Ocho millones de ancianos españoles en la diana del coronavirus: muchos viven solos y están muertos de miedo

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Llora al otro lado del mensaje de voz de Whatsapp. Es mayor y vive sola, a cientos de kilómetros de su hija. Claro que estoy llorando, claro que tengo miedo. Todas nosotras tenemos miedo”, se le escucha decir, de manera entrecortada.

Todas nosotras son su grupo de amigas de un pueblo en la costa española, las ancianas con las que comparte su día a día, con las que sale a caminar, con las que toma el café, con las que coincide en el supermercado, con las que pasea por la playa, con las que juega a las cartas o al bingo.

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Todas nosotras son las amigas que la sacan de la soledad. Todas nosotras son su familia, al fin y al cabo, porque la suya -por motivos de trabajo- está lejos y la ve poco.

Todas nosotras son las amigas a las que ya no puede ver, las que están cerca pero lejos enclaustradas como ella en otros pisos de esa localidad costera en la que viven todo el año. Son las ancianas muertas de miedo, intentando no llorar, solas y vulnerables tras cuatro paredes. Son, en definitiva, los millones de ancianos que viven solos en España, las personas más vulnerables a este coronavirus.

Con sus hijos lejos. Sus nietos lejos. Sus hermanos. Amigas. Compañeros de mus. De aquagym. De tertulias de café.

EL VENDRELL, España - 2020/03/15: La policía local impide el acceso a la playa. (Ramon Costa/SOPA Images/LightRocket via Getty Images)
EL VENDRELL, España - 2020/03/15: La policía local impide el acceso a la playa. (Ramon Costa/SOPA Images/LightRocket via Getty Images)

Muchos de esos más de 300 muertos son ellos. Muertos en soledad, en casa o en una cama de hospital. Solos incluso después de muertos, sin velatorio. Con la familia y los amigos lejos.

Mis padres también lo están. Cada uno solo en su casa, con patologías previas que los hacen vulnerables. Diabetes, una neumonía reciente, problemas coronarios, hipertensión...

Por ellos nos estamos cuidado en casa. Por ellos estamos todos encerrados. Porque la vacuna somos nosotros.

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