para prevenir a jugadores, entrenadores, socios y empleados del coronavirus. El encuentro fue acordado por teléfono. "¡Nos mataron con la carta!", se escuchó del lado de River. "Ustedes podían haber avisado que paraban todo", respondieron cerca del animador. El cónclave, 100% político, tendrá implicancias a futuro. La relación Tinelli-D'Onofrio no está rota ni mucho menos. La incógnita es saber si el presidente de River aceptará o no volver a la AFA: es candidato a ocupar una vicepresidencia del comité ejecutivo en la lista que postula a Claudio Tapia como presidente hasta 2025.

La Superliga comunica que se para la pelota

Una vez que el ministerio de Deporte y Turismo anunció la suspensión de toda la actividad futbolística, la Superliga se plegó y también paró la pelota. La AFA se tomó su tiempo. "Los partidos de hoy se mantienen y mañana quedará todo parado", avisaron desde la calle Viamonte. Estaban previstos un partido de la Primera Nacional (Gimnasia de Mendoza vs. Sarmiento de Junín) y dos de la Primera D (Muñiz vs. Centro Español y Claypole vs. Deportivo Paraguayo). El partido en Mendoza se suspendió por un decreto del gobierno provincial, que prohibió toda actividad al aire libre desde hoy. Los dos encuentros de la menor de las categorías, en cambio, se cancelaron mientras los equipos realizaban el calentamiento previo. Porque la AFA, claro, también se plegó a la decisión que partió del Ejecutivo.

La AFA, última en parar

Hoy, todos a Ezeiza

Pese al coronavirus, la AFA y la Superliga tienen burocracia que resolver. Por eso hoy habrá dos reuniones de dirigentes en el predio de Ezeiza. A las 13.30 se realizará la Asamblea de la Superliga, en la que se aceptarán las renuncias de Mariano Elizondo (presidente) y Jorge Brito (vicepresidente primero) y se nombrará a Marcelo Tinelli como presidente hasta el 19 de mayo, día en que la Superliga dejará de existir. Más tarde, a las 16, se reunirá el comité ejecutivo de la AFA, que tratará las medidas impuestas por el Ejecutivo y comenzará a hablar del futuro de la actividad.

Sobre este punto, vuelve a estar en discusión la cantidad de descensos. Algunos directivos, sobre todo los de las instituciones con problemas de promedio, dejaron trascender una eventual cancelación de la Copa de la Superliga y la anulación de los tres (en principio) descensos previstos por el reglamento. Así, a partir del año próximo habría 26 equipos en primera en lugar de los 24 que sugirieron los dueños de los derechos de TV.

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