A la espera del decreto, los runners dudan si van a poder seguir en las calles

Lucía Fortin
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runners en palermo
Hernán Zenteno

El discurso de este miércoles del presidente Alberto Fernández todavía genera dudas en cuanto a qué se podrá hacer a partir de las cero horas del viernes y qué no. En relación al running y los grupos de entrenamiento, tanto en la Ciudad de Buenos Aires como en la Provincia esperan al Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) para tener certezas oficiales sobre las restricciones por coronavirus. Por su parte, los deportistas piensan acomodarse al horario pautado pero se niegan a volver a entrenar desde casa.

“Si no están los detalles no sabemos qué pasará con ellos”, decían desde la vicejefatura de Gabinete de la Ciudad a LA NACION minutos antes de la conferencia de prensa de Horacio Rodríguez Larreta, quien se mostró disgustado por la falta de comunicación con Gobierno nacional para acordar las nuevas medidas, que incluyeron el regreso obligado las clases virtuales. Según entienden, el running y otras actividades deportivas se podrán seguir practicando al aire libre siempre y cuando se lleven a cabo dentro del horario permitido (entre las 6 y las 20).

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A su vez, opinan que en la Ciudad probablemente se “acate a todo” lo establecido por Nación, aunque las mayores preocupaciones radican en la presencialidad de las clases en los colegios. “Será cuestión de esperar por lo demás”, concluyeron.

En la misma línea, desde la secretaría de Deportes de Vicente López, donde se concentran grandes grupos de runners y de entrenamiento, comentaron a LA NACION: “Mucho más detalle no tenemos porque no tenemos reglamentación oficial que haya llegado desde Nación y además estamos esperando a ver qué dice de diferente el gobernador con respecto al Presidente”. Se esperaba que, a las 17, hablara Axel Kicillof.

Una de las áreas que más eligen para entrenar quienes viven en Vicente López y en sus alrededores es el Paseo de la Costa. Por eso, la incertidumbre este jueves era muy grande para los vecinos respecto de si se iba a “cerrar todo”. Sin embargo, el anuncio de Fernández llevó tranquilidad a los fanáticos del deporte porque asumieron que la restricción sería simplemente de horario.

Runners en los bosques de Palermo
Santiago Filipuzzi


Runners en los bosques de Palermo (Santiago Filipuzzi/)

Tal es el caso del runner y entrenador Pablo Pillet, quien contó a LA NACION que con su grupo de running “Trotadores urbanos” decidieron adelantar las prácticas. “Entrenábamos a las siete de la tarde porque nuestro entrenamiento dura una hora y media y ya íbamos a estar por fuera de la franja permitida”, señaló y detalló que la estrategia a partir de ahora será hacer bloques de una hora, de 18:30 a 19:30 para que aquellas personas que trabajan hasta las 18 puedan llegar.

Pablo es, además, psicólogo deportivo, por lo que recordó la “ansiedad” de algunos corredores que llegaron a hacer 42 kilómetros adentro de su casa durante 2020. Por eso, si bien dijo que durante la cuarentena dio clases por zoom, resaltó la importancia de tener el espacio al aire libre para poder entrenar.

“El miércoles todos los corredores decían: ‘A mí no me sacan de nuevo la actividad física’”, dijo asimismo Pillet, quien destacó la importancia de estar en movimiento y de las relaciones interpersonales que genera un grupo de entrenamiento.

Incertidumbre entre los runners

“¡Vamos a seguir entrenando!”, alentaban anoche los líderes de SporTream, otro grupo de running de la Ciudad. También con incertidumbre respecto de cómo se pronunciaría Horacio Rodríguez Larreta, en principio anunciaban que el horario se adelantaría para las 18:30, cuando antes hacían deporte de 19 a 21, y duraría tan solo una hora.

Sin embargo, uno de los 76 corredores del grupo, Facundo Bassa (29) planteó: “Los más preocupados son aquellos que hoy en día siguen trabajando de forma presencial, ya que no cuentan con tanto tiempo para poder salir. Pensá que uno tiene que comer lo necesario para contar con la energía suficiente, cambiarse y pasar por la casa a dejar el bolso, en caso de que no tenga auto o alguien que se lo cuide mientras corre”.

Largada de la Media Maratón Ciudad de Mendoza,
Largada de la Media Maratón Ciudad de Mendoza,


Largada de la Media Maratón Ciudad de Mendoza; una de las preguntas de los runners es si las carreras seguirán habilitadas o no

“Otros están preocupados por saber si las carreras en las cuales se anotaron y pagaron una buena plata se van hacer o no”, añadió sobre una de las cuestiones que más inquieta a los fanáticos del running. Desde SporTream les pidieron a los miembros, sobre todo, que tengan “paciencia” y les prometieron que “el panorama se va a ir aclarando”.

Las mismas preocupaciones atraviesa Rodrigo Aranés, fundador de RA Entrenamiento, quien planteó a LA NACION: “Mi gran miedo es que nos vuelvan a meter adentro y que tenga que dedicarme nuevamente a dar las clases por Zoom, cosa que esta vez las personas no van a tener la misma respuesta positiva que el año pasado y me bajaría también la cantidad de alumnos activos. Y para mí también sería difícil dictarlas con esa modalidad remota”.

Rodrigo, quien junto a otros dos profesores cuenta con 200 alumnos de distintas edades en la Plaza Rubén Darío y la Plaza Mitre, opinó que la restricción de horario no genera mayores preocupaciones, aunque teme que quienes trabajan hasta tarde se den de baja de las prácticas.

Además, concluyó: “Creo que la actividad física al aire libre, tomando los cuidados correspondientes (llegar con tapaboca, utilizar alcohol en gel, no compartir botellas de agua, etc.) no es un lugar de alto contagio, sino todo lo contrario. Desde agosto del 2020 que volvimos al aire libre y no tuvimos ningún contagio en nuestros grupos”.

María Aguirre sostuvo el entrenamiento durante la cuarentena por Zoom y ahora le sumó el del grupo de running en Puerto Madero
Alejandro Guyot


Los grupos de entrenamiento en las plazas cumplen con el protocolo establecido (Alejandro Guyot/)

Por su parte, en cuanto al protocolo que llevan a cabo en sus rutinas, Pillet detalló que tiene dos grupos de 30 personas, uno en Parque Lezama y otro en Puerto Madero, con los que divide el trabajo en estaciones: una porción corre, otra hace abdominales, otra piernas y, de esta forma, no se amontonan. A su vez, cada uno lleva su propia colchoneta y nadie se besa ni se abraza.

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Pablo, como entrenador y psicólogo, considera que lo más importante en estos contextos de incertidumbre es “acompañar el proceso” y adaptar el trabajo a las rutinas de cada una de las personas. Por ejemplo, para quienes no lleguen a hacerlo en el horario de la tarde, les dará ejercicios para que los hagan a la mañana o al mediodía. Mientras tanto, al igual que los funcionarios, espera las medidas oficiales para saber si van a poder seguir saliendo a la calle a hacer lo que más les gusta: correr.