Michael Bisping, el campeón de UFC que siguió ganando peleas sin un ojo

(AP Photo/Andre Penner)
(AP Photo/Andre Penner)

La pelea estelar del sábado 19 de enero de 2013 en el Ginasio de Ibirapuera, en Sao Paulo, Brasil, anunciaba a dos férreos gladiadores de las artes marciales mixtas, Vitor Belfort contra Michael Bisping, ambos con casi 30 peleas sin conocer la derrota.

Ninguno cedió ni un ápice de terreno en el primer asalto, dieron una de las batallas más calculadoras y memorables que la ciudad sudamericana haya vivido en los populares circuitos de la UFC. Esta noche sería recordada sin duda por el nocaut que sufrió el británico Bisping.

LEER | Cruz Azul vs América, un patético clásico donde se espera otra humillación

El segundo round tuvo otro tenor y el favorito, el brasileño Vitor Belfort comenzó a golpear inclementemente al rival al grado de darle una patada en la cara, justo antes de llegar al minuto y medio de combate de ese episodio. Ese golpe en el rostro fue fulminante, Bisping cayó a la lona y una lluvia de puñetazos lo cubrió hasta que el referee dijo basta, como se acostumbra en las peleas de la UFC.

Bisping acusó al brasileño por las secuelas después de la pelea, pues el astro sudamericano se había sometido a reemplazo de testosterona (TRT) que lo convirtió en uno de los más sanguinarios luchadores de las artes marciales mixtas. Para participar en las siguientes peleas, Bisping exigió enfrentar a contrincantes sin antecedentes de dopaje.

Y es que ese golpe dejó graves secuelas en el británico, ex campeón de peso mediano de UFC, incluido en el Salón de la Fama en 2019, hoy retirado de los octágonos y dedicado al análisis deportivo.

Tras aquella noche en Brasil, desafió el consejo de amigos y compañeros de las jaulas y el pugilismo mundial, al continuar peleando a pesar de sufrir una pérdida total de la retina de su ojo derecho. Después de aquella brutal patada comenzó a experimentar un dolor intenso y se vio obligado a someterse a cirugías largas y dolorosas para rectificar el problema.

La salud del ojo se complicó y no tuvo otra opción que retirarse, justo antes de la pelea programada con Mark Muñoz en UFC Fight Night 30 después de que le quitaran por completo el globo ocular en un intento por aliviar el constante dolor que sufría.

SAO PAULO, BRAZIL - JANUARY 19: Vitor Belfort (top) punches down at Michael Bisping in their middleweight fight at the UFC on FX event on January 19, 2013 at Ibirapuera Gymnasium in Sao Paulo, Brazil. (Photo by Josh Hedges/Zuffa LLC/Zuffa LLC via Getty Images)
SAO PAULO, BRAZIL - JANUARY 19: Vitor Belfort (top) punches down at Michael Bisping in their middleweight fight at the UFC on FX event on January 19, 2013 at Ibirapuera Gymnasium in Sao Paulo, Brazil. (Photo by Josh Hedges/Zuffa LLC/Zuffa LLC via Getty Images)

A medida que las visitas al médico se hicieron constantes, el presidente de la UFC, Dana White, consultó con los médicos y le dijo a Bisping que no podría volver a pelear. Estuvo un año alejado de las arenas, pero Bisping aún aspiraba a un título mundial y volvió a consolidar su lugar como una leyenda en el octágono. Lo alcanzó finalmente en 2016, gloria que buscó por más de 10 años con un enorme costo.

LEER | Angelica Bengtsson y su actitud que hace llorar justo después de un accidente

Hoy dirige su propio podcast, la tecnología lo mantiene conectado con sus seguidores. En su segmento “Believe You Me”, mostró a los fanáticos lo que le costó aquella lesión de 2013.

Charlando con su amigo y conductor, Luis Gómez, el ex luchador sacó su globo ocular protésico para explicar por qué usaba gafas de sol en las conferencias de prensa en las etapas posteriores de su carrera.

Es increíble pensar que Bisping logró 11 peleas más con una prótesis ocular, incluidas las victorias sobre Anderson Silva y Luke Rockhold, antes de retirarse finalmente en 2018.

Michael Bisping. / Foto: Getty Images
Michael Bisping. / Foto: Getty Images

Después de las derrotas consecutivas ante Georges St-Pierre y Kevlin Gastelum, Bisping le dijo a Joe Rogan en su podcast que su ojo izquierdo estaba empezando a causarle problemas. En mayo de 2018, después de 31 victorias y nueve derrotas, decidió colgar sus guantes para siempre.

Hoy es recordado por aquella patada que le cambió la vida y ahora por mostrar al mundo las secuelas que los deportes de contacto dejan a los gladiadores.

Qué leer a continuación