Fórmula 1. El regreso de Imola: nuevo formato, el récord de Michael Schumacher y la memoria de Ayrton Senna

Alberto Cantore
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En un calendario atípico y con la presencia de circuitos que estaban fuera de registro, el regreso de Imola a la Fórmula 1 se convierte en una de las marcas que dejará la extraña temporada que desanda el Gran Circo, a causa de la pandemia mundial de Covid-19. La F.1 logró reacomodarse a la crisis sanitaria y económica que azota al planeta, superó las cancelaciones, rediseñó el programa, devolvió escenarios míticos al almanaque y hasta incorporó el dibujo de Algarve, de Portugal a la aventura 2020. En el nuevo mapa, después de 14 años y con un plan novedoso, el autódromo Enzo y Dino Ferrari tendrá su reestreno, aunque bajo otra denominación: el Gran Premio de San Marino tomará el nombre de Emilia Romagna.

Un programa compacto tendrá la F.1 en Imola, la tercera pista italiana que el Gran Circo visitará en el año, después de Monza (GP de Italia) y de Mugello (GP de la Toscana). Apenas dos jornadas de actividad, con una única prueba de entrenamientos, por espacio de 90 minutos. Entre la práctica y la clasificación del sábado, los pilotos mantendrán una reunión con el director de carrera, Michel Masi, y expondrán las sensaciones sobre el circuito y la nueva modalidad.

Fórmula 1: el día que Kimi Raikkonen hizo recordar el hipnótica remontada de Ayrton Senna en el GP de Europa de 1993

"Nunca corrí en Imola, porque en 2006 era piloto de reserva del equipo BMW Sauber y ni siquiera recorrí el trazado a pie, por lo que para mí y para casi todos será un debut absoluto", comentó Sebastian Vettel, que protagoniza los últimos episodios con Ferrari y desde 2021 ocupará una butaca en Aston Martin. Su compañero en la Scuderia, el monegasco Charles Leclerc, recordó sus visitas con la Fórmula Renault: "Es un circuito muy técnico, con algunas curvas muy complicadas. Le encantará a la mayoría de los pilotos", aseguró quien marcha quinto en el campeonato, pero ya sin posibilidades de lograr el título.

El circuito de Imola fue 27 veces sede de una carrera de F.1: una vez albergó al GP de Italia y las restantes fueron para el GP de San Marino. Solo Kimi Räikkönen, de los 20 pilotos que componen la actual grilla, corrió en ese escenario. El finlandés, de 41 años y actual espada de Alfa Romeo, lo hizo en seis oportunidades, entre 2001 y 2006. En el año de la despedida finalizó en el quinto puesto -su mejor ubicación fue segundo, en 2004-; el ganador aquel 23 de abril fue Michael Schumacher, en la última temporada en Ferrari. El Káiser es el máximo vencedor del circuito, con siete victorias. Si los fanáticos disfrutaron del manejo del alemán, la segunda ola de casos de coronavirus que jaquea a varios países de Europa provocó que el Gobierno italiano prohíba la presencia de los 13 mil espectadores que habían sido habilitados.

Con la escudería Mercedes dominante, al punto que el fin de semana podría celebrar su séptimo título consecutivo de Constructores, Lewis Hamilton intentará sumar al dibujo de Imola a su colección de victorias. El fin de semana pasado, el británico marcó el récord de 92 victorias en la F.1. Ahora le resta el desafío de emparejar las siete coronas de Michael Schumacher, un reto que se ofrece a tiro con los 77 puntos de ventaja sobre su compañero de garaje Valtteri Bottas, a falta de cinco carreras para el final del curso.

El fin de semana más negro de la F.1.

El Gran Premio de Imola de 1994 resultó el fin de semana más negro de la F.1. El viernes 29 de abril, Ruben Barrichello se despistó en la Variante Bassa y protagonizó un espectacular accidente durante las pruebas libres. Al día siguiente, el austríaco Roland Ratzenberger perdió el control del Simtek al rompérsele un alerón en la Curva Villeneuve y golpeó de frente contra el muro a más de 300km/h. La muerte fue instantánea. El dolor y el luto continuó el 1° de mayo cuando Ayrton Senna, tricampeón y el piloto más carismático del paddock, se estrelló en la tristemente célebre curva de Tamburello, cuando el indócil Williams FW16 salió espantado, tras una falla en la columna de dirección.

Senna corrió, ganó, fue tres veces monarca, un piloto tremendamente competitivo y con calidad incuestionable, pero que no pudo torcer el destino: cinco años antes, junto a Gerhard Berger, intentó modificar la trayectoria de aquella curva del Gran Premio de San Marino, pero el curso del río Santerno, que discurre por detrás, lo impedía. La misma curva que resultó un milagro para las vidas de Nelson Piquet, Berger, Michele Alboreto y Riccardo Patrese, fue una trampa para el brasileño.