Espectacular y emotivo homenaje de Hertha por los 30 años de la caída del muro de Berlín

LA NACION
lanacion.com

"Unidos contra los muros; unidos por Berlín". La frase se leyó en una réplica del muro que surcó de una banda a otra el campo de juego en el estadio Olímpico de la capital alemana y lo dividió en dos. El recinto se había preparado para una función de gala: celebrar los 30 años de la caída de esa pared que dividió la ciudad, y también el mundo occidental y la Europa oriental. Jugaban Hertha, el local, y Red Bull Leipzig, que ganaría por 4-2, por la Bundesliga.

El anfitrión usó una camiseta alegórica al acontecimiento. Sus hinchas sacaron a relucir banderas. Cada pieza del muro ficticio fue sostenida, y derribada, antes de que empezara el partido por jóvenes berlineses, que festejaron saltando y gritando como lo habrían hecho en aquel 9 de noviembre de 1989. En las tribunas había un paño que reproducía la Puerta de Brandenburgo, el monumento más simbólico de la ciudad, y tal vez de Alemania toda.

La celebración duró poco más de dos minutos, pero bastó para dotar al partido de emoción. Hubo risas entre los entrenadores (Ante Jovic, hijo pródigo de Hertha, e Julian Nagelsmann, el más joven de Alemania) y un clima de jolgorio.

Incluso un auto antiguo con los colores azul y blanco, del club local, ingresó al campo y "perforó" una bandera que representaba el muro. Lo hizo justo en el lugar en el que aparecía el dibujo del propio coche, de la marca Trabant, oriunda de la Alemania oriental. El caño de escape despidió muchos gases, pero a nadie le importó que no se tratara de un auto ecológico. La memoria contaba mucho más.

El homenaje de Hertha Berlin a la caída del muro

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