Revelan presiones de Isabel II que recuerdan a los tejemanejes de Juan Carlos I y sus finanzas

Javier Taeño
·5  min de lectura

El reinado de Isabel II ha sido uno de los más longevos que ha habido en el mundo. La monarca de Inglaterra accedió al trono el 6 de febrero de 1952, por lo que acumula 69 años como reina. Casi siete décadas en las que ha sido testigo de numerosos cambios políticos y sociales, pero también ha protagonizado algunas polémicas sonadas.

La última acaba de ser publicada por The Guardian y muestra la manera en la que ha influido en las leyes para evitar dar a conocer su fortuna a la sociedad. Una situación que recuerda también a la de Juan Carlos I en España. Y es que por mucho que a lo largo de los años el escrutinio público a las autoridades y la transparencia se han ido imponiendo, lo cierto es por lo general las monarquías siguen dificultando el conocimiento de estos datos.

Polémica en Reino Unido con la fortuna de Isabel II. (Toby Melville/Pool via AP)
Polémica en Reino Unido con la fortuna de Isabel II. (Toby Melville/Pool via AP)

Según revela el medio británico, Isabel II presionó al Gobierno para que modificara un proyecto de ley que la permitiera ocultar su riqueza privada al público. A principios de los años 70, el Ejecutivo tenía como objetivo brindar transparencia sobre las acciones de las compañías, pero se encontró con la oposición frontal desde Buckingham Palace, ya que la reina temía que la sociedad pudiese conocer sus finanzas, por lo que mandó a su abogado, Matthew Farrer, para ejercer presión y que la ley fuera modificada.

La cláusula iba a permitir que se supiera la titularidad de los clientes que tuvieran participaciones significativas en empresas que cotizan en Bolsa, por lo que el enviado de Isabel II intentó que esta ley no afectara a su representada.

Cabe señalar que incluso hoy en día, tras casi 70 años en el cargo, la fortuna personal de Isabel II, tanto en lo que se refiere a propiedades como a inversiones, sigue siendo un completo misterio, aunque se estima en cientos de millones de libras.

Isabel II consiguió llegar a un acuerdo con el Gobierno para la creación de una corporación fantasma, respaldada por el Estado, que ocultó las inversiones de la reina durante más de cuatro décadas. La ley fue aprobada finalmente en 1976, incluyendo una exención concedida a la empresa Bank of England Nominees Limited, que fue a través de la cual la monarca realizó sus inversiones, así como otras personas de alto poder adquisitivo de la sociedad británica.

Mediante este procedimiento ha podido ocultar sus participaciones privadas desde 1976 hasta al menos 2011 cuando el Gobierno decidió que la compañía dejaría de estar cubierta por el Estado. En 2017 finalmente terminó cerrando y no se supo qué había pasado con las acciones que poseía. La empresa nunca llegó a presentar cuentas públicas.

La reina ha influido en la promulgación de las leyes hasta por los menos 2011. (House of Commons/PA via AP)
La reina ha influido en la promulgación de las leyes hasta por los menos 2011. (House of Commons/PA via AP)

The Guardian ha obtenido estas informaciones cuando se encontraba investigando sobre el uso por parte de la familia real de un procedimiento parlamentario llamado el “consentimiento de la Reina”.

Se caracteriza porque la monarca debe dar su consentimiento antes de que el Parlamento pueda aprobar una ley. Y aunque hasta ahora se consideraba como un trámite, las revelaciones de que ha presionado en algunas medidas como esta ponen de relieve que su poder ha sido mucho más real que simbólico.

La comparación con Juan Carlos I

Aunque los casos sean completamente distintos, en lo que sí han coincidido las coronas de España e Inglaterra es en los intentos de sus monarcas en ocultar sus fortunas a la opinión pública. El rey emérito español, Juan Carlos I, se encuentra en Emiratos Árabes Unidos desde agosto de 2020 tras abandonar el país por las revelaciones sobre su supuesta fortuna en el extranjero y las sospechas de negocios irregulares.

Al igual que en el caso de Isabel II, la fortuna personal del emérito es un misterio, aunque una investigación realizada en el año 2012 por el periódico The New York Times la situaba en los 2.000 millones de euros.

Juan Carlos I headshot, former King of Spain, graphic element on gray
Juan Carlos I headshot, former King of Spain, graphic element on gray

En los últimos años ha sido fuente de polémica, especialmente en lo que se refiere al origen de parte de ella, ya que hay sospechas de que pueda ser irregular. Una investigación abierta en Suiza indaga los 65 millones de euros que el monarca dio a Corinna Larsen y si proceden de una comisión ilegal de 100 millones de dólares pagada por el Gobierno de Arabia Saudí durante la adjudicación de las obras del AVE a La Meca a empresas españolas.

Se desconoce si este este es el único patrimonio que el emérito guarda en el extranjero. La inviolabilidad de los jefes de Estado hace imposible la persecución penal de Juan Carlos I por las actividades cometidas antes de su abdicación en 2014, por lo que en España no se puede investigar sobre si el origen de su fortuna es por negocios irregulares.

Solo tras el estallido del caso Urdangarin, en 2015, la Zarzuela empezó a ofrecer con algunas restricciones información sobre los regalos institucionales (no personales) que recibe la familia real. Así pues, se mantiene la opacidad sobre el patrimonio y el origen de la fortuna del emérito. Un silencio que también coincide con el de la reina Isabel II.

EN VÍDEO I Corinna habla a una revista francesa de su relación con don Juan Carlos, el Rey Emérito de España

Más historias que te pueden interesar: