El plan de Zidane

Zinedine Zidane / Goal.com

El Real Madrid está a siete puntos de la cabeza de la Liga cuando sólo se han disputado seis jornadas. Para hacer la situación aun más hiriente, cabe recordar que todos los puntos se han perdido en el Santiago Bernabéu, donde los blancos solían mostrarse inexpugnables hasta este año. Zinedine Zidane se ha llevado la mayoría de los palos en la derrota, sobre todo por sus decisiones técnicas ante Levante y Betis que costaron cinco puntos a su equipo.

Ante los granotas, tras la lesión de Karim Benzema, Zidane apostó como Gareth Bale como delantero centro, enrocando a su equipo en ataque sin lograr utilizar las mejores prestaciones del galés y dejando al equipo huérfano de un rematador nato, mientras Borja Mayoral no disputó ni un sólo minuto.

Tras dos buenos partidos ante APOEL y Real Sociedad, la vuelta al Real Madrid auguraba una gran noche, recuperando a Ronaldo y Marcelo tras sus sanciones, y disputando el partido contra un Betis con varias bajas. Pues todo se torció al minuto 60, cuando Marcelo se lesionó y Zidane apostó todo a una ficha. Hizo un doble cambio dando entrada a Borja Mayoral y Lucas Vázquez, para lo cual también tuvo sacar del campo a Luka Modric, el mejor hasta ese momento. Antes había retirado a Isco por Marco Asensio, con lo que el equipo quedaba plantado sobre el césped con un irreconocible 3-3-4, con Casemiro de central junto Carvajal y Varane, Ramos de lateral izquierdo a veces y delantero centro en casi todas las jugadas, Lucas y Asensio en las bandas con Kroos sólo en el medio, y arriba Bale, Ronaldo y Borja Mayoral, además de la presencia de Ramos. Fue justamente el camero quien, quizás confundido por sus constantes cambios de rol, dejó completamente sólo a Toni Sanabria en el minuto 94 –ni le apretó ni tiró el fuera de juego a tiempo– para que el paraguayo hiciera claudicar a los blancos.

Las reacciones no tardaron en llegar y todas apuntaban a la mala mano de Zidane al mover el banquillo. Cierto es que el francés desequilibró al equipo para mal, pero igual de cierto es que en el 92, apenas la jugada anterior a la de Sanabria, Lucas puso un balón medido al corazón del área bética que Borja Mayoral conectó con un cabezazo de manual y al que Adán respondió como hizo toda la noche: de manera espectacular. Sobra decir que, de haber entrado ese remate del canterano blanco, todas las críticas hacía Zidane hubieran sufrido una metamorfosis total hacia el halago desmedido.

Por eso y porque, como decía Luis Aragonés, Zidane seguramente tenga “el culo pelado” y entienda como nadie como funciona el mundo del fútbol, el técnico blanco ni se inmuta por el ruido a su alrededor y continúa con su plan. En sólo seis partidos de competición española y tres de las dos Super Copas de este verano, Zidane ya ha contado con 21 de sus 24 jugadores como titulares en al menos un partido. El último en hacerlo fue Dani Ceballos, que disfrutó ante el Alavés de su primer encuentro desde el pitido inicial y sorprendió a propios y extraños con un doblete.

Parecen decisiones sencillas, pero no las son. En el partido de Anoeta, el Real Madrid entraba al encuentro siete puntos por debajo del Barça que ya había jugado su partido ante el Espanyol. Lo fácil hubiera sido poner a los de siempre, acudir a los veteranos, para cubrir las muchas bajas que sufría el equipo, pero Zidane no se amilanó. Puso en liza a Borja Mayoral y a Theo Hernández, dejando a gente con más galones y recorrido en Primera, como Nacho, Lucas, o el propio Ceballos, en el banquillo. La apuesta le salió bien, pues Mayoral fue el gran protagonista del partido con un gol y provocando otro en propia puerta. Ante el Alavés, tres cuartos de lo mismo. Dani Ceballos debutaba como titular con Modric y Bale en el banquillo, y el artista andaluz firmaba un doblete.

Zinedine Zidane lo dejó claro después del empate ante el Valencia, pase lo que pase él seguirá con su mismo plan de acción. Como hizo el año pasado, cuando se jugaba la Liga y le dio a la oportunidad a la Unidad B del equipo en campos históricamente complicados como Riazor o el Molinón, el técnico francés sabe que más allá de la diferencia con el Barça ahora mismo todo se decidirá en mayo. Y para que su equipo llegué en las mejores condiciones competitivas, será en mayo cuando todos tengan que estar bien, fuertes, rodados y con confianza. Eso sólo se consigue con minutos de juego, sintiéndose importante, y Zidane no piensa negarle esa posibilidad a ningún jugador que se deje la piel en el campo.

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