El monstruo de Bergen

Peter Sagan, de Eslovaquia, presume de medalla de oro y maillot arcoiris, obtenidos durante el Campeonato Mundial de Ciclismo en Ruta, de Bergen (Noruega). / Foto: L’Equipe

Peter Sagan logró cruzar primero la meta de la prueba de ruta del Campeonato Mundial de Ciclismo realizado en Bergen, Noruega. Su rueda pasó por delante del local Alexander Kristoff en la línea de llegada y sin más, en el último esfuerzo de la carrera, después de 267 kilómetros, que en tiempo es decir: ¡6 horas, 28 minutos y 11 segundos!, el ciclista estuvo por encima de los demás. De nuevo, Peter fue superior.

Con este triunfo, el eslovaco alcanzó la triple corona. Un hecho que anteriormente otros ciclistas ya habían logrado. Alfredo Binda, Rik Van Steenbergen, Eddy Merckx y Óscar Freire también, al ganar la tripleta, escribieron su nombre en la historia. Sin embargo, Sagan lo hizo a su estilo: ¡tres veces de manera consecutiva! Un listón nunca antes visto en la historia del ciclismo. Hito.

Richmond, en Estados Unidos, durante el Mundial de 2015, fue la primera vez que el ciclista de 27 años, nacido en Zilina (Elovaquia), se enfundó el maillot arcoiris de campeón mundial de ruta. Un muro a 2,7 kilómetros de meta le sirvió para hacer la diferencia y dejar atrás al belga Greg Van Avermaet. Luego fue pedalear, mantener el ritmo y hacer una muestra de su técnica y poderío. Solo lo volvieron a ver en la llegada cuando, cinco metros antes, levantó los brazos en señal de victoria. Magistral, tras 6 horas, 14 minutos y 37 segundos, con un promedio de velocidad de 47,03 kilómetros por hora.

Peter Sagan (C), Alexander Kristoff (I) and Michael Matthews posan con sus medallas después de disputado el Campeonato Mundial de Ciclismo en Ruta, de Bergen. / Foto: AFP

Un año después, en Doha (Qatar), los derrotados fueron los excampeones mundiales Marc Cavendish y Tom Boonen. El primero en lanzarse en el sprint fue el belga. Boonen trató de sorprender en el año de su despedida como ciclista (2016), pero Cavendish se pegó a su rueda y salió por la izquierda. Todo parecía firmado para el británico. Sin embargo, la potencia de Sagan le sirvió para salir por derecha, aprovechó el espacio entre Giacomo Nizzolo y la baranda contra el público para impulsarse y llegar por el centro. Superlativo.

Y para confirmar su grandeza, llegó Bergen. De nuevo se presentó con menos hombres. La selección de Eslovaquia contó con Baska, Canecky, Kolar, Tybor, y su hermano Juraj para protegerlo. Cinco gregarios y un gran líder. Frente a la novenas de Bélgica, Alemania, Italia, España, Francia, Holanda, Australia, Noruega y Colombia, entre otras. Lo que es decir, uno contra el mundo. Y Sagan volvió a hacer de las suyas. En un Mundial que se gana por supervivencia y resistencia, se resguardó durante todo el recorrido, estuvo en la selección de corredores que entraron en el último kilómetro para disputar el podium. Su potencia final y el golpe de riñón le dieron para vencer a Kristoff, en la llegada más cerrada que ha tenido de las tres.

Con un “monumento” ciclista a su haber (Tour de Flandes 2016) en su inmenso palmarés de más de cien victorias, al monstruo de Bergen le queda mucho por ganar. Mucho por hacer historia. Siempre y cuando no se salga de sus cabales. Como pasó este año, al ser expulsado del Tour de Francia por propinarle un codazo a Cavendish, en una llegada de etapa, cuando buscaba su sexto maillot verde. Genio para todo.

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