La emotiva carta de Braian Toledo que se repartió en su sepelio: "Te das cuenta de lo que necesitás cuando no lo tenés"

LA NACION
lanacion.com

La desgarradora muerte de Braian Toledo dejó una herida profunda en el deporte y la sociedad argentina. Braian era no sólo un talento del atletismo, sino un ejemplo de vida, de superación, de solidaridad.

Al entierro en el cementerio de Marcos Paz, el viernes, más de cien personas acudieron para dar el último adiós al atleta, entre ellos varios deportistas y dirigentes de alta jerarquía.

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En esa atmósfera de profunda tristeza se vivió un episodio de emoción muy fuerte. Fue cuando el padre Federico Lazarte, de la parroquia San Marcos Evangelista, mostró una carta que Braian les había escrito a sus familiares y seres queridos, hace casi un año atrás. La carta, por su longitud, no fue leída en voz alta, pero se repartió entre algunos asistentes.

Los primeros párrafos de la carta son verdaderamente conmovedores:

Cuando todavía vivía en Marcos Paz, se me hacía cotidiano cruzarme a todo el mundo y no lo valoraba. Es feo decirlo, pero es como que te da igual. Pasa la vida y no te das cuenta de lo importante que es cada persona. Pero cuando no estás acá, percibís el detalle mínimo de cómo te saludaba un vecino, tu tío, o el mate que hacía tu prima. Te acordás de cosas que decís "¿cómo me acuerdo esto?" o te acordás hasta de la sensación de lo que sentías en ese momento. Y cuando ves dónde estás, en mi caso en Finlandia, con mucho frío, adentro de la casa, decís "me encantaría estar una tarde en Marcos Paz", o con mi familia o mis amigos. Ahí estás tan enfocado en lo que tenés que hacer que no dimensionás lo importante que es para vos. Te das cuenta de que lo que necesitás cuando no lo tenés.

Vivir en Finlandia me cambió eso. Vivir el día a día, que mis seres queridos sepan que los quiero, que estoy, por más que no tenga mucho tiempo a veces. Por eso, estando acá, el poco tiempo libre que tengo lo destino para verlos porque sé que siempre están esperando que pase a saludarlos, que los visite. Eso es lo que más se extraña: el afecto, la contención, el cariño. Eso que tenemos nosotros los argentinos, sobre todo cuando se trata de familiares o amigos. Al principio fue duro, pero me acostumbré a valorar la vida, el día a día. Antes no me pasaba, era como que los días corrían y nada más.

A veces estoy acostado y miro dónde estoy, mi alrededor, la gente que me acompaña. Hace 13 años estaba en otro lugar, durmiendo en un colchón en el piso, sin tener para comer, sin tener ropa, sin tener nada. En ese entonces, con la convicción y la seguridad de que quería cambiar mi vida, salí a buscar algo que no sabía hasta dónde iba a llegar. Por eso soy totalmente consciente de que cualquiera puede cambiar su vida. Se los digo yo que lo logré. No me pueden decir "no, no es posible". Desde el lugar más recóndito del que puedas salir, podés. Simplemente con la actitud, quizás en la primera no puedas, en la segunda no, pero en algún momento vas a salir.

Luego le habla a su mamá, en lo que parece una premonición, una despedida anticipada:

Soy lo que soy por cómo me criaste. Siendo dura, estricta, exigente. Vivía bajo presión porque en la escuela me tenía que sacar un diez, para vos un nueve era malo. Gracias a esa presión, hoy a mí las presiones no me afectan. A partir de ver cómo te sacrificabas, entendí que no íbamos a tener nada si no nos sacrificábamos de esa manera. Eso no me lo dijiste, lo vi. Lo mismo que la disciplina, el respeto, cosas que hoy a lo mejor se van perdiendo. El "permiso", "buenas tardes", "gracias", "usted", el respetar a los mayores. Todo eso te lo agradezco y el valor hacia la mujer también. Tampoco me lo dijiste, pero en esta época que hay muchas cosas de género, me enseñaste que una mujer vale muchísimo. Vos sola nos dabas de comer a Débora y a mí. De lunes a sábados te ibas a las 6 de la mañana y volvías a las 10 de la noche por un plato de comida nada más. Por eso pienso que las mujeres tienen mucho más ovarios que muchos hombres y que se bancan todas. No dejan tirado a un hijo. Vos me demostraste eso. Siempre estuve rodeado por mujeres: vos, mi hermana, mis primas y crecí alrededor de ustedes.

Te amo, sos lo mejor que me pasó en la vida. Si volviera a nacer, te volvería a elegir. Volvería a pasar todas las dificultades que pasamos con tal de que vos seas mi mamá.

La carta sigue con mensajes a sus afectos, a los medios de comunicación, a sus entrenadores y patrocinadores. En el final de la misiva, Braian pedía el apoyo de todos:

"Les pido que sigan apostando por mí porque soy su mejor apuesta. Se los digo con humildad. No los voy a defraudar en el sentido de que lo voy a dar todo. El día de mañana, si llegué a conseguir todo lo que quise, genial, y si no, les diré con orgullo que dejé todo y que eso era todo lo que tenía. Sin soberbia, les digo que soy su mejor apuesta".

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