¿Es fiel a la verdad la versión explicada en la película ‘El irlandés’ sobre el final de Jimmy Hoffa?

La película ‘El irlandés’, dirigida por Matin Scorsese y protagonizada por Robert De Niro, Al Pacino y Joe Pesci, se ha convertido en uno de los estrenos cinematográficos más esperados de los últimos tiempos. Una historia realizada a partir del libro de memorias de Frank Sheeran (el irlandés) titulado 'I Heard you paint houses' (He oído que pintas casas) que escribió y publicó Charles Brandt en 2004 (un año después del fallecimiento del protagonista) y al que, supuestamente, Sheeran había relatado varias confesiones sobre los años en los que trabajó para el crimen organizado, debido a que el autor (cuya profesión era abogado) había ayudado a salir de prisión debido a sus problemas de salud.

Jimmy Hoffa, izquierda, y Frank Sheeran, derecha (imágenes vía Wikimedia commons)
Jimmy Hoffa, izquierda, y Frank Sheeran, derecha (imágenes vía Wikimedia commons)

Uno de los episodios del mencionado libro y en el que el filme de Scorsese centra parte de su argumento es el momento en el que Frank Sheeran (interpretado por De Niro) recibe el encargo de acabar con la vida de Jimmy Hoffa (interpretado por Al Pacino).

Hoffa fue un relevante personaje estadounidense de mediados del siglo XX que alcanzó una gran popularidad tras dirigir durante catorce años (entre 1957 y 1971) el sindicato de camioneros (International Broterhood of Teamsters) y que se vio envuelto en múltiples casos de corrupción, fraude, soborno y extorsión, todo ello con la inestimable ayuda de la mafia.

Por tal motivo fue perseguido judicialmente por Robert Kennedy, Fiscal general de los Estados Unidos entre 1961 y 1964, quien lideró una autentica cruzada por terminar con el poder de Hoffa y sus aliados mafiosos dentro del sindicato de camionero.

Pero el hecho de que Jimmy Hoffa fuese declarado culpable y condenado a 13 años de prisión, no acabó con la presencia del crimen organizado en el gremio de los transportistas y, según muchos historiadores, se podría comparar con un tiro en el pie del propio Bobby Kennedy, debido a que el líder sindical, a pesar de estar probadamente involucrado con la mafia, tenía a los miembros de ésta bien controlados y atados en corto, pero en el momento en el que fue encerrado en prisión los mafiosos se apoderaron del control del sindicato.

Hoffa tan solo pasó cuatro años en prisión y salió en libertad en 1971 gracias a un polémico indulto concedido por el entonces presidente, Richard Nixon. La condición para ser liberado era renunciar a la presidencia del sindicato de camioneros. A pesar de prometer hacerlo, se resistió a abandonar la cuota de poder que había tenido hasta entonces (algunas crónicas de la época mencionan que Jimmy Hoffa llegó a ser más conocido en EEUU que el propio Elvis Presley).

La cabezonería de Hoffa por no querer ceder el control del sindicato provocó que se convirtiera en alguien incómodo para los intereses de varios capos de la mafia, que, por aquel entonces, controlaban la International Broterhood of Teamsters.

El 30 de julio de 1975, a las 14:45 (hora en la que llamó desde una cabina a su esposa) fue el momento en el que ya no se supo nada más del paradero de Jimmy Hoffa, quien desapareció sin dejar rastro alguno del aparcamiento de un restaurante (el ‘Machus Red Fox’) a las afueras de Detroit.

Supuestamente estaba allí para reunirse con el también líder sindical (y oponente personal) Tony Provenzano, quien le dio plantón (según relató telefónicamente a su esposa). Tras finalizar la llamada desde un teléfono público, no se supo nada más sobre el paradero de Hoffa.

La desaparición del líder sindical de los camioneros se convirtió en una de las noticias más mediáticas de la segunda mitad de la década de los ’70 y existen numerosísimas referencias y conjeturas sobre qué es lo que ocurrió con él.

A pesar de que el FBI se hizo cargo de la investigación, jamás se sacó nada en claro. Entre las muchas hipótesis, una de las que más fuerza tenía fue la que indicaba que había desaparecido por propia voluntad y que se encontraba viviendo en un paradero desconocido y con nueva identidad, al convertirse en testigo protegido que aportaría numerosa información sobre los trapicheos de la mafia dentro de la organización sindical y motivo por el que los agentes de la agencia de investigación no se esforzaran en dar con su paradero.

El haber sido asesinado era otra de las suposiciones, pero no se sabía cómo, dónde ni quién lo ejecutó.

Las supuestas confesiones de Frank Sheeran a Charles Brandt, atribuyéndose el asesinato de Jimmy Hoffa (de quien era amigo íntimo) ha estado en entredicho durante los años que lleva el mencionado libro de memorias publicado, pero del que se ha basado el guion cinematográfico de la película ‘El irlandés’.

A lo largo de su vida, Sheeran fue investigado e interrogado en múltiples ocasiones debido a su vinculación con la mafia. Se sabe que trabajó como sicario de la organización criminal, pero fue un hombre hábil que siempre supo borrar sus huellas y tener una buena coarta cada vez que le intentaban implicar en un delito.

Pero en los últimos años de su vida (época en la que se supone que relató todo a su abogado Charles Brandt) dio diferentes versiones de hechos acontecidos décadas atrás, diciendo y contradiciéndose continuamente. Según un buen número de periodistas de aquellos años, Sheeran tenía fama de mentiroso y fanfarrón y lo que explicaba a un reportero por la mañana, unas horas después explicaba todo lo contrario a otro.

Otro de los crímenes que se atribuyó el propio Frank Sheeran y del que hay serias dudas de que lo perpetrase él fue el asesinato de Joseph Gallo (apodado 'Crazy Joe'), un mafioso italoamericano, que murió acribillado a balazos durante la celebración de su 43º cumpleaños en un restaurante y rodeado de toda su familia. Ninguno de los testigos que se encontraban en aquel lugar pudo testificar que vieran al ‘irlandés’ en aquel lugar o que fuese quien disparó.

Así pues, a pesar de que la película ‘El irlandés’ está recibiendo numerosas alabanzas también está siendo duramente criticada por haber tomado como referencia literal  algunos de los hechos relatados supuestamente por Frank Sheeran y que no ocurrieron en realidad.

También cabe destacar que muchos son quienes apuntan directamente a Charles Brandt como la persona que se inventó dichas afirmaciones, poniendo en duda que Sheeran le confesara los mencionados crímenes y añadiéndolos como invención propia al no poder ser rebatidos por éste, al llevar un año fallecido cuando se publicó el libro.

Fuentes de consulta e imagen: slate / nybooks / mafiahistory / smithsonianmag / Wikimedia commons

 

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