El fin de semana más esperpéntico en la historia del Barça

El 2020 azulgrana está siendo psicodélico, psicotrópico y extremadamente surrealista. Considerando que tan solo llevamos trece días del primer mes del año, la cosa promete. Acompáñenos, querido lector, en un viaje apasionante al corazón del ridículo más absoluto. Una tragicomedia en cuatro actos:

Acto I: El mejor partido de la temporada.

Conviene recordar que el encuentro que lo ha precipitado todo, el que ha situado a Valverde al borde del abismo y a la directiva del Barça en el inicio de todos los chistes que se cuentan hoy en el mundo del fútbol, ha sido precisamente uno de los pocos partidos en que el conjunto azulgrana ha desplegado un juego atractivo y convincente. Una auténtica exhibición de Messi, una primera parte para enmarcar y un inicio de la segunda en que se consigue algo inaudito en este equipo: superar un gol en contra sin venirse abajo. Podríamos decir sin temor a equivocarnos que el fin de semana más surrealista de la historia reciente del club viene motivado por diez minutos. Diez puñeteros minutos disputados en la competición menos relevante del año con diferencia.

Ni los 90 de Anfield ni los 90 de Roma ni los 90 de la Final de Copa ante el Valencia generaron tanto caos.

Acto II: Xavi Hernández

En un movimiento descaradamente electoralista, la Junta Directiva del Barça filtra a sus medios más afines una reunión con el que posiblemente sea el nombre que más ilusiona al aficionado (y al socio votante en las próximas elecciones). No se equivoquen. No es un desliz. No es una indiscreción. Es un grito hipohuracanado lanzado a los cuatro vientos por todos los altavoces posibles para demostrarle al culé que se está trabajando en ello y que Bartomeu quiere pasar a la historia como el presidente que hizo suyo a Xavi Hernández, ganándole así la partida a Victor Font. Un movimiento lícito pero vergonzosamente insultante para la figura de Ernesto Valverde, que queda en una posición de ninguneo y descrédito para la que no ha hecho ningún mérito. Sus fallos como entrenador son tan flagrantes y llamativos como su exquisita elegancia con el club y su entorno. Hasta un alma cándida como la de Andrés Iniesta se ha apresurado a criticar las malas artes de la directiva con su actual técnico.

Xavi dirige un partido del Al-Sadd. Foto: Marcio Machado/Eurasia Sport Images/Getty Images
Xavi dirige un partido del Al-Sadd. Foto: Marcio Machado/Eurasia Sport Images/Getty Images

Al final de este acto, tras varias reuniones más y con diversos profesionales por ambos lados que se habían desplazado para redactar ya los contratos, Xavi decide que aún no ha llegado su momento.

Acto III: Ronald Koeman

Hasta el autor del gol más importante de la historia del club le ha cerrado la puerta en los morros a Bartomeu. Koeman se remite a su compromiso con Holanda y dice NO al banquillo del equipo al que dio su primera Copa de Europa. Nadie se acuerda ya pero cuando el holandés se sacó el título de entrenador, la sensación era exactamente la misma que con Xavi: no sabemos cuándo pero está claro que algún día será  entrenador del Barça.

Seguimos esperando.

Acto IV: Rebelión en la granja.

Es en este acto cuando el guionista despliega todo su ingenio, la trama se dispara y el número de protagonistas que van desfilando por este sainete se multiplica. Robert Martínez, Quique Setién, García Pimienta y hasta Mauricio Pochettino. Sí, ese perico filiomadridista que ha declarado abiertamente que preferiría volver a la granja de su pueblo antes que dirigir al conjunto azulgrana. El guión no sería más retorcido si se hubieran sentado a escribirlo Florentino, Mourinho y cualquier otro enemigo del barcelonismo que puedan ustedes imaginar.

El ridículo del Barça no se debe únicamente al maltrato a Valverde o a las filtraciones interesadas. No.

El principal escándalo si lo analizas fríamente es no tener un mapa de ruta claro. La sensación de que no hay nadie al volante. La sensación de que algo tan importante y antaño sagrado como el banquillo del Camp Nou merece cierta planificación y no una serie de disparos aleatorios al aire. 

Pochettino ha sonado para el banquillo del Barcelona, lo que parece incréible. Foto: Action Images via Reuters/Jason Cairnduff
Pochettino ha sonado para el banquillo del Barcelona, lo que parece incréible. Foto: Action Images via Reuters/Jason Cairnduff

¿Alguien se ha parado a analizar en qué se parecen Xavi, Koeman o Pochettino como entrenadores? 

En nada.

Han sido únicamente dos días pero tan disparatados que rivalizan con el verano de Neymar como sucesión de catastróficas desdichas más surrealistas de la historia del club. Y eso que para no hundir más al culé, hemos querido obviar el esperpéntico timing de la operación de Luis Suárez, que parece que volverá a estar al cien por cien para la Copa América con Uruguay.

El Barça es uno de los transatlánticos deportivos, económicos y publicitarios más grandes del planeta. Lástima que el timonel y el resto de la tripulación se empeñen en navegar con los ojos cerrados.

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