Evangelina “Vanshi” Thomas: la atleta que sueña con París 2024, es actriz y también “caza ladrones”

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La atleta Evangelina Thomas ganó fama en los últimos tiempos por detener a un ladrón; su infancia, sus miedos y el objetivo de París 2024
La atleta Evangelina Thomas ganó fama en los últimos tiempos por detener a un ladrón; su infancia, sus miedos y el objetivo de París 2024

Múltiple campeona argentina de atletismo, actuó en cuatro obras en la avenida Corrientes, modelo de distintas marcas y fue estrella en un reality show en Canal 9... todas estas facetas describen a Evangelina “Vanshi” Thomas. Pero hace tres semanas se hizo más conocida: fue la atleta que corrió a un delincuente y lo atrapó. Luego fue al Campeonato Sudamericano de Guayaquil, viajó en el avión gestionado por el influencer Santiago Maratea y llegó a la final en 800 metros. Ahora, sus próximos tres años tienen un faro: “Los Juegos Olímpicos de París 2024, ya me estoy entrenando para ellos”, afirma esta atleta que, a ritmo de campeona nacional, vivió mucho más que una vida.

Detrás de esos brazos completamente tatuados, uno de los mayores talentos de las pistas argentinas, tiene más historias que tatuajes. “Pensé que era una persona soberbia, canchera”, así la describe Sofía Tula, su pareja desde hace más de un año y medio. “Siempre que la cruzaba desde lejos era la sensación que daba”. Pero para descubrir un poco más de ella, hay que recolectar sus huellas a lo largo del mundo.

Medalla en el campeonato nacional, en el Cenard
Medalla en el campeonato nacional, en el Cenard


Medalla en el campeonato nacional, en el Cenard

Conviene retrotraerse y visualizar primero la Playa de Mazatlán, donde las aguas del Pacífico tocan la arena mexicana. Es el 19 abril de 2008 y el mar parece oponerse por completo a que se realice el Campeonato Panamericano de Triatlón. Allí, una “Vanshi” flaquita de 17 años está a punto de sumergirse. Pasa la primera rompiente de olas, la segunda y ya no sabe si hubo una tercera. Horas más tarde despertaría en el hospital. “Cuando el mar me metió para abajo pensé que me moría”, recuerda una década después.

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Otra imagen: Bydgoszcz, al norte de Polonia, sobre la costa del río Vistula. “Vanshi” está a más de 13.000 kilómetros de su casa, en su primer campeonato mundial de atletismo, para competir en los 1500 metros. Transcurre 2009, tiene 18, ya es mayor de edad y es momento de elegir: el triatlón o el atletismo. “Y elegí el último porque era más barato”, reconoce, para agregar: “A nosotros siempre nos costó”.

Evangelina Thomas, en la pista
Evangelina Thomas, en la pista


Evangelina Thomas, en la pista

Su vida retrocede aun dos años más, hasta 2007, en San Pablo. Para ese entonces, la ciudad brasilera contaba con 12 millones de personas. En aquella ocasión había viajado desde su Trelew natal para el Campeonato Sudamericano de Atletismo de su categoría, 16 años. Allí no solo ganó una medalla, sino un pasaje más. En unos meses estaría del otro lado del planeta.

Ostrava, República Checa. Sigue teniendo 16 años y las mismas ganas de correr que en San Pablo y las mismas zapatillas: “unas Adidas todas cosidas arriba. A partir de ahí me contrató Reebok y me dieron tres pares de zapatillas y ropa, o sea que le pude dar a mis hermanos. Fue super lindo, me fui de casa con zapas cosidas y volví con tres nuevas”, recuerda,sin mencionar que en el Mundial de Ostrava quedó sexta entre las mejores atletas del planeta.

“Mi entrenador Ruperto “Peto” Ruiz -el que siempre la entrenó, el mismo del boxeador Omar Narváez- cada tanto me compraba algunas zapatillas y alguna calza porque en casa no se podía”, recuerda. “Desde los 14 tengo beca, no las usaba para zapatillas porque lo necesitábamos en casa para el alquiler. Jamás me sentí mal por tener zapatillas cosidas, las llevaba con orgullo”.

Mazatlán, Bydgoszcz, San Pablo, Ostrava... para recorrer el mundo tuvo que salir antes desde debajo de la cama. “A los 11 años jugaba al hockey, me iba muy bien, me habían seleccionado para ser parte de las leoncitas y, mi sueño era representar a mi país. Pero cuando estaba por viajar surgió un problema en mi columna que me dejó afuera del deporte. En ese entonces falleció mi tía Alejandra, de cáncer de pulmón. Ella era como una mamá para mí. Empecé con ataques de pánico, me quería morir. Me llevaban a psicólogos y psiquiatras, me escondía debajo de la cama a llorar. Terminé en un colegio hospitalario porque no quería estar con nadie. Fueron nueve meses sin salir a la calle”. Así, de un tirón, lo cuenta Vanshi, respecto de lo que sucedió antes de salir a competir por el mundo.

La faceta actoral de Evangelina Thomas
La faceta actoral de Evangelina Thomas


La faceta actoral de Evangelina Thomas

Fue también el deporte lo que le abrió la puerta a una oportunidad que la alejaría de las pistas y la subiría a las tablas. Se encuentra en el CeNARD con el gimnasta Federico Molinari, le comenta que se estaba realizando un casting para un reality show de destreza física, “Combate”. De esa charla casual desembocó a que tanto “Vanshi” como el finalista olímpico terminaran en la pantalla de Canal 9 demostrando la condición de sus cuerpos, como si fuese un parpadeo.

Y así comenzó otro viaje más rápido aún que en las pistas. “A partir de ahí empecé a trabajar en actuación, hice cuatro obras en la calle Corrientes. De villera -que fue el que más fácil me salió-, de vedette, de nena en un infantil, de rockera. Me llamó Flavio Mendoza para ser la imagen de su marca, My Dio. Hice publicidad, programas en la tele”, relata “Vanshi” a todo ritmo. Y también, ahora a la distancia, analiza: “En Buenos Aires me costaba mucho conectar con el deporte y dejé de correr. Combate me llevó a la Capital y una cosa me fue llevando a otra, me hizo crecer mucho, chocarme la cabeza contra la pared. Viví muchas cosas buenas y malas. Y al final encontré que el deporte es lo real, la tele no lo es. En Combate me corrían por la calle por una foto… pero mientras tanto, en Trelew, a mi papá le detectan cáncer”.

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La enfermedad avanzó por un año sin que la tratara, hasta que luego de una operación que salió mal lo llevaron a Buenos Aires. “Estuve internada con él tres semanas. Le leía libros porque no podía hablar por la traqueotomía”, rememora. Al mes le dieron el alta y se volvió para Trelew, “nos dijeron que iba a andar bien”. Pero a los tres meses empeoró, la situación era más grave. Ella había vuelvo a entrenarse y la invitaron a una carrera en Trelew. El fin de semana que llegó, Eduardo Antonio Thomas, su padre, falleció. “La pérdida de mi papá fue un despertar espiritual, hoy no lo tengo al lado, pero lo siento más cerca que nunca”.

Y ya no regresó a Buenos Aires. “Volví enamorada de mi ciudad, del mar, sentarme a meditar en la costa, empezar a valorar lo que no solía valorar. Lo empecé a vivir con los ojos del amor”. Empezó una nueva relación: “Estoy muy enamorada de ella. Sofía me animó a dejar de caretearla. Yo no me cierro a nada ni a nadie. A los 15 salí con un chico, después con una chica, después con un chico, voy donde me mande el corazón”.

Sofía, como muchos en Trelew, conocía a “Vanshi” por su fama de deportista. “Cuando tuve la suerte de verla y charlar, me di cuenta que muy distinta a lo que yo pensaba. Es super abierta, no tiene problema de hablar con nadie, cariñosa, cálida”, reconoce Sofía. “En mi circulo de amigas cuando la conocieron me dijeron: ‘Es re piola Vanshi, nada que ver a lo que parece’ Supongo que debe ser que impone bastante con su presencia”.

El festejo de Evangelina durante el Sudamericano de Guayaquil
El festejo de Evangelina durante el Sudamericano de Guayaquil


El festejo de Evangelina durante el Sudamericano de Guayaquil

¿Y qué pasó al final con el ladrón que atrapó? “Tenía 20 causas y había salido hacía una semana de la cárcel”, detalla “Vanshi”, “Acá es muy conocido por chorro”. Lo que no conocía es que estaba ingresando a robar al departamento de la actual campeona nacional de 800 metros. Hace poco que volvió a entrenarse y lo hizo bien, luego de convertirse en la argentina más rápida en dar dos vueltas a la pista. Se fue al Campeonato Sudamericano y en Guayaquil, Ecuador, logró clasificarse a la final y allí concluir sexta entre las mejores del subcontinente.

“Fue una carrera bastante táctica, cometí un par de errores que me encerraron, pero es así a este nivel, para mí es volver a adaptarme a una competencia sudamericana”, reflexiona. “Estoy muy agradecida, más no le puedo pedir al universo”.

Ahora, a unas semanas de que se encienda la llama olímpica en Tokio, también algo se ilumina dentro de ella: “Cuando vienen los Juegos nuestro mundo se para, durante muchos años soñé con clasificarme. Me motiva, sé que puedo buscar un lugar en París ’24”, afirma. “Para eso vienen los ODESUR el año que viene y los Panamericanos en el 2023. Ya me estoy entrenando con París como objetivo”.

Detrás de los tatuajes, las medallas y las fotos, Evangelina Thomas, a punto de cumplir tres décadas de vida, disfruta de meditar frente al mar, es reikista y se reencontró con su interior. “No me siento como todas las deportistas, me siento medio loca, como que rompo las reglas, sigo mis impulsos, sé que puede ser complicado, que pueden pensar: ¿y esta con qué nos va venir?”, el destino lo dirá.