El día que Cristian Castro dejó de ser un cantante popular para convertirse en un meme de carne y hueso

Miguel Cane
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De un tiempo a esta parte, pareciera que la única relevancia de Cristian Castro consiste específicamente en dar la nota por sus particulares excentricidades, sus escándalos, declaraciones desafortunadas y bromas pesadas, en vez de por ofrecer música.

Cristian Castro. (Photo by Amy Sussman/Getty Images)
Cristian Castro. (Photo by Amy Sussman/Getty Images)

De hecho, desde 2016, cuando apareció su último álbum, ‘Dicen’, Castro (o, como le llaman algunos en alusión a su primer hit single lanzado en la infancia, “El gallito feliz”) no ha grabado nada más y sus dos sencillos – uno de los cuáles sirvió como cortinilla para la nueva versión de “Simplemente María”, no le llegaron ni de lejos al éxito de temas como “No podrás” o “Azul”, que en su momento lo llevaron a los proverbiales cuernos de la luna.

¿Qué le pasó al primogénito de Verónica Castro en estos años? ¿Por qué parece que prefiere hacer desfiguros y visiones en redes sociales que retomar con seriedad su carrera musical? – Y es que de verdad, parece un desperdicio, porque mal que le pese, Castro tiene talento y carisma y si bien nunca tuvo la presencia de Luis Miguel (aunque desde siempre se le acusó de querer imitarlo en looks y en estilo de interpretación, algo que al inicio de su carrera era sumamente obvio, aunque el rubio lo niegue), hubo una época en la que tuvo momentos muy sólidos como cantante (¿quién no recuerda ‘Vuélveme a querer’, por ejemplo?), pero ahora todo lo anteriormente logrado es gloria pasada.

Quizá el primer momento en el que Castro hizo su transición de cantante popular a meme de carne y hueso vino cuando el infame “masajito con Saiote”, al publicar en su Twitter una foto en la que aparecía vistiendo una tanga de hilo dental desechable (el famoso saiote), después de tomar un masaje, en enero de 2014. Fue tal el escándalo que generó la foto, que el propio Castro tuvo que dar una explicación a la prensa argentina al respecto, ya que las redes estallaron en toda clase de comentarios.

A esto seguirían otros dimes y diretes – además del bochornoso momento de su boda con Carol Victoria Urban Flores en 2017, un matrimonio que únicamente duró 28 días. De hecho, tardó más tiempo todo el pesado proceso de divorcio que lo que duró la pareja casada. Posteriormente, surgieron las poco caballerosas declaraciones que hizo sobre Yolanda Andrade, aludiendo al hecho de que ella habría perdido la virginidad con él cuando grabaron la telenovela ‘Las secretas intenciones’ en 1992, esto justo en el tiempo cuando brotó la controversia entre ella y Verónica Castro, un drama de la vida real que sigue dando de qué hablar.

Cristian Castro. (Photo by Gustavo Caballero/Getty Images)
Cristian Castro. (Photo by Gustavo Caballero/Getty Images)

También está el tema del disfraz de porrista, las fotos con maquillaje femenino, y las declaraciones homofóbicas y desagradables que hizo al diario Reforma, en México: “Sí, en un video me vestí de porrista como lo hacen muchos rockeros y no les dicen que son gays… Bruno Mars sale en su video con tubos, haciéndose también el gay, pero nadie dice que “es gay”, no pueden estar con esa constante de que soy gay porque eso no va a funcionar. Nunca me he confundido, a mí no me ha pasado nada, ninguna experiencia gay en ningún momento, ustedes nada más se la imaginaron, pero nunca seré, nunca fui, nunca nunca les haría una cosa así a mis hijos”.

Por supuesto, este comentario hecho tan a la ligera resultó en que numerosos frentes (y fans) LGBTQ+ se volcaran en su contra, acusándolo de discriminar y de incitar al odio con su elección de palabras. Cristian no se disculpó.

Mientras acumula excentricidades – la más reciente es su descabellada (y muy criticada) idea de lanzar una línea de biberones para adultos.

“No me gusta crecer”, dijo en una entrevista para la estación argentina Radio Mitre, que se subió a redes sociales. “La gente siempre me hace burla, no hay problema, yo sigo siendo chico, nunca me gustó realmente tanto esta onda de crecer, yo me quedé como en la secundaria… y me siento contento así, no quiero madurar, ni me hace falta, me aburre un poco lo de adulto, o sea, me acuerdo del Nintendo, me acuerdo del PlayStation, me acuerdo del Atari, me acuerdo de todo eso y me gusta, me encanta, no puedo dejarlo solamente porque estoy rasguñando los 35 años", concluyó (aunque mentía: Castro nació en Ciudad de México el 8 de diciembre de 1974, por lo que en realidad tiene 46).

Sea como fuere, son casi 5 años sin que tenga una nueva producción discográfica y sigue acumulando ridículos con entusiasmo. Quizá en el fondo sea verdad lo que dice y no quiere madurar ni le importa cómo lo vean los demás, aunque sea como un desperdicio de talento en aras de caprichos irracionales, como ha venido demostrando.

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