El fútbol del Real Madrid acalla el ruido

Real Madrid / Goal.com

Andaba el Real Madrid enardecido antes del partido de vuelta de la Super Copa de España por la sanción de cinco partidos a Cristiano Ronaldo y la afición planeaba un plebiscito al minuto siete de juego para reclamar al árbitro que con el portugués se había cometido una gran injusticia. Tal cosa no llegó a ocurrir.

Marco Asensio empezó el encuentro como terminó el del Camp Nou, y al tercer minuto de juego sacó su fusil para perforar la misma escuadra de Ter Stegen que taladró hace tres días. La cara del alemán era un poema. El Bernabéu explotó de jubilo incrédulo ante la calidad del mallorquín, que partido a partido confirma que hay poco de suerte y mucho de talento en su fútbol-champán.

Llegado el minuto siete pocos recordaban ya la propuesta de queja en el Bernabéu, extasiados como estaban ante el despliegue futbolístico de su equipo sobre el verde. Es difícil recordar una combinación del FC Barcelona que traspasara el mediocampo en los primeros veinte minutos de juego. Eso era la noticia. No sólo dominaba el Real Madrid en el marcador (4-1 hasta ese momento en el global), en oportunidades (Modric la tuvo al minuto de juego, luego llegó el gol de Asensio, Lucas tiró a la madera y Benzema no alcanzó a batir a Umtiti en un uno contra uno en el área chica… todo en 20 minutos), y en posesión del balón (la primera vez que lo logra desde 2008); es que los blancos estaban anulando completamente al FC Barcelona sobre el terreno de juego.

Y no lo hacían sufriendo y estresados. No. En el banquillo Zinedine Zidane había guardado a su mejor mediocentro, a su mejor mediapunta y a su delantero más caro –además de la consabida baja de Ronaldo por sanción, su buque insignia. Los merengues le estaban pasando por encima al Barça sin cuatro titulares, cuatro de los mejores titulares, pero con un Asensio espectacular, un Kovacic confirmando que está para jugar mucho este año y un Luka Modric que volvía a dejar claro que es poco menos que Neo en The Matrix; “El Elegido”. El croata dio un clinic de “centrocampismo”, manejando los hilos, rompiendo líneas enemigas, apoyando la salida del balón y llegando al área con peligro. Fue el mejor del partido sin duda alguna.

A Gerard Piqué, que le encanta comparar épocas, se le ocurrió decir hace unos meses que el actual Real Madrid sólo podría considerarse mejor que el Pep Team cuando gane un sextete y firme un 2-6 en el Camp Nou. Más allá de debatir cual es el baremo adecuado para definir qué equipo es mejor, cabe recordar que el FC Barcelona que dominó el mundo del fútbol entre 2009 y 2013 jamás fue tan superior a los blancos como los de Zidane fueron en esta vuelta de la Super Copa de Europa sin contar con Xavi, Busquets y Messi, por ejemplo. Tras el partido, sería el propio Piqué quien izaría la bandera blanca reconociendo que “por primera vez en nueve años me siento inferior al Real Madrid”.

Por eso, de entre todos los puntos a estudiar después de este Clásico para Valverde, ese debe ser quizás el más importante para el Txingurri. Que a igualdad de condiciones te gane el Real Madrid, pasa, pero que lo haga de manera tan clara en ambos partidos, sin contar con Modric y Ronaldo en el Camp Nou, y sin Ronaldo, Casemiro, Bale e Isco en el Bernabéu, dice mucho de la diferencia de calidad de ambas plantillas.

Zidane –por su parte– parece haber encontrado la piedra filosofal y todo le sale a pedir de boca. El francés ha levantado su séptimo título en 18 meses (los mismos que Del Bosque en el Real Madrid, y ya es el tercer entrenador de la historia merengue con más copas), su equipo ha marcado consecutivamente en 68 partidos (está a sólo seis del récord del Santos de Pelé), se puede dar el lujo de rotar al equipo de la manera más drástica (acabaron el partido tres jugadores que no fueron de la partida en Cardiff) y su fútbol no sólo no se resiente si no que acaba quizás incluso ilusionando aun más a la afición. El 2-0 final, con el primer gol de Benzema este verano cerrando la competición, quizás haya sido lo de menos en la lectura final de los 180 minutos de juego.

Se auguran buenos tiempos en la Castellana, sobre todo porque el equipo es un piña que ha decidido remar en la misma dirección. Hay calidad, hay concentración, hay compañerismo y hay esfuerzo, pero sobre todo hay calma y fútbol. Y todos sabemos que el fútbol es el ingrediente secreto para que un buen equipo se convierta en un gran equipo. Esa es la sensación que da ahora mismo el Real Madrid, habiendo ganado dos copas en una semana y contando con quizás la mejor plantilla de todos los tiempos.

Hay fútbol, por eso no hay ruido. Deberían tomar nota en el Camp Nou. Si hasta Gerard Piqué ya lo ha aceptado…

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