El riesgo de influyentismo y mercado negro en la aplicación de vacunas contra el covid-19

Jesús Del Toro
·5  min de lectura

Las vacunas contra el covid-19 que han comenzado a ser aplicadas, todavía en cantidades reducidas e insuficientes pero con inmensa expectación y promesa, son la mayor esperanza de que en algunos meses podrá ser posible controlar y frenar sustancialmente la pandemia, que ha dejado una terrible estela de muerte, enfermedad y crisis económica.

Ser vacunado puede ser la diferencia entre contraer un mal potencialmente letal y lograr inmunidad y mantener la salud (al menos en lo relativo al covid-19) y ello tiene un valor sanitario, emocional y económico mayúsculo. Tanto que algunos estarían dispuestos a recurrir al amiguismo y a la influencia económica para ser vacunados lo más pronto posible, sin que en ello importe que la vacuna se aplique únicamente a poblaciones específicas según una lista de prioridad establecida por las autoridades sanitarias.

Una enfermera prepara una dosis de la vacuna contra el covid-19 de las farmacéuticas Pfizer-BioNTech. (AP Photo/Christophe Ena)
Una enfermera prepara una dosis de la vacuna contra el covid-19 de las farmacéuticas Pfizer-BioNTech. (AP Photo/Christophe Ena)

Algunos señalan que se estarían dando casos de influyentismo y favoritismo en la aplicación de vacunas contra el covid-19 en el que millonarios utilizan su poder económico para ser vacunados lo más rápido posible, incluso saltándose la lista de prioridades. Y también se alerta que podría darse un mercado negro de vacunas, al ser la inmunización un bien escaso y anhelado, con el riesgo incluso de que se trate de productos desviados de su destino original o que no cumplan las regulaciones.

Influyentes y… vacunados

De acuerdo a la televisora NBC News, el gobernador de Nueva York Andrew Cuomo ha amenazado con multar con un millón de dólares y la suspensión de la licencia a médicos y enfermeras que no sigan la lista de prioridades para la aplicación de la vacuna contra el covid-19, que actualmente indica que quienes han de ser vacunados son los profesionales de salud que atienden en la primera línea y las personas que viven en asilos de ancianos. Los lineamientos también indican que en la actual fase han de ser vacunados trabajadores esenciales que laboran en la primera línea de servicio y personas de 75 años o más.

Pero según el periódico Miami Herald, varios hospitales de Florida han contactado a algunos de sus ricos donantes para ofrecerles la vacuna, que podrían recibirla antes que el público en general. Entre ellos los hospitales Baptist Health, Jackson Healt y Mount Sinai Medical Center.

Esos hospitales confirmaron que en efecto han ofrecido la vacuna de modo anticipado a algunos de sus donantes pero que ellos están dentro del rango de edad que pueden ser beneficiados, y el citado periódico no ha hallado evidencia contraria.

Pero se afirma que las personas que califican han de llamar a un número telefónico para recibir un número en una lista y esperar su turno para ser vacunados, a veces haciendo largas filas durante muchas horas, mientras que algunos donantes estarían siendo atendidos de modo expedito.

La noción de que algunas personas estarían recibiendo un trato preferencial ha suscitado fuertes críticas y reproches. Por ejemplo, ha tenido fuerte resonancia lo publicado por el periódico The New York Post en el sentido de que los millonarios de bienes raíces Billy y David Mack habrían organizado que amigos suyos de Nueva York y del Palm Beach Country Club, en Florida, fueran vacunados en una casa de ancianos sin fines de lucro de la que David Mack es presidente.

Incluso, según el Post, algunos de los recomendados por los hermanos Mack habrían viajado en jet privado a Florida para ser vacunados.

Los Mack confirmaron al Post que colaboran con el esfuerzo de vacunación en Florida, y que miembros del Palm Beach Country Club están entre los vacunados gracias a sus esfuerzos, pero negaron que eso esté sucediendo en grandes números o que se trate de un esfuerzo específico para vacunar a los miembros de ese club, cuya membresía cuesta 100,000 dólares, de acuerdo al citado periódico.

Cientos de personas hacen en sus autos largas filas  en un centro de vacunación contra el covid-19 en Clermont, Florida. Las vacunas se aplican allí previa cita a personas elegibles que se registran y reciben un número. (Getty Images)
Cientos de personas hacen en sus autos largas filas en un centro de vacunación contra el covid-19 en Clermont, Florida. Las vacunas se aplican allí previa cita a personas elegibles que se registran y reciben un número. (Getty Images)

¿Un mercado negro de vacunas?

En paralelo, la televisora NBC citó a Arthur Caplan, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva, quien dijo que “todo lo que es visto como algo que salva o preserva vidas y tiene escasa disponibilidad crea mercados negros… Hemos escuchado sobre algunos políticos, algunos administradores fiduciarios de grandes hospitales que son vacunados antes que trabajadores de salud o ancianos…”.

Y otros advirtieron que “el peligro es que ya existe un mercado de fármacos no regulados… Y el problema es que productos que pueden ser traídos de otros países, que no tienen las regulaciones estrictas de Estados Unidos” pueden llegar al país y ser vendidos, indicó Michael Einhorn, presidente la proveedora de productos médicos Dealmed, a NBC.

“Es probable que la vacuna tenga un alto ‘valor en la calle’, lo que hace que los suministros gubernamentales sean un blanco atractivo para el robo y el desvío a menos que se establezcan salvaguardas adecuadas en la cadena de suministro”, dijo a la citada televisora Jonathan Cushing, de la organización Transparencia Internacional.

Y aunque aún no se ha detectado, se afirma, un mercado negro de vacunas contra el covid-19 en Estados Unidos, existe la posibilidad de que eso suceda, concluyó Cushing.

Ante ello, resulta imperativo que la vacunación contra el covid-19 se dé de forma ordenada y expedita, y que se destinen recursos adecuados para ello. Algo importante porque el actual rezago en la vacunación en Estados Unidos se debería en buena medida a que el gobierno federal no cuenta, o no ha aplicado, un plan apropiado de vacunación a escala nacional y ha dejado a los estados y a entidades de salud la labor de organizar la inmunización, en ocasiones con recursos insuficientes o con criterios diversos.

Cuando la pandemia alcanza una magnitud no antes vista en términos de casos reportados, hospitalizaciones y fallecimientos, es imperativo que la campaña de vacunación se dé de modo ágil, justo y adecuado.