La denuncia de la escolta de Irene Montero se cierra sin juicio con el pago del despido

La vista estaba prevista para la próxima semana e Irene Montero, ahora Ministra de Igualdad, estaba citada como testigo. Pero ya no tendrá lugar. Así lo asegura El Confidencial citando fuentes cercanas al proceso, que habría terminado con un acuerdo entre Podemos y la extrabajadora denunciante, una escolta que trabajó primero al servicio de Pablo Iglesias y después de Montero y de Gloria Elizo. Desde el diario añaden que intentaron, sin lograrlo, tener la versión de partido y la defensa antes de publicar la información.

La demandante acusó a Irene Montero de tratarla más como su "asistente personal" que como su escolta, que es lo que era. (Foto: Samuel de Roman/Getty Images)
La demandante acusó a Irene Montero de tratarla más como su "asistente personal" que como su escolta, que es lo que era. (Foto: Samuel de Roman/Getty Images)

La demanda fue presentada en septiembre y en ella M. E. G. J. pedía que el despido fuese considerado improcedente y que, como tal, incluyese una indemnización por el mismo. Eso era lo que tenía que dirimir el juez a partir de la próxima semana. Sin embargo, el acuerdo entre la demandante y el partido, que fue quien la contrató, por una cantidad que no ha sido hecha pública ha posibilitado el cierre del caso sin llegar a los tribunales.

La exescolta de Podemos entró a trabajar para la formación morada en febrero de 2016 a las órdenes de Pablo Iglesias. Llegado un momento pasó a ocupar el mismo puesto pero para Irene Montero. El 28 de junio de 2019 era despedida y ella demandó al partido por considerar que las razones del mismo no eran las correctas.

Según se recoge en su demanda, a la que ha tenido acceso El Confidencial, no había tenido ningún problema hasta que se negó a hacer las tareas que le encargaba Montero y que no tenían nada que ver con el puesto que ocupaba. Enumera “hacer compras personales, como productos de parafarmacia y droguería para bebés, de determinadas marcas y en determinados establecimientos. Hacer compras personales de alimentación en supermercados. Comprar y llevar la cena después del horario de trabajo establecido. Comprar comida para los perros….”. Además de otras como chófer de familiares o labores de mantenimiento de los vehículos.

La extrabajadora argumenta que se negó y entonces fue apartada y después despedida basándose en una ‘motivación ambigua e indeterminada’ que ella siempre ha atribuido a "una decisión arbitraria e injustificada de Irene Montero”, quien, dice, la trataba más como una “asistente personal” que como su escolta.

Podemos en el momento del despido lo justificó asegurando que este respondía a “causas organizativas” y que en el reajuste de sus costes y reorganización de los puestos de trabajo. Respecto a esta explicación la demandante, que no la comparte, El Confidencial recoge las sospechas de la extrabajadora de Podemos sobre “la existencia de continuos y recurrentes despidos individuales y extinciones de relaciones laborales”.

Estos, se puede leer en su demanda, “de resultar existentes y responder realmente a causas objetivas, constituirían un despido colectivo, existiendo un fraude de ley en la actuación de la entidad, con el objetivo de intentar evitar, de manera artificial, los requisitos formales establecidos por la ley para su tramitación, lo que conllevaría la nulidad del presente despido".

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