Las exquisitas definiciones de Martín Caparrós sobre Messi, Maradona, el fútbol y la maravilla del gol

LA NACION
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"Siempre digo que el fútbol es algo que podría no haberse inventado y nadie lo extrañaría. Sin embargo ocupa un lugar decisivo", reflexiona Caparrós.

En una entrevista con el diario deportivo Sport, de Barcelona, el escritor y periodista argentino Martín Caparrós fue entrevistado con motivo del lanzamiento de su nuevo libro ("Sinfín"), donde aborda el tema de la inmortalidad. Sin embargo, la conversación decantó por el fútbol, una de sus grandes pasiones, y dejó algunos conceptos brillantes.

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El argentinismo de Messi, el misterio de la popularidad monumental del fútbol, la comparación entre Lionel Messi y Diego Maradona,, el Barcelona de Guardiola y otros tópicos futboleros fueron analizados por Caparrós. Aquí, sus conceptos más jugosos.

El argentinismo de Messi

A mí siempre me sorprende lo argentino que sigue siendo Messi. Porque, en él, ser argentino no es para nada una marca de transitoriedad, sino el apego muy extremo a veinte manzanas. A su barrio de Rosario. Y a mí me sorprende como alguien que prácticamente no vivió ahí lo tiene tan pegado. Como que necesita agarrarse a algo que se le tenía que haber escapado.

"Nos tocó en una rifa"

Con Messi siempre tuvimos esa sensación de que nos tocó en una rifa. Fue como: '¡Qué suerte tener este pibe! Pero... ¿De dónde vino?'. Como uno que llega a la escuela al quinto año y de repente cuando hace el primer partido decía: '¡Uau! ¡Qué bárbaro que juega este! Pero que no es de la banda de la escuela.

En la comparación con Maradona, la "única batalla" que pierde Messi

Maradona tuvo siempre un dramatismo que Messi nunca tuvo. En todo. Por supuesto en la vida privada, pero también en la cancha. Maradona jugaba como si todo lo que estuviera haciendo fuera imposible. Lo conseguía pero siempre estaba al borde de no conseguirlo. En cambio Messi juega como si todo lo que hace fuera lo más normal del mundo. Lo ves jugar y decís: 'Claro, yo también habría gambeteado a esos cuatro'. Eso le da como una cierta desventaja. Messi parece que fuera cada día a la oficina.

El Barcelona de Pep Guardiola

Nunca vi jugar tan bien al fútbol como el Barcelona de Guardiola. Jugar bonito básicamente, es tratar bien la pelota. Ser amable, darle gusto. Y eso Barcelona lo hizo como nadie. Con movimientos, con desmarques, con lujos, con arabescos. Esas largas posesiones dinámicas.... No como las de ahora que están todos en un jardín. Lo más revolucionario de aquel Barcelona era que jugaba de la misma manera dentro de las dos áreas que en el centro del campo. Cosa que no había visto nunca. Normalmente en el área se trata de terminar rápido; ya sea para pegarle un puntazo y sacarla a la tribuna, o para pegarle tres dedos y meterla en el arco.

El lugar decisivo del fútbol en la sociedad

Siempre digo que el fútbol es algo que podría no haberse inventado y nadie lo extrañaría. Sin embargo ocupa un lugar decisivo. ¿Por qué atrae tanto a la gente? Es un misterio absoluto. Quizás sería más fácil analizar por qué el fútbol y no otro deporte.

La popularidad incomparable con los demás deportes

A finales del siglo XIX había una serie de deportes que podían haber ocupado ese lugar. El rugby, el hockey, el baloncesto, el béisbol, qué sé yo. Pero fue el fútbol. ¿Por qué? El fútbol permite que lo juegue cualquiera. El gordito tiene un lugar. El flaco también. Es un deporte que se puede jugar en cualquier lado. Se puede armar una pelota con ocho calcetines viejos. Se podría profundizar en eso pero yo creo que realmente la diferencia es el gol.

La maravilla del gol

El fútbol, igual que la vida, es un 99,8 % de fracasos y un 0,2% de logros. En el fútbol estás fracasando todo el tiempo. Lo que querés es hacer un gol: fracasás, fracasás, fracasás y en algún momento eventualmente lo conseguís. Y es maravilloso conseguir aquello para lo que has fracasado tanto. Por eso se produce un júbilo como pocos otros. En el básquet y otros deportes tenés éxito 45 veces por partido. Se mueren del éxito. ¡Demasiado éxito! En cambio el fútbol es puro fracaso, así que se vuelve glorioso dejar de fracasar.

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