Fútbol en la altura: ¿mito o realidad?

"La pelota no dobla", dijo una vez Daniel Alberto Passarella y, desde entonces, el fútbol en la altura ha atravesado toda clase de mitos. En aquella ocasión, la Selección argentina dirigida por el excampeón del mundo había caído ante Ecuador en Quito, a 2850 metros sobre el nivel del mar. Sin embargo, suceden muchas cosas más en una cancha de fútbol en la altura, como la falta de oxígeno o que una pelota pateada pueda tomar una curva. El Kaiser, por lo tanto, no estaba exactamente en lo cierto.

Para tratar de entender un poco más de qué trata jugar al fútbol en la altura, fuimos hasta una de las ciudades más altas del mundo, Potosí (casi 4000 msnm), y hablamos con jugadores nacidos y acostumbrados a jugar en el llano. Mauro Zanotti, Martín Blanco, Iván Zerda, Leandro Piris y el entrenador, José Rossi, fueron los consultados.  

Al llegar a una ciudad como Potosí (allí juegan Real Potosí y Nacional, los dos más importantes de la ciudad) los efectos de la altura se notan al instante. Dolor de cabeza, mareos y una sensación de abombamiento constante pueden ser algunos de los típicos síntomas. Y los hay peores. Claro que siempre depende del organismo de cada individuo y de la adaptación previa: no es lo mismo bajarse de un avión a 4000 metros de altura tras haberse subido en el llano, que ir atravesando ciudades de una importante altitud de manera creciente (Humahuaca, Iruya, Tupiza) e ir acostumbrando al cuerpo.

En cuanto al comentario del exentrenador de Argentina, es pertinente aclarar que el aire a elevadas alturas es menos denso que el aire al nivel del mar, lo que provoca que una pelota -o cualquier otro objeto- tenga menos fricción con el aire en Potosí que en Montevideo, por poner un ejemplo, y es por eso que se ven tantos goles con remates desde fuera del área, ya que la pelota avanza más rápido. 

En cuanto a la comba, al haber menos rozamiento con la atmósfera, la pelota puede dibujar parábolas más perfectas en la altura que en el llano. Esto es probablemente lo que quería decir Passarella con aquello de que "la pelota no dobla". Sin embargo, hay sobradas muestras en el fútbol de que la pelota también puede tomar una comba en la altura: cientos de goles lo avalan. 

Pero mejor dejar hablar a los que lo viven, todas las semanas, en carne propia.