Eliminatorias. Cristian Romero, el mejor defensor del calcio y un debutante al que Scaloni le augura muchos años en el seleccionado

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Cristian Romero, durante una práctica del seleccionado en el predio de Ezeiza
Cristian Romero, durante una práctica del seleccionado en el predio de Ezeiza

Admira a De Ligt, Bonucci y Chiellini, pero de haberse quedado en Juventus para aprender de cerca de esos zagueros con más recorrido que él, quizás esta noche Cristian Romero no debutaría en el seleccionado argentino. Hace unos meses calificó como “uno de los mejores pasos” de su carrera salir del segundo plano que le esperaba en la Vecchia Signora para mostrarse en la vidriera del atrevido Atalanta, que le dio un lugar que aprovechó muy bien, a tal punto que fue reconocido como el mejor defensor de la Serie A que se adjudicó Inter.

Scaloni confirmó la formación ante Chile, con dos debutantes

A Lionel Scaloni le hubiera gustado probarlo antes en algún amistoso, pero esa imposibilidad igual no lo inhibió para elegirlo como el reemplazante del suspendido Nicolás Otamendi. “Lo que vimos en los entrenamientos nos dejó conformes. Es el momento de que juegue y demuestre, tiene nuestra confianza. Es un chico espectacular. Creemos que es acertada la decisión porque le vemos condiciones para estar muchos años acá”, expresó el director técnico sobre Romero, de 23 años, uno de los 42 futbolistas que recibieron una primera convocatoria al seleccionado desde que Scaloni asumió en agosto de 2018.

Zaguero central en la línea de tres que Gian Piero Gasperini arma en Atalanta, Romero integrará ante Chile una línea de cuatro, a la derecha de Lucas Martínez Quarta, de 25 años. Una pareja nueva y joven para una función y responsabilidad en las que siempre se valora la experiencia.

Romero se anticipa a Cristiano Ronaldo en un partido entre Atalanta y Juventus
MIGUEL MEDINA


Romero se anticipa a Cristiano Ronaldo en un partido entre Atalanta y Juventus (MIGUEL MEDINA/)

Ser distinguido como el mejor defensor de la temporada del calcio tiene el mérito añadido de ser valorado en un fútbol que hace un culto de la defensa, faceta del juego que se examina rigurosamente. Desde la observación subjetiva, “Cuti” Romero supo controlar a Zlatan Ibrahimovic, Cristiano Ronaldo y Ciro Immobile. Desde los datos, encabezó las estadísticas en tres rubros para zagueros menores de 23 años: 63 quites, 96 intercepciones y 214 duelos aéreos ganados. En ataque aportó dos goles y dos asistencias.

Su carrera tuvo la progresión de los que no tardan en llamar la atención por sus virtudes. Empezó a jugar en San Lorenzo de Las Flores, en su Córdoba natal. A los 13 años lo fue a buscar Talleres, pero su familia ya lo había hecho fanático de Belgrano, donde consiguió una prueba que superó rápidamente. “Llegar a Belgrano fue mi primer sueño cumplido”, expresó en 2017, cuando fue convocado para el seleccionado Sub 20.

“De chico me gustaba jugar en el medio o arriba, hasta que a los 14 años definí mi posición de zaguero central. La anticipación y la conducción de la pelota son cosas que siempre me salieron de adentro. Trato de estar lo más suelto posible porque jugar con miedo es difícil”, expresó en una entrevista en el diario El País.

Los recursos de un defensor que no es tan visto en la Argentina

En el Pirata, Ricardo Zielinski lo llevó con 16 años a una pretemporada de la primera división. “Ya pintaba como uno de los mejores proyectos. Un defensor con un excelente mano a mano, rápido, con manejo de los tiempos. Muy completo. No se le veía techo y tenía futuro de Europa”, respondió el Ruso Zielinski a la consulta de cómo lo recordaba. Tras la salida de Zielinski de Belgrano a mediados de 2016, Romero debutó en la primera con Esteban “Teté” González.

Con el seleccionado Sub 20 consiguió la clasificación al Mundial en el Sudamericano 2017. En ese equipo dirigido por Claudio Úbeda, el ayudante de campo era Fernando Batista, que hace el siguiente análisis: “Técnicamente es muy bueno, dotado para el manejo de la pelota. Lo que tenía que mejorar era el juego aéreo, algo que le aportó el fútbol italiano. Es derecho y le gusta mucho salir jugando. A veces se confía y arriesga de más. Con nosotros sufrió dos expulsiones”. Batista lo quiso convocar para los Juegos Panamericanos de Lima en los que la Argentina obtuvo la medalla dorada, pero Juventus no lo cedió.

Luego de un conflicto con los dirigentes por el que llegó a entrenarse aparte, Belgrano lo transfirió a mediados de 2018 en 1.650.000 euros a Genoa, un club con radar internacional para captar promesas, darles rodaje y obtener una plusvalía con sus ventas, al estilo de Borussia Dortmund. “Lo que sufrí en los últimos tiempos en Belgrano me hizo más fuerte gracias al apoyo de mi familia. Pude salir adelante. Igualmente, no soy rencoroso. Aunque ahora no pienso en la vuelta, ojalá algún pueda sacarme la espina de jugar con Belgrano en Alberdi”, expresó hace unos meses.

Cristian Romero, el primero de la izquierda entre los parados, junto a sus nuevos compañeros del seleccionado: Marchesín, Martínez Quarta, Buendía, Tagliafico y Lisandro Martínez; agachados: De Paul, Di María y Palacios.
Cristian Romero, el primero de la izquierda entre los parados, junto a sus nuevos compañeros del seleccionado: Marchesín, Martínez Quarta, Buendía, Tagliafico y Lisandro Martínez; agachados: De Paul, Di María y Palacios.


Cristian Romero, el primero de la izquierda entre los parados, junto a sus nuevos compañeros del seleccionado: Marchesín, Martínez Quarta, Buendía, Tagliafico y Lisandro Martínez; agachados: De Paul, Di María y Palacios.

Una temporada en Genoa le alcanzó para despertar el interés de Juventus, que pagó 26 millones de euros, la segunda cifra entre las más altas por un defensor argentino, detrás de los 44 millones que Manchester City desembolsó por Otamendi en 2015.

Romero, de 1,85m y 79 kilos, continuó un año más en Genoa como cedido y completó esta temporada en Atalanta, donde dice haber crecido tácticamente y mejorado en el sistema de marcación hombre a hombre gracias a Gasperini. Hasta que se fue a Sevilla, “Papu” Gómez lo ayudó a adaptarse a Bérgamo, donde también se encontró con José Luis Palomino, compañero en la defensa que como él recibió la primera convocatoria de Scaloni.

Quizá intuyendo que algo importante se avecinaba en su carrera, hace un tiempo soltó un deseo que se le hizo realidad: “A la selección argentina jamás le diría que no. Es un sueño y me encantaría tener una oportunidad”.

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