Qué fue de Elián González, el niño cubano cuyo drama alteró hace 20 años el curso de la historia

Javier Taeño
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Faltan apenas unos días para las elecciones estadounidenses en las que Donald Trump intentará revalidar su cargo como presidente de EEUU y las encuestas siguen mostrando el liderazgo de su rival Joe Biden, ya que le dan una ventaja moderada. Sin embargo, el magnate ya está acostumbrado a las remontadas y entre los demócratas ondea el fantasma de 2016, con varios estados clave como Michigan, Pensilvania, Wisconsin, Minnesota, Carolina del Norte, Texas, Georgia, Iowa o Arizona, que actuarán como árbitros de la disputa.

Entre estos estados bisagra también está una vez más, cómo no, Florida. Una situación que recuerda a las elecciones del año 2000 cuando George W. Bush se impuso por un ínfimo (y polémico) margen a Al Gore, concretamente 537 votos. Y en este resultado tuvo mucha importancia la tragedia de un niño cubano de apenas 6 años, Elián González.

Agentes armados entran a llevarse a Elián de casa de sus tíos. (AP Photo/Alan Diaz)
Agentes armados entran a llevarse a Elián de casa de sus tíos. (AP Photo/Alan Diaz)

El 25 de noviembre de 1999 el pequeño sobrevivió al naufragio de un pequeño bote en el que viajaba junto a su madre, que falleció. La embarcación había salido de Cuba y buscaba alcanzar las costas de Florida, en Estados Unidos, donde los pasajeros podrían acogerse a la Ley de Ajuste Cubano, que permite a los emigrantes de la isla obtener la residencia permanente en EEUU.

Elián fue rescatado por dos pescadores y entregado en Miami a unos tíos que se hicieron cargo de su custodia, pero desde Cuba el padre del niño reclamó su regreso, iniciándose una disputa legal, política y social en la que el propio Fidel Castro se involucró personalmente y donde la comunidad cubana del sureste de EEUU se implicó de manera insólita.

Durante siete meses en Cuba se produjeron manifestaciones exigiendo la devolución del niño, mientras en Florida se hacía lo mismo pidiendo lo contrario. Finalmente, el 28 de junio del año 2000, cuatro meses antes de las elecciones Elián retornó a Cuba tras un polémico operativo en el que los agentes del Servicio de Inmigración estadounidense sacaron al niño a la fuerza de la casa de sus familiares.

Elián González en un homenaje en 2016 a Fidel Castro. (STR/AFP via Getty Images)
Elián González en un homenaje en 2016 a Fidel Castro. (STR/AFP via Getty Images)

La imagen de terror del pequeño se convirtió en uno de los símbolos más icónicos de esta guerra de ideas en la que el castrismo logró una victoria que escoció a los exiliados anticastristas, asentados fundamentalmente en Florida, y generó un caldo de cultivo que terminaría por florecer electoralmente.

20 años después Elián lleva una vida algo más alejada de los focos, pero su caso sigue siendo muy recordado. Ahora es un joven de 26 años que trabaja como ingeniero industrial y que sigue viviendo en su ciudad natal, Cárdenas, situada a unos 150 kilómetros de La Habana. Ha sido padre de una niña llamada Eliz, en homenaje a su madre Elizabeth.

Aunque ya mucha gente no le reconoce físicamente, sí que sigue siendo un símbolo para muchos y suele estar presente en la mayoría de homenajes que se hacen en Cuba a la revolución, mostrándose siempre cercano al régimen castrista, lo que ha hecho que los disidentes le acusen de haber sido adoctrinado. Sin embargo, él mismo afirma que de haberse quedado en Miami “habría sido la imagen insignia de ese grupo de cubanos que trata de destruir la revolución”.

Raúl Castro y Elián González charlan en una imagen de 2010. (ADALBERTO ROQUE/AFP via Getty Images)
Raúl Castro y Elián González charlan en una imagen de 2010. (ADALBERTO ROQUE/AFP via Getty Images)

La influencia del caso Elián en las elecciones del 2000

La influencia del caso Elián fue enorme en Estados Unidos y tuvo una gran importancia de cara a las elecciones presidenciales celebradas en el año 2000. La gestión por parte de la administración demócrata (entonces gobernaba Bill Clinton) recibió muchas críticas por parte de los exiliados cubanos que defendían la permanencia del niño en el país. Su vicepresidente era entonces Al Gore, futuro candidato a sucederle. En este desencanto tuvo un papel importante Armando Gutiérrez, un empresario nacido en Cuba y trasladado a Estados Unidos que actuó como portavoz de los tíos de Elián, y que, tal y como ha mostrado el documental de HBO recién estrenado, ‘537 votos’, tenía una influencia tremenda bajo la sombra entre el gremio judicial hispano, donde era capaz de mover hilos a su antojo como si fueran piezas de ajedrez y a la vez podía agitar a las bases a golpe de altavoz.

El niño retornó a Cuba después de que la fiscal general de Estados Unidos, Janet Reno (que había sido nombrada por Clinton) ordenase efectuar la Operación Reunión. Apenas cuatro meses después se celebraron las elecciones presidenciales más apretadas que se recuerdan, con Bush y Al Gore pendientes de un único estado para llevarse el triunfo final: Florida. El territorio, que parecía bajo control demócrata un año antes de los comicios, se ajustó tras la polémica con Elián, hasta el punto de que apenas un puñado de votos separaban a ambos contendientes.

A la postre, las elecciones de EEUU se decidieron allí, y la igualdad fue tal que el pueblo norteamericano tardó semanas en conocer quién era su presidente ante la batalla legal que se formó en Florida. Ambos candidatos obtuvieron alrededor del 49% de los votos del estado, con una ligera ventaja para Bush. Al ser la diferencia menor al 0,5%, la ley obligaba a repetir los conteos en los condados en los que el margen se había contraído. Días después y ante acusaciones fraude, Bush seguía en cabeza aunque por solo 327 votos.

La ley dicta que si la diferencia es menor a 0,25% se debe dejar el conteo automático y pasar al manual. La batalla tuvo un sinfín de idas y venidas, todas ellas sobre la decisión o no de contar todos los votos del condado de Miami Dave, donde más de 10.000 papeletas no se marcaron correctamente por las paupérrimas condiciones técnicas existentes en el lugar de voto, y tanto demócratas como republicanos sospechaban que, de examinarse correctamente, terminarían inclinando la balanza en favor de Al Gore. El proceso vivió varios episodios bochornosos para la historia electoral de EEUU, incluyendo sospechas de prevaricación por parte del comité electoral del estado encargado de decidir en primera instancia o no el recuento (cuyos miembros, 2 de 3, habían sido supuestamente colocados por el propio Armando Gutiérrez), y una protesta pagada por los republicanos que llegaron a asaltar y a meter miedo en la sede donde se estaba realizando el recuento a mano. Finalmente, el Tribunal Supremio de EEUU bloqueó el proceso y Bush fue declarado como ganador del estado y por tanto Presidente del país.

La actuación de Alex Penelas fue muy controvertida. (Photo By Miami Herald/Getty Images)
La actuación de Alex Penelas fue muy controvertida. (Photo By Miami Herald/Getty Images)

En esta partida de ajedrez fue clave también la figura de Alex Penelas. En el año 2000 este joven político demócrata era el alcalde del condado de Miami-Dade y una de las promesas políticas más fuertes de todo el país, con un carisma que no se ha vuelto a ver en ningún hispano hasta la fecha. Antes de que la tragedia de Elián González ocurriera, Penelas tenía una fuerte alianza con Al Gore y el partido demócrata, pero todo cambió: Penelas se mostró muy crítico con la devolución de Elián y traicionó dos veces a los demócratas. En un primer envite, le dio la espalda a Al Gore en plena campaña cuando, en los días previos a las elecciones, no se presentó a los actos que el candidato celebró en el estado, a pesar de estar previsto. Su gesto costó votos. La cosa no quedó aquí, porque Penelas también desapareció del mapa durante el polémico recuento que le terminó dando la victoria a Bush. Los expertos consideran que, de haberse pronunciado a favor del recuento manual, el comité electoral local habría puesto menos trabas. Casualidades de la vida, el documental de HBO cuenta cómo justo en ese momento a Penelas se le vio reunido con miembros del partido republicano. La decepción de Al Gore con Penelas fue tal que años después se cobró su venganza cuando, en plena campaña de Penelas por conseguir un puesto en el Senado, Al Gore llegó a decir que Penelas había sido la persona “más deshonesta y traicionera con la que había trabajado” en toda su carrera política. Las palabras de Gore hundieron por completo la carrera de Penelas, que ya no volvió a levantar cabeza, a pesar de un nuevo intento en 2020.

La historia a partir de aquí ya la conocemos todos: Bush se convirtió en presidente, se produjeron los atentados del 11 de septiembre y Estados Unidos desató la conocida como guerra contra el terrorismo, que culminó con la invasión de Irak, miles de muertos y unas consecuencias políticas y económicas que llegan hasta nuestros días.

¿Si Al Gore hubiese ganado las elecciones se habrían evitado estos escenarios? No son pocos los expertos que así lo consideran, aunque nunca lo sabremos con certeza. Lo que sí que parece claro es que la historia de un pequeño niño cubano tuvo una influencia muy importante en el devenir de EEUU.

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