Por qué los cinco títulos de Fangio valen más que los siete de Hamilton y Schumacher

LA NACION
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Siete títulos mundiales, una marca histórica que es propiedad de solo dos pilotos: Michael Schumacher y, desde hoy, también de Lewis Hamilton. Setenta y una temporadas de Fórmula 1 y 33 campeones. Las estadísticas son abrumadoras, las cifras se amontonan y las comparaciones entre las leyendas de todos los tiempos, un análisis que resulta difícil de equilibrar ante el avance de la tecnología, el sistema de datos, las lecturas que ensayan los ingenieros, la seguridad de los autos, los pilotos y las modificaciones de los circuitos y los calendarios. En épocas de hitos, como el que firmó el británico en el Gran Premio de Turquía, descubrir quién es el mejor es una batalla de números y gráficos, una tarea que apasiona, pero que necesita de un parámetro que los aglutine a todos para no cometer injusticias.

El automovilismo no es un deporte puro, únicamente de atletas. La incidencia del factor humano y del medio mecánico imposibilita ser justo. Max Verstappen señaló que "el 90% de los pilotos de la grilla podría ganar con el actual Mercedes". Una sentencia que hasta el GP de Turquía tiene un sustento en la cantidad de victorias que lograron Hamilton y su compañero Valtteri Bottas. Por ese motivo, el británico y el finlandés fueron los únicos que arribaron a la cita en Estambul con posibilidades de ser campeones. Pero la frase del neerlandés, que firmó un triunfo, en el GP 70 Aniversario, en Silverstone, la derrumba Hamilton, que minimiza a Bottas en cantidad de éxitos en la temporada, pero también en número de poles y eso es a partir de un mayor talento para administrar el auto.

Indudablemente, Hamilton y Schumacher capitalizaron al máximo la formidable herramienta que le brindaron los equipos para marcar ciclos en la F.1, dominar casi a voluntad en algunas temporadas. El británico siempre abastecido por los motores Mercedes, aunque en 2008 el chasis con el que logró la primera corona fue McLaren; el Káiser, primero con la fórmula Benetton-Ford Cosworth, con la que celebró dos veces, y más tarde, en el inicio del nuevo milenio, avasalló con Ferrari. Sin embargo, un estudio matemático que publicó The Economist impone a Juan Manuel Fangio como el mejor piloto de la historia.

El medio inglés tomó un modelo del matemático Andrew Bell, de la universidad de Sheffield, un estudio al que apeló Netflix para el formidable documental "Fangio, el hombre que domaba las máquinas". El informe posiciona al balcarceño en la cima, destacando la efectividad del piloto argentino. Cinco campeonatos en ocho temporadas -en 1952 no participó después de protagonizar un accidente en Monza, en Fórmula 2, y en el año de despedida solo corrió dos carreras-, imponen un listón elevado, porque el modelo convierte las posiciones de llegada en puntos, utilizando el sistema de reparto que regía en la F.1 entre 1991 y 2002: diez unidades para el ganador; seis, el segundo; cuatro, el 3ero; tres, el 4to; dos, el 5to y una el 6to. Los puntajes fueron ajustados a efectos estructurales, como el número y el desempeño de otros pilotos y se dividió por el crédito de los pilotos y autos: actualmente la F.1 tiene a 20 pilotos y 10 equipos y se utiliza un solo modelo por año. The Economist midió el impacto de los 745 pilotos de la historia de la F.1 para arribar al resultado.

"Desatar los nudos es muchas veces complicado", asevera el artículo y expone que "Schumacher y Hamilton dejaron escasos datos sobre sus tareas, ya que la mayor parte de sus trayectorias la desarrollaron en Ferrari y Mercedes. En esos años, los compañeros de garaje obtuvieron mejores resultados que en sus períodos en otras escuderías, lo que se traduce en que los ingenieros impulsaron a las segundas espadas y los pilotos estrellas seguramente se vieron favorecidos en la misma medida". Para ejemplificar: Rubens Barrichello debutó en la F.1 en 1993 y recién obtuvo su primera victoria en 2000, cuando arribó a Ferrari. Bottas se estrenó en 2013, pero no festejó un triunfo hasta 2017, cuando se unió a Mercedes. Un caso relevante es el de Nico Rosberg: hizo su aparición en 2006 y aunque todos sus éxitos fueron con Mercedes, los tres primeros los firmó cuando las Flechas de Plata no dominaban el Gran Circo, como ocurrió a partir de 2014. Además, el alemán superó en 2016 a Hamilton, consagrándose campeón.

El modelo resalta a los pilotos de las primeras décadas de la F.1 y el dato es concluyente: se le asigna el 58% de los puntos por sus equipos, un porcentaje cuya participación cae a 19% en la actualidad. El acotado calendario en el comienzo de la F.1 también es una marca: Fangio disputó 51 grandes premios, mientras que Schumacher lo hizo en 307 y Hamilton suma 264. El balcarceño logró 24 victorias, 29 pole position, 23 récords de vuelta, 35 podios y los títulos de 1951, 1954, 1955, 1956 y 1957. El porcentaje de triunfos es impactante, con 47,05% (24 de 51 carreras); Hamilton tiene un 35,36%, mientras que Schumacher un 29,54%. Alberto Ascari, campeón en 1952 y 1953, tiene un mejor rendimiento, con un 39,39%, producto de 13 éxitos en 33 grandes premios.

Los números exponen un resultado exacto, pero la subjetividad acerca de las capacidades de los pilotos es el punto ciego al equilibrar a pilotos de diferentes épocas. "Fangio era un mecánico de formación y ganó campeonatos con autos de cuatro marcas [Alfa Romeo, Mercedes, Ferrari y Maserati]: era conocido como el "Maestro". Los maestros de la F.1 moderna son ingenieros que se sientan detrás de las computadoras, no los pilotos", relata la publicación. Una discusión que es tan apasionante como eterna. Si hasta Sir Jackie Stewart, tricampeón del mundo, lanzó su veredicto: "Fangio fue el mejor, seguido de Clark y Senna. Decir que Lewis es el más grande sería difícil para mí".