Los bares de toda la vida comienzan a cerrar en España

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Los bares. Ese popular fenómeno social que ha marcado la cultura y las costumbres de numerosas generaciones. Normalmente en nuestro país son un espacio donde se ofrecen diversas porciones de comida para acompañar las bebidas, tal y como pueden ser tapas y pinchos. Tradicionalmente lugares de encuentro y reunión informal, es común que un pequeño pueblo o barrio de una ciudad tenga uno o más bares que son visitados de forma habitual por muchos de los vecinos. Desde siempre han sido muy importantes como centro social.

¿Están en peligros de extinción los bares? Sí y no. Quizá no los gastrobares de ‘afterwork’, los ‘chic de postureo’ o los que preparan cócteles de moda, pero sí los clásicos. Esos bares de toda la vida, de pincho y caña, de camarero-propietario que conoce a casi todos sus clientes y que en algunos casos podrán ser el horror de personas exquisitas de la limpieza.

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Los bares de toda la vida están desapareciendo para dar paso a las versiones más 'gourmet' o cuidadas. Foto: Getty Images.
Los bares de toda la vida están desapareciendo para dar paso a las versiones más 'gourmet' o cuidadas. Foto: Getty Images.

España, país con mayor proporción de bares por habitante del mundo, ha perdido un total de 21.490 bares en la última década, o lo que es lo mismo, uno de cada diez, según los últimos registros del Instituto Nacional de Estadística (INE). A finales del año pasado había en activo 181.230 locales dedicados al servicio de bebidas en todo el país, cuando en 2010 eran un total de 202.720 establecimientos.

Las causas principales son dos: envejecimiento de la población y la despoblación de zonas rurales. Los asiduos ‘visitantes’ de toda la vida van falleciendo y dejando de financiar los bares de siempre. Además, siempre ha habido una alta tasa de bares en los pueblos. Con la fuga de jóvenes de zonas rurales, los bares que quedan sin clientes y tienen que echar el cierre.

Esto es especialmente evidente en la ‘España vaciada’. Con un 17%, Asturias es la que sufre una mayor baja de número de bares. Cantabria (-15,2%), La Rioja (-14,7%), Castilla y León (-14,2%), Castilla-La Mancha (-14%) y Galicia (-13,6%) no se quedan muy lejos. Además, en las capitales como Madrid también se produce un descenso debido a la redistribución de la población en nuevos barrios.

Los restaurantes aumentan

En cambio, lo que sí suben son los restaurantes. Según el INE, por cada dos bares que se han cerrado, se ha abierto un restaurante. Con un total 8.919 restaurantes más, España se suma a la tendencia mundial del gusto de la población por los locales en los que se ofrece comidas elaboradas.

Calle Barcelona en el centro de Madrid. Esta es una calle peatonal llena de restaurantes y bares que es visitada por lugareños y turistas. Foto: Getty Image
Calle Barcelona en el centro de Madrid. Esta es una calle peatonal llena de restaurantes y bares que es visitada por lugareños y turistas. Foto: Getty Image

Además, al ser un país tan turístico, una gran parte del negocio viene de los extranjeros. Los turistas prefieren por lo general entrar en sitios modernos que hacerlo en bares cutres, por lo que su opción predilecta son los restaurantes. Al estar con el ‘modo vacaciones on’, están más dispuestos a gastar dinero en comidas y cenas.

El modelo de franquicias actual también hace que el modelo de negocio de restauración se desvíe a las grandes cadenas tipo 100 Montaditos o La Sureña. Los locales son más grandes y estandarizados. Hacen gran competencia a los bares, que en muchos casos no pueden resistir el desvío de clientes a las nuevas cadenas y tienen que cerrar.

Por si fuera poco, la televisión ha puesto su granito de arena. Programas como Master Chef han participado en la generación de un gusto social por la cocina detallista, justo lo contrario de lo que son los bares de caña y tapa de torreznos, aceitunas o patatas fritas. Otros como ‘Pesadilla en la Cocina’ del chef Chicote, también hacen mirar a los clientes con más lupa los establecimientos a los que se acuden. En ello también tienen más que perder las tascas de freidora y azulejo antiguo frente a modernos restaurantes veganos de cocina minimalista.

Aunque la cifra de cierre es muy alta y puede subir más todavía en los próximos años, y el formato de establecimiento esté cambiando, parece improbable que España se quede sin bares. Que se quiere celebrar algo, al bar, que se quiere contar un problema, al bar. Al final, la cultura es la cultura, y los españoles les encanta tanto reunirse en los bares que siempre habrá uno cerca.

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