La comparativa con España que pone de relieve las ideas "neandertales" de Texas

Javier Taeño
·4  min de lectura

Si 2020 fue el año en el que la pandemia de coronavirus fue capaz de propagarse por todo el mundo, 2021 se presenta como el de las vacunas y la recuperación. La llegada de las dosis ha llevado esperanza a unas sociedades que han visto cómo más de 2,6 millones de personas morían a causa del virus. 

Sin embargo, hasta que el proceso de inmunización concluya, las mascarillas y la distancia social siguen siendo el mejor remedio para evitar los contagios. Una recomendación que Texas, el segundo estado más rico de Estados Unidos y uno de los más conservadores, ha decidido ignorar.

En Texas ya no es obligatorio llevar mascarilla. (Photo by Tamir Kalifa/Getty Images)
En Texas ya no es obligatorio llevar mascarilla. (Photo by Tamir Kalifa/Getty Images)

Desde el pasado 10 de marzo, los texanos ya no están bajo el mandato estatal de usar obligatoriamente las mascarillas en público, después de que su gobernador, el republicano Greg Abbott, decidiera limitar las restricciones destinadas a evitar la propagación de la covid-19. Además, también ha permitido que todas las empresas reabran al 100% después de que los casos de coronavirus y las hospitalizaciones se hayan reducido considerablemente.

Una medida que ya ha recibido las críticas del presidente estadounidense Joe Biden, que la ha calificado como “gran error” antes de señalar que lo último que el país necesita es “este pensamiento neandertal”.

Y es que los datos muestran que la decisión es arriesgada y sobre todo que llega muy pronto. Si bien es cierto que los casos en Texas han caído significativamente desde los máximos que se alcanzaron en enero, la realidad es que la cifra de contagios sigue siendo elevada. 

En el último mes, el estado siempre ha reportado varios miles de casos, que han oscilado entre los 1.700 y los 12.000. Cifras que señalan que, pese a la mejoría, en cualquier momento se puede volver a producir una importante transmisión comunitaria que haga que los positivos estén fuera de control.

Por poner de relieve estos números, son similares a los que está teniendo España en las últimas semanas (siempre por debajo de 10.000 contagios diarios) con la salvedad de que en territorio español hay casi 20 millones más de habitantes (47 millones frente a 29 millones). Es decir, España, que tiene unas cifras mejores en relación a su población está manteniendo las restricciones e incluso endureciéndolas de cara a los puentes de San José y Semana Santa y Texas por el contrario las levanta. 

Las cifras de contagios en Texas son elevadas. (Worldometers.info)
Las cifras de contagios en Texas son elevadas. (Worldometers.info)

Las cifras de fallecimientos, por su parte, todavía son altas y Texas sigue reportando hasta 300 muertes diarias, una prueba más de que no se puede bajar la guardia y menos teniendo en cuenta que las nuevas variantes del coronavirus son más contagiosas y que sin mascarilla se pueden propagar más fácilmente.

En lo que llevamos de pandemia, el estado ya suma más de 2,7 millones de contagios, unos números proporcionalmente más altos que España. En relación a su población, ya se han contagiado un 9,3% de texanos, mientras que en el caso español la cifra baja a 6,6%. Un recordatorio más de que debe imponerse la prudencia.

Además, las cifras de vacunación en el estado todavía son bajas. Apenas un 7% de la población ya ha recibido alguna dosis de la vacuna, lo que significa que frente a un 16% entre vacunados y que han pasado el virus, hay un 84% en riesgo de contagio.

Rechazo a la medida

La situación es delicada y por eso la decisión del gobernador ya ha recibido rechazo. En una de las principales ciudades, Austin, las autoridades locales ya han asegurado que las mascarillas seguirán siendo obligatorias; mientras que en otras urbes como San Antonio, Dallas o Houston se deberán usar en propiedades e instalaciones de la ciudad.

Tiendas minoristas, cadenas de supermercados, farmacias o fabricantes de automóviles también han asegurado que tanto empleados como clientes estarán obligados a la utilización de mascarillas. Así pues, una vez más se observa la polarización que se vive en Estados Unidos desde la llegada al poder de Donald Trump.

Y es que este estado volvió a ser uno de los bastiones republicanos en las elecciones de noviembre de 2020 y sin duda el más poderoso en la crítica a Biden y los demócratas. Habrá que ver cómo avanzan los contagios en las próximas semanas una vez levantadas las restricciones.

EN VÍDEO I Exige la vacunación de las personas con Síndrome de Down mayores de 40 años porque son tan vulnerables como las de 70

Más historias que te pueden interesar: