Ellerstina: Nicolás Pieres cuenta lo que siente ante el último año de este equipo de La Dolfina

Xavier Prieto Astigarraga
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Como a cualquiera, a Nicolás Pieres la pandemia le cambió la cotidianeidad, el trabajo. Le cortó la temporada de Estados Unidos. Pudo no existir la de Inglaterra, pero al final la hubo. Se complicó la de Buenos Aires, pero aunque más tarde, sin público y con otras limitaciones, empezó. Y muy bien para el número 4 de Ellerstina: con la conquista del Abierto de Tortugas, el primer certamen de la Triple Corona. Poco antes, el coronavirus había pasado muy, muy cerca de él: tuvo infectado a un hermano.

"Facundo, cuando volvió de Inglaterra. A las dos semanas de llegar. Tuvo como una gripe, o algo un poquito más fuerte, pero dentro de todo, estuvo bastante bien. Se guardó un tiempo, y a los diez, doce días ya estaba de vuelta. Quedó sin secuelas, sin nada. Y como Ellerstina es un lugar grande, no tuvo problemas. La mujer y la hija se guardaron con él, pero no tuvieron nada", narra el menor de los tres Pieres, de 29 años, en un charla con LA NACION, unas cuantas horas después de alzar la Copa Emilio de Anchorena, esta vez, poco festejada. No tanto porque La Dolfina, su vencido, no dispusiera de todo su potencial, sino porque la nueva cuasi normalidad le quitó gente a la celebración de La Z, algo que suele ser grande.

"Estamos contentos de haber ganado Tortugas, porque fue el primer torneo para Hilario", alude a Ulloa, el nuevo compañero de los tres hermanos, que ganó por primera vez una de las tres copas grandes de la Argentina, a los 34 años. "El día después yo estuve mirando unos partidos, disfrutando y contento, pero ya con la cabeza puesta en el domingo", refiere Nicolás al cercano estreno de Ellerstina en el Abierto de Hurlingham, frente a La Irenita, en un cuarto de final.

-¿Cómo fue definir Tortugas contra un La Dolfina disminuido, que tuvo tres suplentes?

-Fue distinto, porque ellos tenían un equipo diferente, por las lesiones. Lo bueno fue que nosotros mantuvimos el ritmo y la intensidad durante todo el partido y no importaba quién estaba enfrente. Al mismo tiempo, sabíamos que no podíamos relajarnos porque por más que fuera contra otro equipo de La Dolfina; era una final. Si ellos estaban ahí, era por algo.

Abierto de Tortugas: Ellerstina no se dejó sorprender por La Dolfina y conquistó la primera copa de la Triple Corona

-¿Qué valor le das a este Tortugas?

-Fue el primer abierto con Hilario, y el primero de este equipo... Se la da un valor lindo, seguro. Y más, por ser un torneo de Triple Corona.

-¿Cómo es jugar contra un chico de 14 años en este nivel? ¿Cómo es Poroto Cambiaso?

-La verdad es que me llamó un poquito la atención que jugara. Fue... No sé, no sé. Es buenísimo y va a ser buenísimo; no sé si estaba ya preparado para jugar en este nivel. Demostró afuera que es un jugadorazo, pero... Hay que gente que puede estar en favor y gente que puede estar en contra. Me parecía raro. Su nivel de polo está a la altura de la Triple Corona; su edad, no. Este polo es distinto.

-O sea, para vos está Poroto Cambiaso en el nivel de la Triple Corona. Puede jugarla, digamos.

-Sí, sí, sí. Claramente.

Lo que pensaba Nicolás Pieres hace tres años

-¿Tuviste una posibilidad de no quedar como back por la llegada de Hilario Ulloa? Se llegó a probar a Gonzalo en esa posición...

-Sí, era lo que habíamos dicho. Con un equipo nuevo, con Hilario, probamos que Gonza jugara de back, y yo, de 3. Pero jugamos una práctica, sentimos que era una pérdida de tiempo y decidimos cambiar rápidamente.

-A vos te gusta jugar incluso más adelante que de 3, ¿no?

-De 1 yo nunca jugué y creo que es la única posición en la que nunca jugaría. Pero jugar de 2 me gusta. Lo hecho de chico y juego afuera de 2 y de 3. Naturalmente, siempre fui más 2, me parece, pero desde hace un tiempo vengo jugando de 4 y ya le agarré el gustito.

-¿Por qué fue Hilario Ulloa el elegido para reemplazar a Pablo Pieres?

-Porque el flaco es buenísimo y era el que más encajaba en nuestro equipo, por las ganas, por su esfuerzo, por las ganas que tiene. Un jugador que es 10 goles todos los días.

-¿Tienen que hacer alguna adaptación a él?

-No, nada. Se adaptó bastante rápido al equipo. Es un tremendo compañero. Nosotros siempre éramos contrarios y ahora estamos muy contentos de tenerlo como compañero.

Hilario Ulloa, el jugadorazo que recién a los 34 encontró lo que tanto buscaba: un trofeo de la Triple Corona de polo

-Él dijo que ahora el equipo es más de ustedes, de los tres hermanos. ¿Con quiénes lo "compartían" en cuanto a decisiones fuera de la cancha?

-Obviamente siempre están Héctor [Guerrero], que es el coach; papá [Gonzalo], al que siempre escuchamos... Pero siempre el equipo fue nuestro y todas las decisiones son nuestras. De eso no queda ninguna duda.

-¿Qué te dejaron las cinco temporadas con Polito Pieres?

-Con Polito tuvimos años muy buenos y años normales. Ganamos Tortugas, tres Hurlingham... Obviamente, lo principal siempre es Palermo, que es lo que no se cumplió. Pero es un tremendo, tremendo jugador, un tremendo compañero y, como siempre lo dije, además de todo es un amigo, es un primo, y eso es lo que nunca se va a perder.

-¿Sintieron que no había chances de ganar Palermo se seguían juntos?

-Seguramente las chances siempre estarían, las mismas chances que las de todos los años que jugamos. Tuvimos alguna final mejor que otra, pero le pasamos muy cerca siempre. Me parece que la decisión que tomamos todos en el equipo, incluido él, fue la correcta, porque ya se había cumplido un ciclo. No es que no habíamos tratado; le dimos varios años al intento de ganar y no se llegó a lo que queríamos, entonces nos parecía que era el momento indicado para tomar la decisión.

-¿Cómo vienen manejando los caballos en una temporada más corta? ¿Cómo es la perspectiva para Hurlingham y Palermo?

-Tortugas duró nueve días [diez, en realidad], Hurlingham va a durar una semana, y Palermo va a extenderse más o menos el tiempo normal. Sí, lo de los caballos es raro. En Tortugas fuimos con doce caballos por jugador por partido, pero como en total teníamos más o menos veinte, fuimos rotándolos. Creo que en Hurlingham va a ser parecido. Lo único bueno es que al tener partidos seguidos, por más que algunos caballos no van a la cancha, a los dos o tres días se vuelve a jugar, así que al ritmo no lo pierden.

-¿Confianza a tope después de Tortugas?

-Sí, sí, seguro. Vamos partido por partido, ahora empezará Hurlingham y estamos enfocados en el domingo. Y si Dios quiere y ganamos ese día, después nos enfocaremos en una semifinal, y de ahí en adelante, lo mismo. Obviamente, lo que siempre se quiere ganar es Palermo, pero hoy nuestra cabeza está en Hurlingham.

-¿Sienten un favoritismo para la temporada? ¿Existe una presión extra por no estar completo La Dolfina?

-No, no. No vamos pensándolo así. Vamos partido por partido. En esta final nos tocó jugar contra un La Dolfina distinto, pero creo que al principio de Hurlingham va a volver Pablo [Mac Donough]; no sé Pelón [David Stirling], y Nero, por lo que vengo viendo y escuchando, apunta a Palermo, seguro, y no sé si no se subirá en Hurlingham. Así que nosotros estamos pensando en nosotros. Sabemos el equipo que somos, sabemos a qué apuntamos, y lo del favoritismo ni se nos cruza por la cabeza. Imaginá que somos un equipo nuevo, con Hilario, y el campeón desde hace rato viene siendo La Dolfina. Así que no pensamos en eso.

-¿Qué sentís en cuanto a que es el último año de este La Dolfina de Cambiaso, Stirling, Mac Donough y Nero?

-Tampoco nos influye mucho. Seguro que están y van a quedar en la historia, por el equipo que hicieron y las cosas que han logrado esos cuatro jugadores en la cancha. No sé si esto es bueno o no, pero compartir esa era con ellos y los momentos y las finales en contra de ellos fue muy bueno, hubo partidos muy lindos. Pero nosotros pensamos en nosotros.