En España, las transferencias del fútbol chocan con los 'clubes fantasma' en un caso de fraude fiscal

Tariq Panja
The New York Times
Puerto de Sóller, Mallorca, España. / Foto: Getty Images
Puerto de Sóller, Mallorca, España. / Foto: Getty Images

Las lujosas mansiones en una isla española y los yates resplandecientes atracados en puertos del Mediterráneo eran los signos de una vida bien vivida.

Según las autoridades españolas, también eran los frutos de una operación multimillonaria de lavado de dinero y evasión fiscal a cargo de uno de los representantes más poderosos en el mundo del fútbol, Abdilgafar Fali Ramadani, que terminó en autos de procesamiento penal en contra de este y varios de sus colaboradores.

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Las autoridades sostienen que Ramadani estaba en el centro de una conspiración en la que un grupo de representantes relacionados con él abusaron de regulaciones laxas y ocultaron millones de dólares en comisiones moviendo a los atletas a través de varios clubes “fantasmas” en Bélgica, Serbia y Chipre. Según las autoridades, al hacer esto, los representantes evitaban el pago de impuestos sobre las sumas que recibían por negociar los acuerdos.

Cuando se le contactó por teléfono, Ramadani se rehusó a comentar los cargos. Lian Sports, su agencia con sede en Berlín, ha crecido hasta representar a algunos de los jugadores más cotizados del fútbol.

Como decenas de otras investigaciones que han enturbiado los deportes europeos en años recientes —y han derivado en casos fiscales de alto perfil en contra de futbolistas como Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, y en revisiones financieras de clubes como el Paris Saint-Germain y el Manchester City—, el caso de Ramadani, llamado Operación Lanigan, se originó con una filtración de documentos (los archivos conocidos como Football Leaks) que han puesto los reflectores sobre el negocio del fútbol y una turbia industria de comercialización de jugadores que tiene un valor superior a los 7000 millones de dólares al año.

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Cuando Football Leaks hackeó los documentos relacionados con Ramadani para luego filtrarlos a los medios informativos o publicarlos en línea, los fiscales españoles tuvieron una mirada de la operación y una guía sobre los representantes que se beneficiaron de ella.

“Obtuvieron información de Football Leaks y luego decidieron iniciar el caso con la oficina del fiscal especial responsable de atender los casos de crimen organizado y anticorrupción”, comentó en una entrevista telefónica Borja Pastor de la Morena, funcionario de Europol, una organización que coordina investigaciones paneuropeas.

Según Pastor, los principales hallazgos de la investigación fueron el uso de estaciones de paso para intercambios de jugadores que les dieron los representantes a los clubes intermediarios en segundas y terceras divisiones de Europa. Por ejemplo, un jugador adolescente que compró un equipo chipriota por poco más de dos millones de dólares fue vendido seis días después por más del triple del precio. Otro estuvo en los libros del mismo club tan solo durante ocho días.

Luka Jovic. (Photo by Alejandro/DeFodi Images via Getty Images)
Luka Jovic. (Photo by Alejandro/DeFodi Images via Getty Images)

De acuerdo con Pastor, la investigación también sugería que había vínculos cercanos entre un grupo de representantes de alto perfil.

Por ejemplo, Ramadani no fue el único representante que obtuvo ganancias del movimiento de jugadores a través del equipo chipriota Apollon Limassol. El club entregó los documentos relacionados con las transferencias de futbolistas a las autoridades chipriotas y a la FIFA, de acuerdo con una persona familiarizada con la investigación. Uno de los clientes más importantes de Ramadani, el delantero serbio del Real Madrid Luca Jovic, fue uno de los jugadores con una breve parada en el Apollon en su historial de transferencias.

Las autoridades españolas mencionaron que, después de la realización de las transferencias, los representantes y sus colaboradores fueron acusados de usar una sofisticada red de empresas para adquirir activos y al mismo tiempo esconder su titularidad sobre ellos. Al menos diez millones de euros (unos 11,1 millones de dólares) encontraron la manera de llegar a España mediante la compra de activos, entre ellos bienes raíces en la isla de Mallorca y varios yates.

Cristiano Ronaldo. (Photo by HELDER SANTOS / AFP) (Photo credit should read HELDER SANTOS/AFP via Getty Images)
Cristiano Ronaldo. (Photo by HELDER SANTOS / AFP) (Photo credit should read HELDER SANTOS/AFP via Getty Images)

Ciertos sucesos ocurridos esta semana en Portugal sugirieron que los documentos de Football Leaks todavía podían producir más cargos e implicar a otras figuras importantes del fútbol. El miércoles, las autoridades portuguesas realizaron redadas en las oficinas y las casas de algunos de los equipos de fútbol más importantes del país, así como en algunas que pertenecen a Gestifute, tal vez la agencia de representantes de fútbol más influyente del mundo. La dirección de Gestifute corre a cargo de Jorge Mendes, quien cuenta entre sus clientes a Ronaldo, el delantero de la Juventus, y al director técnico del Tottenham Hotspur, José Mourinho.

En un comunicado, el fiscal general portugués mencionó que casi 300 personas, entre inspectores fiscales y personal de la policía, estuvieron involucradas en más de 70 redadas relacionadas con una operación llamada Fuera de Juego. Los dos equipos más grandes de Portugal, el Porto y el Benfica, confirmaron que estaban cooperando con las autoridades.

This article originally appeared in The New York Times.


© 2020 The New York Times Company



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