De espaldas, sin mirar el aro y sobre la chicharra, el mágico tiro que desató la euforia de Estudiantes de Olavarría

Sebastián Torok
lanacion.com

El Club Atlético Estudiantes de Olavarría vivió una noche que jamás olvidará. El miércoles por la noche, el Bataraz, histórico equipo de básquetbol y competidor de la Liga Argentina (la segunda categoría del básquet nacional), disfrutó de un capítulo emocionante, como si fuera parte de una película. De local, en el Maxigimnasio del Parque Carlos Guerrero, el equipo conducido por Gustavo Ismael "Lobo" Fernández derrotó a Villa Mitre de Bahía Blanca por 82 a 80. Pero lo mágico fue en la forma en la que obtuvo la victoria: con un tiro cinematográfico del chaqueño Agustín Brocal, de espaldas al aro, con el sonido de la chicharra.

Con el partido igualado en 80 y con sólo 8 segundos en el reloj, Estudiantes repuso el balón desde el campo del conjunto bahiense. El base Jeremías Sandrini recibió la pelota, encaró hacia el aro, lanzó, el balón se desvió en el aro, saltaron varios jugadores para tratar de tomar el rebote, pero la esfera naranja quedó sin dueño y allí, como un rayo, apareció Brocal para agarrarla y tirar hacia atrás, sin mirar. La pelota se apoyó una vez en el aro y entró, mientras la chicharra aturdía a todos. La explosión fue monumental. Brocal salió corriendo hacia el otro lado, frenético; sus compañeros lo siguieron, enloquecidos; grandes y chicos, en las tribunas, saltaron, lloraron, enrojecieron sus gargantas. El triunfo, además, le sirvió a Estudiantes para recuperar el ánimo (llegaba de perder, el domingo y de local, ante Central Entrerriano) y la punta en la tabla de posiciones de la Conferencia Sur de la Liga Argentina.

"Repusimos con ocho segundos y vi que Jere [Sandrini] penetró, tiró al aro, hubo peleas por el rebote, sinceramente pensé que ni siquiera llegaba a la pelota para tirar, así que intenté reaccionar lo más rápido posible y la tiré para atrás. Por suerte entró, sirvió para ganar", le contó Brocal a LA NACIÓN, el día después de un tiro artístico, desde el arroyo Tapalqué, donde fue a pescar con algunos de sus compañeros del equipo, para desconectarse después de semejante desgaste. "Intenté bajar la adrenalina respondiendo los mensajes y las notificaciones que me llegaron por las redes sociales. Estuve casi toda la madrugada intentando responder. El teléfono me explotó. Vi la jugada un montón de veces y en cada repetición no lo podía creer. Me dormí casi de día; ya empezaba a entrar la claridad por la ventana", añadió Brocal, muy feliz por el desahogo logrado por el equipo de Olavarría.

El cordobés Gustavo Fernández, papá de Gusti Fernández (número 2 del mundo en tenis adaptado) y de Juan Manuel Fernández (basquetbolista de Trieste, de Italia), es un referente de Estudiantes. Se destacó como jugador y también como técnico. ¿Cómo vivió el instante extraordinario? Así lo describió: "El tiro en sí generó una alegría enorme, porque era un partido que necesitábamos ganar, contra un equipo que juega muy bien y nos teníamos que probar contra ellos. Antes del tiro de Brocal estábamos sacándonos la bronca por una jugada rara [N. de la R.: con 23 segundos en el reloj, Franco Amigo, de Villa Mitre, definió con una bandeja, la pelota fue tapada por Ignacio Galardo pero los árbitros entendieron que fue ilícita por lo que después de ver el video decidieron darle los dos puntos a los visitantes]. Tuvimos la posibilidad de tomar el último tiro del partido. La situación la diagramó mi asistente, Marcelo Macías. Fue una acción que ya tenemos vista de haberla hecho en otra oportunidad, que era con el tiro final de Sandrini, pero generó un rebote y le tocó tomar la decisión a Brocal, sabiendo que no quedaba nada de tiempo, que no podría ni darse vuelta y tomó la decisión de tirar para atrás. Son esas cosas que tiene este lindo juego. Y pudimos festejar. Pero hubo un poco de bronca, alivio y alegría. Todo resumido en una bola".

Desde el mismísimo momento en el que terminó el partido, las redes sociales se invadieron de imágenes del tiro de Brocal tomadas desde distintos ángulos. Sin dudas, Estudiantes vivió una jornada que no olvidará.

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