Fórmula 1: Mercedes, un Dream Team que no ganaba y ahora encadenó siete títulos consecutivos

Alberto Cantore
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La fórmula del éxito. Siete títulos consecutivos de Constructores, un récord que Mercedes impuso en la Fórmula 1, después del nuevo 1-2 que firmaron Lewis Hamilton y Valtteri Bottas en el Gran Premio de Emilia Romagna, en Imola. Mientras el equipo acumula 11 victorias en 13 fechas, los pilotos dirimirán en un mano a mano la corona, con cuatro grandes premios por delante. La supremacía de las Flechas de Plata, en esta temporada vestidas de negro, es un producto que proyectó Toto Wolff en 2013: el austríaco es el armador del ciclo y quien relanzó a la estructura, luego de un comienzo sin resultados. Hamilton, la espada que mejor capitalizó el potencial de los modelos de Brackley, al punto de tener a tiro la sexta estrellas con Mercedes, la séptima de su colección. Además, en el trazado italiano obtuvo el éxito 93 en el Gran Circo, rompiendo a cada paso sus propios registros.

Mercedes formateó un Dream Team, desarrolló un conjunto granítico y de excelencia. Encastró piezas, no dudó en generar espacios para nuevos talentos, se apoyó en figuras que arrastraban gloria y sabiduría para tomar consejos -Niki Lauda- y sedujo con su modelo de trabajo y eficacia a ingenieros de otros equipos, como James Allison, de Ferrari.

Fórmula 1. Lewis Hamilton logró en Imola su victoria 93 y quedó más cerca de igualar los 7 títulos de Michael Schumacher

En la pista, además de tener al mejor piloto de la era moderna, tuvo la lucidez para después de vivenciar una lucha despiadada entre Hamilton y Nico Rosberg ejecutar una maniobra y desacelerar aquella agitación que envolvía al garaje con la contratación de Bottas. El finlandés enseñó ser un jugador de conjunto más que un desafío interno para el británico y esa relación sin fricciones posibilita a Mercedes desandar un ciclo glorioso, como nadie lo hizo en la F.1.

Cuando Daimler decidió tomar al equipo BrawnGP, que en 2009 fue campeón con el inglés Jenson Button, el modelo se desmoronó. La mecánica de extender el éxito sin aplicar mayores inversiones no prosperó y la irrupción victoriosa de Red Bull Racing -campeón con Sebastian Vettel entre 2010 y 2013- ensombreció el proyecto. El consejo de Ross Brawn -actual director deportivo de la F.1- reactivó a Mercedes: inyectar dinero era una necesidad para ser competitivos, el cómo y cuándo realizar el desembolso una ingeniería que expuso Wolff.

Cuando en 2013 entró en vigencia el llamado Acuerdo de Restricción de Recursos -una especie de límite de presupuesto-, Mercedes hizo el gasto, aunque en esa temporada no logró festejar: invirtió más que ningún otro equipo en desarrollarse para lo que es la era híbrida, que se inauguró en 2014. Desde ese año, las Flechas de Plata siempre dieron en el blanco.

"No cuento las estadísticas, pero siento orgullo de todo esto. Tenemos un grupo que es increíblemente unido, con el que intentamos llevar el punto de referencia a nuevos niveles. Y lo logramos. Si nos mantenemos motivados y con energía, podemos ir por más", aseguró Wolff, en la transmisión de TV.

Antes, en el pitwall, celebró con los ingenieros y chocó palmas con Angela Cullen, la asistente personal y fisioterapeuta de Hamilton. Mientras el director ejecutivo relataba sus sensaciones, una cámara reflejaba la tarea desde la sede de Brackley, lejos de Imola: la alegría sin desbordes invadía a los ingenieros frente a las computadoras por el nuevo éxito, por la marca histórica. "Pensar en todo esto es abrumador, pero los héroes olvidados están en Brackley y Brixworth. La gente que mira desde su casa podría pensar que estamos acostumbrados, pero ser parte de un récord como este es increíble", los alentó Hamilton.

El primer eslabón de la cadena no exhibió victorias, aunque las presencias de nombres ilustres resultaron determinantes para este presente de gloria. "Schumacher tiene una gran parte de esto. Si no hubiera sido por BrawnGP, la visión de Norbert Haug de un equipo propio y de Michael como piloto estrella, nuestro éxito no habría existido", resumió meses atrás Wolff, que antes de recalar en Mercedes era director ejecutivo de Williams. El llamado era para comparar si con los nuevos recursos serían reales las expectativas de ser campeones mundiales.

Los mejores autos y el mejor administrador

Más difícil que ganar es sostener los éxitos, y Mercedes cumple con las metas. Las clasificaciones de la temporada fueron todas para las Flechas de Plata, con Hamilton imponiéndose nueve a cuatro sobre Bottas. El británico también manda en triunfos, con nueve a dos frente al finlandés; Max Verstappen (Red Bull Racing) y Pierre Gasly (Alpha Tauri) se repartieron los GP's restantes.

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Con Imola, Hamilton sumó a un nuevo circuito a su estadística: ganó en 29 trazados, nadie ganó en tantos autódromos en la F.1. Y lo hizo con inteligencia, diseñando su estrategia: al igual que Bottas y Verstappen calzó neumáticos medios para largar y aunque cayó al tercer puesto demostró que la lección de Silverstone está aprendida. En el GP de Gran Bretaña festejó tras girar con un neumático destruido en la vuelta final, esta vez estiró la parada en los pits, aunque el desgaste no inquietaba, al extremo de marcar giro tras giro récords de vueltas y abrir una brecha que le posibilitaba ensayar la detención con un alto porcentaje de probabilidades de retomar la marcha al tope del pelotón.

Pero el abandono de Esteban Ocon -vuelta 27-, provocó un Virtual Auto de Seguridad que Hamilton exprimió para sellar el triunfo: hizo la parada y se cubrió de tener que batallar con el cronómetro. Fue un golpe psicológico para el resto, quienes observaron que las limitadas oportunidades de batallar por la victoria se esfumaban. La ambición y la voracidad es tan grande que tras el increíble despiste de George Russell (Williams) -perdió el control del auto cuando marchaba detrás del Safety Car- hizo una nueva parada para calzar neumáticos blandos y asegurarse el récord de vuelta, lo que vale un punto extra.

En dos semanas, en el Gran Premio de Turquía, Mercedes puede redondear la temporada con la corona de Hamilton, con la que igualará el récord de Michael Schumacher. Será el broche de un ciclo magnífico, una cadena de siete éxitos consecutivos de Pilotos y Constructores, una marca inigualable en la Fórmula 1, una vara que las Flechas de Plata intentarán elevar en 2021.