La entrada de Podemos en el Gobierno hace temblar a los más ricos


 

El líder de Unidos Podemos, Pablo Iglesias. (AP Photo/Emilio Morenatti)
El líder de Unidos Podemos, Pablo Iglesias. (AP Photo/Emilio Morenatti)

Ya lo dijo Pablo Iglesias en su campaña electoral de la pasada primavera, recién llegado de la baja paternal: "Si hay ministros de Unidas Podemos hay algunas cosas que van a cambiar". El secretario general del partido morado se refería a "las multinacionales, los 'fondos buitre' y los propietarios de los medios de comunicación que tienen más poder que el Parlamento" y al fondo BlackRock " que controla más el mercado inmobiliario que el Ministro de Fomento". "Son los que más poder tienen y nadie les ha votado", enfatizó en su mitin en Atocha.

"Alguien tiene que decir la puñetera verdad; hace unos meses me reuní con alguien con mucho poder que me dijo: 'Van a por vosotros'". El motivo: que "esas 20 familias no quieren pagar impuestos", señaló. Tras esa soflama Iglesias esquivó la crisis que le pronosticaban a Unidos Podemos. La misma que también sorteó en la repetición electoral. Sus votantes se mostraron fieles a una forma de hacer política a contracorriente y harta de que las cosas no cambien.

Pero resulta que ahora las cosas pueden cambiar. Y parte de esas 20 familias poderosas ya están temblando, porque el miedo a que el tripartito de derechas gana unas nuevas elecciones va a hacer que el PSOE negocie sin el freno de mano echado. Pactando incluso medidas económicas que parecían blindadas. Porque en los últimos días ya se han conocido algunas modificaciones que no gustarán al Ibex si al final hay investidura. Como el compromiso de negociad el aumento del Salario Mínimo Interprofesional con los sindicatos y los empresarios para fijarlo en 1.000 euros. El Banco de España se queja, pero los beneficios para la población son irrefutables. Se trata de una cifra ajustada al estándar que marca la carta social europea, el 60% del salario medio. Algo que en España hace años que no se aplica para beneficio de los empresarios.

A esto hay que sumar el plan del PSOE de tramitar unos Presupuestos exprés durante el primer trimestre del año incluyendo una reforma fiscal para sellar un aumento de impuestos a las rentas más altas y un incremento de la recaudación que pasa, entre otros, por hacer que las grandes empresas paguen un tipo mínimo del 15%, que será del 18% en el caso de las entidades financieras y las de hidrocarburos.

Pero las familias más ricas ven cómo peligra, además, el truco de las sicav. Las sociedades de inversión de capital variable son un instrumento utilizado principalmente por grandes fortunas principalmente Luxemburgo, Suiza, Italia, España y Francia, que es muy criticada por ser vista como una herramienta legal para evadir impuestos. En la práctica a los titulares de estas se les permite invertir parte de su dinero y diferir el pago de impuestos gracias a la creación de una sociedad anónima destinada únicamente a invertir en activos financieros. Todo ello con unas ventajas fiscales asombrosas ya que únicamente se paga un 1% de impuestos por los rendimientos y plusvalías generadas.

Todo ello lo controla hoy en día la CNMV, pero Sánchez e Iglesias quieren que pase a estar controlado por el ministerio de Hacienda facilitando que se puedan inspeccionar con un mayor rigor para determinar cuántas de ellas son realmente un vehículo de inversión colectiva y no una tapadera para pagar menos impuestos.

Según adelanta La Información, desde las elecciones del 10 de noviembre "más de una treintena de ellas han protagonizado procesos de disolución, de conversión en sociedades limitadas o anónimas o de reducción de capital por encima del 20%". El miedo de las grandes fortunas a Unidos Podemos es real y haran lo posible por hacer que naufraguen las negociaciones para la investidura de Sánchez.

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