El caos de España con las comunidades que EE.UU. replica aún peor

Javier Taeño
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Estados Unidos sigue siendo el país más afectado por la pandemia. A fecha de 23 de marzo de 2021 ya acumula más de 30,5 millones de contagiados y supera el medio millón de muertes. Sin embargo, el rápido avance de la vacunación ha permitido que en las últimas semanas haya un descenso importante de los positivos.

Si durante los meses de diciembre y enero se llegaron a notificar más de 250.000 en varias ocasiones, actualmente las cifras se sitúan en torno a los 50.000. La gran pregunta es si los estadounidenses lograran mantenerlas estables y evitarán un nuevo repunte de contagios.

Celebraciones en Miami por las vacaciones de primavera. (Photo by Joe Raedle/Getty Images)
Celebraciones en Miami por las vacaciones de primavera. (Photo by Joe Raedle/Getty Images)

Y en Estados Unidos, al igual que en España, cuentan con un hándicap en contra: la falta de uniformidad en las medidas en todo el territorio. Popularmente en suelo español se dice lo de ’17 comunidades autónomas, 17 Gobiernos’. Y algo similar ocurre en el país norteamericano, donde hay 50 estados diferentes y cada uno de ellos tiene la potestad para implantar las medidas restrictivas que considere oportunas. Un factor que lógicamente juega en contra de evitar la propagación del virus.

A pesar de que a su llegada a la Casa Blanca Biden intentó implantar una serie de medidas comunes (obligatoriedad del uso de mascarillas, mantenimiento de distancia social en edificios públicos), lo cierto es que el presidente no tiene autoridad legal para ordenar el uso de mascarillas a nivel nacional. Consciente de sus limitaciones, el demócrata aseguró que trataría de convencer a los gobernadores para que la pusiera en marcha.

Sin embargo, ya hay estados que se han desmarcado de esta medida como Texas y Mississippi, que han derogado la orden de usar mascarilla. Con el gran nivel de polarización existente en el país tras el paso de Donald Trump por la presidencia, poner de acuerdo a todos los gobernadores resulta casi una quimera, algo que también ocurre en España aunque a un nivel más bajo y donde sí se alcanzan al menos pactos de mínimos como ha sido el cierre perimetral en Semana Santa.

La mascarilla ya no es obligatoria en Texas. (AP Photo/LM Otero)
La mascarilla ya no es obligatoria en Texas. (AP Photo/LM Otero)

El problema de las vacaciones

Más allá de las mascarillas, otro de los grandes problemas al que se está enfrentando el país por la falta de medidas comunes es al de los desplazamientos vacacionales. Durante al menos 10 días seguidos, más de un millón de personas han viajado cada día a través de los aeropuertos estadounidenses, lo cual supone un récord durante la pandemia.

Tal y como aseguran los expertos, evitar los desplazamientos y el mantenimiento de la distancia social son fundamentales para no tener repuntes, por lo que Estados Unidos se encamina quizás a una nueva ola, especialmente ahora que las variantes tienen cada vez más peso en los contagios. Hasta el momento, una docena de gobernadores ya han suavizado las restricciones y la abrupta caída de positivos se ha frenado en seco. En este sentido las comunidades españolas sí que han pactado las restricciones de movilidad.

Preocupa especialmente la llegada masiva de turistas a Florida, lo que ha obligado al alcalde de Miami Beach a declarar el estado de emergencia y establecer un toque de queda, ya que hay demasiadas personas que quieren disfrutar de unas vacaciones sin la intención de seguir las reglas.

Ya se han producido escenas de aglomeraciones y unas 1.000 personas han sido detenidas por saltarse las restricciones. Cabe recordar que cada primavera llegan al estado miles de estudiantes para pasar las vacaciones. El peligro es que al tratarse fundamentalmente de jóvenes que no han sido vacunados y que tienden a saltarse las medidas en las celebraciones, estas fiestas se pueden convertir en un caladero de contagios. Ya ocurrió en Acción de Gracias y en Navidad que se produjo un repunte de positivos y ahora puede suceder lo mismo.

Y es que a la hora de volver a casa todos estos vacacionistas pueden llevar el virus y extenderlo por otras partes del país, haciendo que zonas en las que la pandemia estaba más o menos bajo control vuelvan a sufrir un aumento de contagios. Además, debido a que las restricciones en cada estado son distintas, se añade la dificultad de poder cortar los posibles brotes.

La vacunación avanza rápidamente en Estados Unidos. (Gina Ferazzi / Los Angeles Times via Getty Images)
La vacunación avanza rápidamente en Estados Unidos. (Gina Ferazzi / Los Angeles Times via Getty Images)

El único motivo de esperanza para creer que no se produzcan repuntes es lo avanzada que va la vacunación. Hasta ahora más de 81,4 millones de estadounidenses han recibido al menos una dosis de la vacuna, lo que representa aproximadamente un 24,5% de la población. Más de 44 millones tienen además la pauta completa (un 13,3%). 

Si se suman estas cifras a los más de 30 millones de contagiados, se obtiene que más o menos el 50% de la población se ha vacunado o ha pasado el virus, lo que dificulta las posibilidades de expansión de la covid-19. Sin embargo, para conseguir la inmunidad de rebaño se necesitaría aproximadamente un 70% e incluso con esas cifras los expertos creen que podría no conseguirse debido a la proliferación de las variantes.

Así pues, Estados Unidos avanza en su lucha contra el coronavirus, pero a un coste muy alto, ya que son 555.000 las personas que han perdido la vida en este año de pandemia. Quizás con un poco más de coordinación y entendimiento entre Gobierno central y estados se habrían podido salvar algunas vidas más.

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