El entredicho de la “peste” Facundo Campazzo con John Wall durante el triunfo de Denver Nuggets sobre Houston Rockets

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Facundo Campazzo intenta una bandeja y John Wall le comete una infracción que lo enviará a la línea de tiros libres; los dos bases protagonizaron un cruce verbal tras una marca lícita del argentino que los jueces sancionaron y que ofuscó a la estrella de Houston.
TROY FIELDS

La victoria de Denver Nuggets contra Houston Rockets era esperada: hoy por hoy hay mucha diferencia entre ambos equipos. Fue por 128-99. La producción de Facundo Campazzo, también, porque anduvo en los parámetros usuales: 7 puntos, 0 de 1 en dobles, 2 de 4 en triples, 1 de 2 en tiros libres, 3 asistencias, 2 rebotes, 1 robo, 1 pérdida, 1 falta, 25 minutos, +17 en el +/-. Lo que se salió de los cánones del argentino en este primer medio centenar de actuaciones en la NBA fue su incómodo cruce de palabras con un rival, y justo el más importante: John Wall.

No es que Campazzo nunca haya tenido rispideces: su juego de marca asfixiante, rápida, eléctrica, suele caer incómodo y generar reacciones de adversarios. Además, a veces el número 7 es ampuloso y exagerado cuando el marcado es él. Pero desde que está en la liga de Estados Unidos, en la que esta noche cumplió 50 partidos, su comportamiento es muy medido en general.

También lo fue ante Houston, pero a John Wall, una estrella no sólo de Rockets sino también de la NBA, aunque venida a menos en los últimos tiempos, no le cayó nada bien que el cordobés fuera tan molesto y se lo hizo saber de manera algo áspera. ¿Qué pasó?

El entredicho con John Wall

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El ex jugador de Washington Wizards completó un robo de equipo y salió en contragolpe. Y se topó con Campazzo, que estaba bien plantado y lo frenó de frente. Primera fricción. Nada. Siguió con el argentino de cara a él, patinó, se fue al piso y en la caída chocó levemente al argentino. Según los árbitros, infracción del cordobés. Inexistente en la realidad, claro, al punto de que motivó la educada protesta del perimetral de Denver. Un planteo de situación, más que nada.

Wall replicó como si hubiera sido víctima de una falta, disgustado. El intercambio de palabras, que nunca fue ardoroso, duró más que lo previsto para una situación tan nimia. Y el relator y el comentarista de la televisación de Houston Rockets, Bill Worrell y Matt Bullard (ex jugador), respectivamente, sostuvieron este diálogo mientras los dos bases rivales mantenían el suyo:

–Wall muestra que es uno de los muchachos más competitivos del planeta. Y Campazzo es uno de ellos. Es como una peste. Disfruta ese tipo de juego.

–Es de Argentina: es duro.

–Seguro. Sabemos eso por Luis Scola. Lo tuvimos por un buen tiempo [fue hombre de Houston durante cinco temporadas]. Los jugadores argentinos no se echan atrás. Manu Ginóbili...

La “peste” ya había infectado a Wall con un robo, cuando la figura se disponía a cerrar el primer cuarto y Campazzo le birló el balón, contraatacó y recibió una falta de su oponente cuando iba a convertir una bandeja. Wall, por cierto, atraviesa una temporada frustrante: fue traspasado a Houston en medio del campeonato para acompañar a la superestrella James Harden, pero éste se marchó al poco tiempo y Rockets quedó como el peor conjunto de los 30 de la liga, con 25% de efectividad (14 éxitos, 42 reveses).

El antecedente en el partido: un robo

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A partir de la Generación Dorada, los basquetbolistas del seleccionado argentino suelen ser muy prudentes en la cancha. Hubo algún incidente, pero casi nada. Es muy raro que reaccionen ante un contrincante, siquiera con un ida y vuelta oral.

Campazzo protagonizó uno de los poquísimos, en un partido importantísimo y frente a un gigante: Argentina vs. Estados Unidos, cuarto de final, Juegos Olímpicos Río de Janeiro 2016. Los norteamericanos ganaban ya por 20 tantos (triunfarían por 27, 105 a 78, en el último compromiso de Emanuel Ginóbili y Andrés Nocioni en el equipo nacional) en el tercer cuarto y el pivote DeAndre Jordan sacudió con una cortina primero y con un empujón después al más pequeño de todos. Enojado, Campazzo se le plantó y le reclamó, mirándolo desde una cabeza más abajo, ante la sorpresa y algunas sonrisas de los espectadores. Jordan lo observó cortante, pero no pasó de unas palabras nada corteses.

Aquel plantón olímpico ante el enorme DeAndre Jordan en Río de Janeiro 2016

Menos tenso fue este desencuentro con Wall, en una noche que Denver se garantizó algo estadístico: no terminará la temporada con más derrotas que triunfos. Ahora colecta 36 victorias y 20 reveses, a falta de 16 encuentros, es decir que a lo sumo terminará la etapa regular del campeonato con 50% de eficiencia. Pero la proyección, lógicamente, es mucho más positiva: el conjunto dirigido por Mike Malone está muy bien encaminado hacia los playoffs.

Las intervenciones principales de Campazzo contra Houston

Ocupa el cuarto lugar de la Conferencia del Oeste, no muy lejos de sus perseguidos ni de sus perseguidores. Ahora descansará todo el fin de semana y en el próximo compromiso recibirá a Memphis Grizzlies, el lunes a las 22 de Buenos Aires.