La espía con una pierna ortopédica que fue clave para engañar a los nazis durante la IIGM

El SOE (Special Operation Executive), fue una organización secreta, creada por Winston Churchill en 1940, que se encargaría de promover y desarrollar la subversión, el sabotaje y la guerrilla en los países ocupados por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

Virginia Hall recibiendo una condecoración por sus servicios como espía durante la IIGM (imagen vía Wikimedia commons)
Virginia Hall recibiendo una condecoración por sus servicios como espía durante la IIGM (imagen vía Wikimedia commons)

Centenares fueron las personas de diferentes nacionalidades reclutadas para trabajar como enlaces, saboteadoras o como espías de los Aliados durante el conflicto militar. Muchos de ellos eran hombres y sus nombres acabaron siendo célebremente conocidos, protagonizando numerosas historias noveladas que se publicaron en libros e incluso se filmaron para la gran pantalla.

Pero también hubo un numeroso grupo de mujeres que trabajaron para la SOE, arriesgando sus vidas (algunas llegaron a perderla trágicamente) pero que sus biografías no han sido tan conocidas (como fue en el caso de los hombres), a pesar de que muchas de ellas lograron protagonizar grandes y decisivas gestas que ayudaron a decantar el triunfo de la guerra hacia el lado Aliado.

De varias de ellas ya os he hablado en diferentes post del ‘Cuaderno de Historias’ (podéis encontrar enlazadas algunas de esas biografías al pie de esta entrada) y en esta ocasión deseo explicar la historia de Virginia Hall, una estadounidense cuya carrera diplomática quedó truncada por culpa de un accidente de caza que la dejó coja (tuvieron que amputarle una pierna) pasando a ser conocida como la ‘Dama coja’ (Limping Lady) y que acabó desarrollando un impecable trabajo como espía para la SOE.

Nacida en Baltimore en 1906, Virginia Hall fue una gran estudiante (se licenció en económicas), además de tener un gran dominio de idiomas extranjeros como el francés y el alemán. Esto la llevó a trabajar en la secretaría del consulado de Estados Unidos en Varsovia (Polonia) en 1931 y a la que se le preveía un gran futuro dentro de la carrera diplomática.

Un fortuito accidente sufrido en 1932, mientras pasaba un día de caza con un grupo de amigos en Turquía, hizo que se le disparada la escopeta a su pie izquierdo. Por culpa de una serie de malas decisiones tomadas por los médicos de urgencia que la atendieron, provocó que la herida acabara gangrenándose y la amputación de ésta por debajo de la rodilla.

Pero tal y como estipulaba la ley, en aquella época, ningún funcionario que trabajase para una oficina gubernamental de los EEUU podía padecer amputación alguna, por lo que le a Virginia Hall se le dio de baja como secretaria consular y tuvo que empezar de cero en un nuevo empleo.

Regresó a su país y allí se matriculó de nuevo en la universidad para cursar un posgrado. Por aquella época ya se había colocado la prótesis de madera a la que se refería de modo divertido como ‘Cuthbert’. En 1939 decidió trasladarse a vivir a París y allí comenzó a colaborar con el servicio de ambulancias francés, donde le pilló el inicio de la IIGM.

Tras la invasión de Francia por parte de los nazis decidió huir del país rumbo a Inglaterra, cruzándolo en bicicleta (a pesar de tener una pierna ortopédica) y una vez en Londres decidió ponerse al servicio del gobierno inglés, a sabiendas que su conocimiento de idiomas podría ser fundamental.

Fue reclutada por el SOE y enviada a Vichy (zona ocupada de Francia por el Tercer Reich). Allí debería de organizar la resistencia francesa, coordinar el sabotaje de intereses nazis y realizar tareas de espionaje.

Su trabajo fue fundamental para crear una red de agentes que operaron como espías para los aliados en suelo francés durante la guerra.

En noviembre de 1942, cuando los alemanes ya controlaban gran parte de Francia y la Gestapo tenía constancia de la existencia de una espía denominada ‘Limping Lady’, Virginia Hall tuvo que huir del país, cruzando clandestinamente los Pirineos en dirección a España, donde fue arrestada y permaneció en prisión durante medio año. Las gestiones diplomáticas del gobierno estadounidense consiguieron liberarla, pasando un tiempo en Madrid como espía de la SOE y regresando poco después a Londres (en julio de 1943), donde le dieron más instrucciones (además de ser condecorada).

Un año después volvía a estar operando desde suelo francés, pero en esta ocasión para la OSS (Office of Strategic Services), el análogo estadounidense de la SOE. Allí, gracias a su perfecto dominio del idioma, consiguió hacerse pasar por oriunda de Francia llamada Marcelle Montagne, viviendo en la Bretaña francesa.

Se dedicó a recabar información, buscar alojamiento seguro para nuevos espías que iban llegando al continente, entrenar a comandos de la resistencia y, sobre todo, a preparar el terreno para la decisiva operación del desembarco de Normandía.

A pesar de haber sido condecorada tanto por EEUU, Reino Unido y Francia, la historia de Virginia Hall pasó prácticamente desapercibida en la mayoría de biografías sobre héroes y heroínas de la IIGM hasta hace relativamente poco tiempo.

Tras la guerra fue contratada por la CIA, donde trabajó como analista hasta 1966, año en el que se jubiló.

Fuentes de consulta e imagen: intelligence.gov / npr / Time / cia.gov / Wikimedia commons

 

Más historias que te pueden interesar:

Qué leer a continuación