Más cerca de la ciencia ficción: necesitamos hibernar astronautas

Si queremos realizar viajes espaciales necesitaremos aprender a hibernar astronautas | imagen ESA
Si queremos realizar viajes espaciales necesitaremos aprender a hibernar astronautas | imagen ESA

Si nos fijamos en las películas de ciencia ficción comprobaremos que, básicamente, muestran dos maneras de viajar en el espacio: la primera, y más apetecible, consiste en una nave con un sistema de hiperespacio que permite desplazarse en muy poco tiempo a los más remotos lugares del Universo. La segunda forma, más lenta y quizá la más realista, consiste en naves equipadas con sistemas de hibernación donde los astronautas se mantienen en animación suspendida durante el largo y tedioso recorrido espacial. En este segundo método se necesita una Inteligencia Artificial que controle todos los sistemas de navegación, el profundo sueño de los pasajeros y que, finalmente, los despierte al llegar a su destino.

La imagen que encabeza este artículo no está sacada de ninguna película de ciencia ficción ni ha sido diseñada por algún apasionado espacial. El parche lo ha presentado la propia Agencia Espacial Europea confirmando lo que ya intuíamos desde hace décadas: si queremos realizar viajes espaciales necesitamos aprender a hibernar astronautas. La Agencia posee un Panel Asesor de Tecnología Futura dedicado a estudiar, identificar y analizar las tecnologías vitales que permitirán futuros descubrimientos científicos en las misiones espaciales de las próximas décadas. Por supuesto, la hibernación es uno de los elementos clave si algún día queremos surcar el espacio más allá de nuestro vecindario estelar más cercano.

Las razones resultan obvias en trayectos espaciales que podrían durar meses, años o incluso décadas, pero sobre todo, la hibernación es imprescindible para ahorrar espacio. Puede resultar un motivo endeble pero cualquier desplazamiento espacial, incluso los más cercanos como Marte que tan solo dura unos meses, necesitaría de menos provisiones, menos agua, menos oxígeno… en definitiva menos masa y por tanto naves más ligeras y pequeñas. En estos momentos, el simple hecho de alcanzar la órbita baja terrestre necesita cohetes enormes por lo que cualquier reducción del peso facilitaría el lanzamiento.

Propuesta de ESA para nave espacial con dos espacios diferenciados: zona de hibernación y zona común para cuando los astronautas estén despiertos | imagen ESA
Propuesta de ESA para nave espacial con dos espacios diferenciados: zona de hibernación y zona común para cuando los astronautas estén despiertos | imagen ESA

La propia ESA lo explica en un artículo publicado esta semana: “El estudio encontró que la masa de la nave espacial podría reducirse en un tercio al eliminar los cuartos de la tripulación con una reducción similar en los consumibles, equivalente a varias toneladas de masa ahorrada. La hibernación se llevaría a cabo en pequeñas cápsulas individuales que funcionarían como cabañas mientras la tripulación está despierta”. En ese mismo anuncio, la ESA explica que han “creado una hoja de ruta para lograr un enfoque válido para hibernar humanos destino a Marte dentro de 20 años".

Mientras leía el artículo pensé en que la enorme dificultad de la tarea hace que ese plazo de dos décadas resulte demasiado corto. Sin embargo, casualidades de la vida, al mismo tiempo que aparecía este texto de ESA también se publicaba una noticia sorprendente: Han conseguido poner a un ser humano en animación suspendida por primera vez.

La intervención es parte de un ensayo clínico realizado en Estados Unidos con el objetivo de reparar lesiones traumáticas que de otro modo causarían la muerte. El nombre científico es “Preservación de emergencia y resucitación” y consigue enfriar rápidamente el cuerpo del paciente hasta una temperatura de entre 10º y 15º C, remplazando su sangre con una solución salina muy fría que se le inyecta en la aorta. A esta temperatura, el cuerpo no tiene pulso ni actividad cerebral. La hipotermia hace también que se ralenticen otros procesos biológicos. Según informa New Scientist, por ahora, un paciente en este estado puede permanecer aproximadamente dos horas antes de que el cerebro se vea afectado.

Dos horas es muy poco tiempo pero puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte en operaciones quirúrgicas que de otro modo no podrían ser posibles. El equipo que ha llevado a cabo estas “animaciones supendidas” está preparando los resultados y conclusiones y esperan publicarlos a finales del 2020.

Estamos asistiendo a los primeros pasos en un objetivo que no va a resultar tan fácil como muestran en las películas de ciencia ficción… sin embargo, como en cualquier viaje, siempre hay que dar un primer paso por pequeño que parezca.

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Referencias científicas y más información:

Agencia Espacial Europea: “Hibernating astronauts would need smaller spacecraft

Helen Thomson: “Exclusive: Humans placed in suspended animation for the first time” New Scientist

 

 

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