OPINIÓN | España se inmola

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(AP Photo/Manu Fernandez)
(AP Photo/Manu Fernandez)

A escasas 48 de horas de que arranque el Mundial de Rusia 2018, España ha decidido despedir a su seleccionador, Julen Lopetegui, y poner en el cargo a Fernando Hierro, el hasta hoy director deportivo, que por cierto estaba en la cuerda floja tras las elecciones del 22 de mayo, pues el nuevo presidente, Luis Rubiales, le había recortado muchísimas de sus funciones.

Bien. Pues Hierro, gran capitán de la edad de plata del fútbol español, que cuenta en su curriculum con un año a cargo del Oviedo en segunda división y con otro año como segundo de Carlo Ancelotti en el Real Madrid, es ahora el jefe de la nave. Rubiales lo comunicó en rueda de prensa achacando en todo momento las culpas de esta situación a las malas formas del Real Madrid a la hora de negociar con un entrenador con contrato hasta 2022.

Rechinó un poco el mensaje de un Rubiales que aseguró estar convencido de que si hubiera sido por Lopetegui (el hombre que firmó el contrato con el Real Madrid) esto no hubiera ocurrido, pero que dada la situación, y que estaba convencido que Lopetegui era un profesional integro y como la copa de un pino, pero que se veía en la tesitura de destituir al técnico, pues su junta directiva llegó a la Federación a implantar un nuevo estilo y en ningún momento podían traicionarse a si mismos.

Y este es justo el problema. Aquí todos se llenan la boca hablando de amor patrio, pero todos han mirado para su propio bien. El Real Madrid por tocarle la fibra a los muchos madridistas que llevan a España en el corazón, Lopetegui por atender a la oferta del club en el que se crió, a sólo dos días de arrancar su andadura en el Mundial, pero sobre todo Luis Rubiales, que en lugar de buscar el consenso, mantener la cabeza fría y mirar por el bien general, ha querido demostrar que en su casa manda él, pase lo que pase y caiga quien caiga.

Como decíamos ayer, las cosas podrían haberse hecho mejor y el movimiento del Real Madrid obviamente iba a repercutir en la Selección Española, pero de lo que no cabe duda es de que el equipo merengue se debe a sus socios y tomó la decisión que le pareció más sensata, alejándose de sentimentalismo alguno. La situación era rara, por desconocida en la historia del fútbol español, pero lo cierto es que Louis Van Gaal, días antes del Mundial de Brasil, anunció que tras el mismo rompería su vínculo con Holanda y pasaría a entrenar al Manchester United, y su equipo llegó a semifinales y se llevó la medalla de bronce. El precedente, como el mencionado ayer de Luis Aragonés en 2008 (aunque en su caso terminaba su contrato tras la Euro que acabó ganando España) era como para tenerlo en cuenta, pero Rubiales ha decido escuchar a su ego y acortar por el camino de en medio.

Ahora además la Federación pierde la vía escapatoria de echarle la culpa a Julen Lopetegui si las cosas van mal en el Mundial. Ahora la presión la tiene el presidente que se ha mostrado tajante y autoritario a las primeras de cambio, desoyendo a los jugadores (que querían que siguiera Lopetegui en el cargo) e incluso a las voces autorizadas en España (como el exseleccionador Vicente Del Bosque) que llamaban a la calma y a la mesura en este momento tan convulso.

La campaña de desprestigio empezó rápido en los medios españoles, justo después del anuncio del Real Madrid de la contratación del hasta hoy Seleccionador Español. De repente, ni el magnífico juego que había desarrollado España en los dos últimos años, ni la forma en la que manejó la crisis tras la eliminación en le Euro 2016 contaban. De repente, se habló de su pobre carrera como jugador (con un partido de titular en el Real Madrid y un puñado en el Barça), de sus golpes de suerte para ser el tercer portero en el Mundial 94 y de su pobre bagaje como entrenador, con un curriculum más bien corto.

Sí. El mismo hombre que un día antes era el encargado de llevar a España a conquistar su segundo Mundial, de repente se convirtió en un don nadie que debería estar jugando el playoff de ascenso a segunda con la Ponferradina, en lugar de estar comandando a los mejores 23 jugadores de España en el Mundial de Rusia.

Vista así la situación, ahora todo queda en manos de los jugadores. Sergio Ramos ha llamado a la unidad y a la cordura, y lo cierto es que la relación con Fernando Hierro es bastante positiva, por lo que cabe la posibilidad de que el grupo haga de tripas corazón y su participación en el Mundial todavía se salde de manera positiva. Pero todos saben que para ganar un torneo tan grande no se puede escapar ningún detalle, y de momento la nueva cúpula directiva de la Federación ha decidido superponer su orgullo maltrecho al sentido común. Y ese es un detalle gigantesco que se ha descuidado de manera grotesca.

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