El Real Madrid se entrega al juego

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Modric, a la izquierda, y Dani Ceballos, a la derecha, van a felicitar a Asensio tras el gol obtenido ante el Espanyol. Foto: AP
Modric, a la izquierda, y Dani Ceballos, a la derecha, van a felicitar a Asensio tras el gol obtenido ante el Espanyol. Foto: AP

Pensar ahora en los años en los que el Real Madrid llegó a jugar con Mikel Essien y Pepe de mediocentros es como recordar una de nuestras pesadillas de la infancia. El trienio en el que el club estuvo regido por José Mourinho brilló por la prolífica lista de mediocampistas dedicados a la destrucción, que tenían el único propósito de recuperar el balón y buscar a Cristiano Ronaldo en carrera. Hasta ahí llegó la propuesta futbolística del entrenador portugués como hombre fuerte en la parcela técnica merengue.

Las cosas, cinco años después de su marcha, han cambiado muchísimo. Ante el Espanyol, el Real Madrid fue de más a menos, seguramente rendido físicamente tras haber jugado ante la Roma a mitad de semana, pero lo que nadie puede negar es que la propuesta de Julen Lopetegui no haya sido -quizás- la más atractiva del último lustro en el coliseo blanco.

Dando descanso a Toni Kroos, el técnico vasco juntó en el terreno de juego a Isco, Ceballos, Asensio, Modric y Benzema. Sólo Casemiro se mantenía por detrás de la línea del balón, buscando balancear el equipo tras el experimento fallido de sacarle del once en Bilbao. Cinco futbolistas en ataque acostumbrados a asociarse, a tocar en corto, a jugar con el balón pegado al pie, pero que a la vez son capaces de aportar desequilibrio por banda, control de balón, esfuerzo en la recuperación y buen disparo desde lejos.

Dani Ceballos pelea por un balón con Esteban Granero en el Real Madrid – Espanyol de la última jornada de LaLiga. REUTERS/Susana Vera
Dani Ceballos pelea por un balón con Esteban Granero en el Real Madrid – Espanyol de la última jornada de LaLiga. REUTERS/Susana Vera

Sólo las rotaciones del propio Kroos o de Marcelo y Carvajal como laterales largos podrían haber añadido más calidad a un grupo que, durante los primeros 45 minutos de partido y mientras les duró la gasolina, volvieron a dar un gran clinic de fútbol que hizo las delicias del Bernabéu.

Lo único que le faltó al equipo fue el gol, esa variable que -por mucho que nos empeñemos- quizás no podrá brindar Benzema en cantidades industriales, más allá de su gran arranque, o la misma para la que se cuenta con Gareth Bale, que ayer se quedó en el banquillo para descansar y, en caso de necesidad, entrar al rescate.

Es sin duda la asignatura pendiente de un equipo que genera muchísimo fútbol, que presiona muy bien, que recupera cerca del área contraria y combina a la perfección para buscar las ocasiones de gol, pero que no tiene la dinamita con la que contaba el equipo cuando el 7 estaba en la espalda de Cristiano Ronaldo.

Julen Lopetegui tiene mucho trabajo en ese sentido. En el Bernabéu gusta el juego bonito, pero más aún gusta la efectividad, el esfuerzo, el arrollar al contrario. Jugadores como Isco o Asensio siempre han sido muy queridos en el estadio merengue, pero no es menos cierto que los verdaderos ídolos han sido los que han sabido perforar la portería blanca semana tras semana. Por eso Ronaldo, Van Nistelrooy, Zamorano , Raúl o Hugo Sánchez, serán siempre más recordados que Laudrup, Ozil, Martín Vázquez o Sneijder.

El técnico vasco ha conseguido muchísimas cosas en un corto periodo de tiempo como entrenador blanco, y su equipo ya dispone de su sello distintivo, pero ahora llega el momento de dar un paso más allá. El Real Madrid se ha entregado al juego, algo que la afición va a disfrutar sin lugar a dudas, pero ahora necesita que el equipo rentabilice todo ese caudal ofensivo en goles que el Bernabéu pueda celebrar desatado.

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