Fórmula 1: Lewis Hamilton, un récord en el nombre del padre, el ídolo y el amigo

Alberto Cantore
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Los números agigantan la figura y alimentan la leyenda. Las marcas se rinden ante Lewis Hamilton, que en el Gran Premio de Portugal reescribió la historia de la Fórmula 1: el británico marcó el triunfo 92 y quebró el récord de Michael Schumacher. El reinado del Káiser cayó después de 19 años y 353 carreras. El registro que parecía eterno se desvaneció frente a los logros del piloto que heredó su butaca en Mercedes y ahora domina el Gran Circo como en el pasado lo hizo el alemán con Ferrari. Hamilton y Mercedes, una sociedad que roza la perfección y que se encamina a construir nuevas figuras: la séptima corona es la siguiente meta para quien se convirtió en el primer ganador en Portimao y firmó su octavo éxito en 12 fechas en 2020.

Un triunfo sencillo en el cronómetro, por una diferencia demoledora de 25,592 segundos sobre su compañero de equipo, Valtteri Bottas. Una victoria que refleja el talento para administrar al mejor auto del parque: el británico no se desesperó cuando en los primeros movimientos cayó desde la pole hasta el tercer puesto. Con el mismo elemento y con compuestos de neumáticos similares, la diferencia entre los pilotos de Mercedes se evidenció en la marcha: Bottas, al frente, con aire limpio destruyó las gomas; Hamilton, sin la ventaja del finlandés, las tenía intactas y cuando se decidió a atacar se convirtió en inalcanzable.

El resto es historia conocida y las comunicaciones por radio con su ingeniero Peter Bonnington, el único motivo que generó una mínima incertidumbre, como cuando señaló que tenía calambres en una pierna. Ese contratiempo físico, sin embargo, no le impidió marcar de modo consecutivo el récord de vuelta. "Es un deporte muy físico y llegué a tener un tirón en mi gemelo derecho, aunque no llegó a ser tremendamente doloroso fue muy molesto. Pero no podía levantar", aseguró, quien antes de la ceremonia de premiación le indicó a Angela Cullen, su asistente, entrenadora y fisioterapeuta, la pierna afectada.

"Me va a llevar un tiempo asimilar este número de victorias, todavía estoy en modo carrera. No puedo encontrar las palabras ahora mismo. Solo en un sueño podía pensar en donde estoy, no tenía una bola de cristal cuando me uní a este equipo. Y que estén mi padre, mi madrastra y Roscoe [su perro] es una suerte", relató sobre las sensaciones que lo invadieron al cruzar la meta y la presencia de seres queridos y la inseparable mascota en un día que se convirtió en histórico.

El abrazo emocionado con su padre Anthony, que registró cada detalle durante la ceremonia de premiación, una relación que tras un largo distanciamiento se reconstruyó de modo progresivo, un valor sentimental agregado a la cadena de éxitos, que en Portugal incluyó un nuevo hat-trick: ganar con la vuelta más rápida de la carrera y la pole.

El padre, el ídolo y el amigo

En el circuito de Algarve, cuarto escenario en el que se desarrolló el GP de Portugal -antes Estoril, Porto y Monsanto- se asociaron tres personas que marcaron a Hamilton. Anthony Hamilton, Niki Lauda y Ayrton Senna. Cada uno tuvo influencia en la vida del británico. Con el regalo de un auto a control remoto el padre descubrió la pasión de Lewis por los autos. Más tarde, exprimió su ajustado sueldo de empleado de Ferrocarriles Británicos para comprarle los primeros karts e hizo de entrenador: "Fíjate dónde pisan el freno los más rápidos y vos písalo un metro después", los primeros secretos que le inculcó. Fue quien en 1995 lo empujó para que abordara a Ron Dennis -por entonces patrón de McLaren- en una gala de premiación en el hotel JW Marriott Grosvenor House: la muestra de personalidad encandiló al jefe de Woking, que un año más tarde le extendió un contrato para costear la carrera deportiva al pequeño talento.

Pero hace una década y después de 17 años, la unión se quebró. Anthony sintió que su hijo le rompió el corazón y el distanciamiento que parecía para toda la vida tuvo un giro el año pasado y se profundizó en este atípico 2020: el regreso al paddock, la Navidad en familia y la vuelta del vínculo. Las charlas, los consejos, la compañía, la referencia familiar, sensaciones y situaciones que Lewis confesó extrañar. "Mi padre y yo nunca hemos estado tan unidos. Es extraordinario y me hace mucho más feliz que hablemos, lo que nunca pensé que haríamos", dijo a The Guardian. Las publicaciones en su cuenta de Instagram -una foto caminando en la playa, un viaje en helicóptero- demuestran el fortalecimiento de la nueva unión.

Si Anthony fue el primer referente en el automovilismo, Senna resultó su ídolo y lo siguió siendo cuando el paulista murió en el espectacular accidente de Imola, en 1994. Ese 1° de mayo trágico, Lewis participó de una fecha de karting y lloró detrás de un camión alejado de la vista de su padre. Siempre se incomoda cuando lo comparan con Ayrton, del que tiene una réplica del mítico casco amarillo.

En el circuito varios hinchas -se habilitaron tribunas para 25 mil personas- saludaron a Hamilton con cascos como los de Senna y no es una casualidad: el brasileño ganó en Portugal -el 21 de abril de 1985 y en Estoril- su primera carrera en la F.1. Una tarea perfecta en la segunda carrera en Lotus y bajo un diluvio: Senna nunca había manejado el auto en esas condiciones de pista, pero en Mónaco, un año antes y con Toleman, había demostrado sus credenciales, cuando la dirección de la carrera suspendió la competencia mientras Ayrton avanzaba y empezaba a incomodar al puntero Alain Prost (McLaren).

En la temporada anterior, el 21 de octubre de 1984, Lauda conseguía su tercera y última corona de la F-1 en Portugal, después de vencer por medio punto a Prost. El austríaco fue quien hizo el primer contacto con Hamilton para que se sumara a Mercedes. El inicio de las charlas fue en 2012, cuando el británico era piloto de McLaren. "Si no hubiera recibido la llamada ahora tendría un título de campeón del mundo y probablemente 21 victoria. Y ahora tengo cinco títulos, definitivamente siento que le debo mucho", comentó en 2018. Hamilton escribió una sentida despedida cuando murió Niki, el 20 de mayo del año pasado. "[.] Me cuesta creer que te hayas ido. Echaré de menos nuestras conversaciones, nuestras risas, los grandes abrazos después de ganar carreras juntos. Ha sido un verdadero honor trabajar a tu lado durante los últimos siete años. Ni siquiera habría formado parte de este equipo si no fuera por ti. Gracias por ser una luz brillante en mi vida [.]". Era la víspera del GP de Mónaco: seis días después le dedicó la victoria en el trazado monegasco.

El próximo fin de semana la F-1 competirá en San Marino, donde murió Senna. Hamilton irá por una nueva victoria para agigantar la leyenda y para acercarse al séptimo título, pero también para celebrar con Anthony, homenajear a Ayrton y recordar a su amigo Niki.