En EEUU, quien gana el salario mínimo simplemente no puede costear dignamente el alquiler de una vivienda

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Pagar el alquiler de un modesto apartamento es algo que está prácticamente fuera del alcance de una persona que, en Estados Unidos, trabaje 40 horas a la semana y gane el salario mínimo federal, que es de solo 7.25 dólares la hora.

Pero incluso para quien gana más, el alto costo del alquiler implica que el ingreso del trabajador resulta con mucha frecuencia insuficiente para costear la renta de una vivienda y, al mismo tiempo, tener recursos adicionales para cubrir otras necesidades básicas, como alimentación, transporte, salud y vestido.

Un letrero de
Un letrero de "se renta" frente a un apartamento en Sacramento, California. El alto costo de los alquileros y los bajos salarios hacen que millones de trabajadores tengan graves dificultades para tener vivienda digna y asequible. (AP Photo/Rich Pedroncelli, File)

Esos son algunos de los hallazgos del reciente reporte ‘Out of Reach’ (Fuera del alcance), que señala que “en ningún estado, área metropolitana o condado de Estados Unidos puede un trabajador, que gane el salario mínimo federal o el estatal o local que prevalezca, costear una modesta vivienda de dos habitaciones a los precios de mercado si trabaja el estándar de 40 horas a la semana”.

El salario mínimo en Estados Unidos fluctúa entre el federal de 7.25 dólares la hora hasta montos mayores, por ejemplo los 14 dólares la hora en California. En algunas ciudades en ese estado se paga algo más, del orden de los 16 dólares la hora.

Eso significa que a un trabajador que gane el salario mínimo vigente en su localidad no le basta trabajar una jornada de 8 horas para poder pagar un apartamento de dos habitaciones para vivir. Por ejemplo, en California, ese trabajador deberá trabajar 112 horas a la semana (16 horas de lunes a domingo) para poder tener suficiente dinero para pagar por el citado apartamento dedicando a ello el 30% de su ingreso. En otras zonas del país (en cada estado y ciudad los precios de alquiler varían), la situación es también difícil: en Texas un trabajador ganando el mínimo requiere laborar 121 horas a la semana para poder costear esa vivienda, 115 horas en Florida, 109 horas en Nueva York y 80 horas en Illinois.

En ese contexto, indica el reporte, en promedio de Estados Unidos, una persona que trabaje 40 horas semanales y gane el mínimo dispondría de apenas 377 dólares mensuales para el alquiler (el 30% de su ingreso), pero el precio justo de mercado de la renta de un apartamento de dos habitaciones es de 1,295 dólares al mes. Incluso una vivienda de una habitación, que cuyo alquiler se sitúa en 1,060 dólares mensuales, queda fuera de su alcance.

Para poder pagar el alquiler de una vivienda de dos habitaciones destinando el 30% de su ingreso, y con ello tener dinero para otras necesidades, una persona ha de ganar 24.90 dólares por hora (más del triple del salario mínimo federal) y 20.40 la hora para una vivienda de una habitación.

Esas cifras revelan que, para poder sostenerse, en las familias las personas deben tener varios trabajos (laborar más de ocho horas al día) y aun así sus ingresos son reducidos y sufren para pagar sus necesidades más básicas, por lo que es frecuente que incurran en deudas. Eso también pone a los trabajadores en muy alto riesgo de ser desalojados de sus viviendas y caer en indigencia si por alguna razón se quedan sin empleo o tienen pérdidas de ingreso o gastos imprevistos (como cuentas médicas, por ejemplo), dado que viven día a día con lo justo, posiblemente acumulando deudas y sin posibilidad de ahorro.

Por ello, el reporte plantea la punzante crítica de que, en el país más rico del mundo, millones de trabajadores vivan en situaciones de severa vulnerabilidad económica y no puedan costear dignamente el alquiler de una vivienda modesta, incluso si trabajan de sol a sol o más. Ancianos, jubilados y personas con discapacidad que tienen bajos ingresos también experimentan ese drama.

Manifestantes rechazan los desalojos de vivienda y piden protecciones para los inquilinos en un mitin frente al Capitolio estatal de California. (AP Photo/Rich Pedroncelli, File)
Manifestantes rechazan los desalojos de vivienda y piden protecciones para los inquilinos en un mitin frente al Capitolio estatal de California. (AP Photo/Rich Pedroncelli, File)

De acuerdo con datos citados por CNN, en el país 7.5 millones de inquilinos pagan más del 50% de su ingreso en vivienda, lo que les deja con recursos raquíticos para cubrir otras necesidades básicas.

Por añadidura, la pandemia de covid-19 y su rudo impacto en el empleo y el ingreso han añadido severa presión a la población vulnerable. Según datos del gobierno federal citados por CNN, unas 580,000 personas cayeron en la indigencia durante el pico de la crisis del coronavirus en 2020, al no poder pagar su alquiler.

La moratoria federal a los desalojos que se estableció en el contexto de la pandemia expirará a finales de julio, luego de ser prorrogada en varias ocasiones. En algunos estados durará aún algunos meses, pero tarde o temprano culminará, pues ello pone también severa presión sobre los dueños de propiedades, sobre todo en quienes han de pagar hipotecas para no perder su patrimonio.

Y los latinos y afroamericanos, se indica, están más expuestos a esa situación y están en mayor riesgo de atrasarse en los pagos de alquiler y de ser desalojados.

La organización National Low Income Housing Coalition (NLIHC), autora del reporte ‘Out of Reach’, ha pedido para enfrentar esa difícil situación que se amplíe la disponibilidad de vivienda asequible y se incrementen los programas de ayuda para inquilinos y las protecciones para que estos no caigan en la indigencia. Elevar el salario mínimo es también una medida que muchos consideran urgente, pues a nivel federal su monto no se ha incrementado desde 2009.

La presidenta de la NLIHC, Diane Yentel, dijo según Mother Jones que “el duradero problema de la vivienda inasequible requiere fuertes inversiones en soluciones de vivienda para asegurar estabilidad en el futuro… Con el más alto nivel de pérdida de empleos desde la gran depresión y una pandemia globalmente vigente, los trabajadores de bajos ingresos y las comunidades de color han sido afectadas desproporcionadamente… Sin una significativa intervención federal, la vivienda seguirá estando fuera del alcance de millones de inquilinos”.

Eso en Estados Unidos que, aunque es la mayor economía del mundo y tiene magnates y empresas que han ganado cientos de miles de millones de dólares adicionales, durante la pandemia, enfrenta también el problema de tener a millones de personas en situación de pobreza y con niveles de desigualdad crecientes.

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