España se reserva impuesto medioambiental y a bebidas azucaradas si hay desviación en el déficit

Si el gobierno español detecta riesgos de desviación en los objetivos de déficit para este año contempla una posible subida de impuestos medioambientales y para las bebidas azucaradas que permitirían recaudar alrededor de 500 millones de euros, según la actualización del Programa de Estabilidad 2017-2020 remitido a Bruselas. En la imagen de archivo, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro en una rueda de prensa en el Congreso el 4 de abril de 2017. REUTERS/Juan Medina

MADRID (Reuters) - Si el gobierno español detecta riesgos de desviación en los objetivos de déficit para este año contempla una posible subida de impuestos medioambientales y para las bebidas azucaradas que permitirían recaudar alrededor de 500 millones de euros, según la actualización del Programa de Estabilidad 2017-2020 remitido a Bruselas.

"(...)en el marco de esta reforma de la financiación territorial se valorará el establecimiento de un nuevo tributo, el Impuesto sobre bebidas azucaradas y carbonatadas así como la reforma de la Fiscalidad Medioambiental, que contribuirán no solo a mejorar la fiscalidad sino al mejor funcionamiento de la unidad de mercado", explica el Ejecutivo en el documento, hecho público el sábado.

"En este contexto se valorará la posibilidad de activar estas reformas, si fuese necesario, para garantizar el cumplimiento de los objetivos de estabilidad presupuestaria".

Apoyado en una firme expansión económica, el Gobierno confía en alcanzar al cierre de 2017 el objetivo de reducir el déficit público al 3,1 por ciento del PIB.

Pero algunos analistas privados y el Banco de España han dicho que el presupuesto de 2017 - que podría aprobarse la próxima semana - se basa en unas previsiones de recaudación optimistas y han pedido al Ejecutivo tener cierto margen fiscal.

"Si a lo largo del ejercicio los datos de ejecución presupuestaria, mostrasen algún riesgo de desviación del objetivo, se adoptarían las medidas ya comprometidas en la actualización del Plan Presupuestario remitido en diciembre, en concreto los impuestos medioambientales y el impuesto sobre las bebidas azucaradas, por importe de 300 y 200 millones respectivamente", dijo el Gobierno en el documento remitido a Bruselas.

Estaba previsto que tanto el impuesto a las bebidas azucaradas como el medioambiental se incluyesen en el presupuesto de 2017, pero finalmente se descartaron por diversos motivos.