Los errores que llenan de fantasmas a Colo Colo

El equipo de Pablo Guede volvió a Santiago sin puntos desde Quillota y dejó en suspenso el Clausura.

Luchó, pero -en lo numérico- no sacó nada desde el Lucio Fariña Fernández. Ayer, la U había alcanzado la línea de los 21 puntos y, hoy, Colo Colo no se movió de ahí. ¿Por qué?

Un arquero que sigue errando 

En la cancha sintética de la quinta región, Paulo Garcés alargó su desafortunado semestre. En la primera que tuvo San Luis, timbró. El arquero no estuvo fino a la hora de controlar el centro de Gonzalo Abán y le sirvió la pelota a Ignacio Lara, preciso con su ejecución de cabeza. Debía puñetear y tenía la posición ideal para hacerlo. El Halcón falla en un momento clave: el partido estaba en una laguna, sin mayores llegadas y sin activaciones individuales. Todo cambió tras el gol. Primero, el triste semblante del protagonista, que está consciente de sus actuaciones, pero también la intención del rival, que, al tener el resultado a favor, se replegó por completo, lo que aportó a la derrota blanca. 

En el segundo tiempo, Garcés no fue exigido y apuró las salidas, pero Guede, que dijo no ver el gol, admitió: "veré si es culpa de él o no y luego tomaré la decisión". ¿El argentino piensa en Álvaro Salazar?

La ofensiva estuvo poco lúcida

Excepto Octavio Rivero, ninguno de los hombres de ataque demostraron sus credenciales en Quillota. El uruguayo intentó copar las franjas, recibió bien y, al menos, descargó.

No así, por ejemplo, Luis Pedro Figueroa, que tenía a su merced la posibilidad de atacar su franja, con un Abán que estaba más preocupado del desborde. El extremo no fue el factor que lo ha mantenido en el equipo titular, tal y como Ramón Fernández, que pegó, lo patearon y se diluyó al ir hacia el arco rival. Intrascendencia. Guede los sacó en el entretiempo por decisión técnica.

Brayan Véjar no fue el de siempre: Juan Pablo Gómez lo contuvo, impidió sus arranques personales y, en el uno a uno, tampoco logró sacar algún centro venenoso. A Andrés Vilches le quedó una y   Esteban Paredes se enredó demasiado y, además de cometer un penal, lo marcaron de forma perfecta. El espacio nunca apareció.

Desorden

Atacar como sea, con más empuje que fútbol, no siempre funciona, menos cuando el rival renuncia a buscar el arco rival y se resguarda con toda su gente. Colo Colo fue así en el segundo tiempo: tuvo la pelota, generó chances, pero nunca con un libreto claro. Había jugadores fuera de posición y no se aprovecharon más las bandas, porque salieron todos los especialistas. 

No hay autocrítica

Generar está bueno, dominar también, pero lo más importante es plasmarlo al resultado. Ahora, que se le acabó la cuenta de ahorro a Colo Colo, las obligaciones son aún mayores. Las declaraciones post partido de Guede y Paredes hablan de un buen partido, tal y como en la mayoría del campeonato -al menos desde el entrenador-. El Cacique perdió por un error grave, por tener al frente a un equipo valiente y luchador para defender, pero también por no ser capaz de concretar ni idear con claridad.

Punto aparte: las lesiones

Julio Barroso y Pedro Morales vuelven a estar a disposición de cara al duelo con Palestino y, de pronto, solucionan el problema de las bajas. A lo largo del semestre, el cuerpo técnico sufrió, en distintos momentos, con la condición de Marcos Bolados, Mark González, Jaime Valdés, Esteban Paredes, Fernando Meza, Esteban Pavez y Justo Villar. Luego del final de la temporada -tras los partidos ante los árabes, Everton, Antofagasta y Cobresal-, la condición física será un tema. También las cargas de trabajo y lo que arriesgan los jugadores. Algo anda mal.

La buena noticia para Colo Colo es que nada está perdido: tiene un mes para volver a demostrar que quiere conquistar, ahora, la estrella 32.