El color que calma, inspira creatividad y sugiere ternura erótica

Adriana Terán
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Aunque se han realizado muchos estudios científicos tratando de comprobar si realmente los colores influyen en el comportamiento humano, no existe ninguno que sea absolutamente definitivo. Sin embargo, en la práctica, sí hay testimonios y evidencias que han demostrado que los colores tienen efectos muy llamativos en el comportamiento humano.

No en vano Johann Wolfgang von Goethe, el mismo autor de la obra literaria “Las penas del joven Werther”, entre muchas otras, se dedicó con vehemencia a investigar el tema hasta publicar su Teoría del color en 1810, la cual es el principio básico de lo que hoy se conoce como cromoterapia, estudios que se fundamentan en los efectos del color en la percepción y la conducta humana.

Tal como refiere la ensayista mexicana Vonne Lara en Hipertextual, los planteamientos de Goethe fueron despreciados por la ciencia en su momento, pero para el desarrollo de la psicología del color tuvieron gran significado pues él relacionó cada color con aspectos del comportamiento a través de un diagrama de la mente humana.

(Getty Creative)
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Son muchas las propiedades emocionales que se le otorgan al color. Su uso en los espacios se ha implementado con gran éxito para transmitir distintas atmósferas y, aunque es posible que esto se deba a un condicionamiento cultural que influye en el comportamiento de las personas, no ha logrado determinarse si es el efecto del color en sí mismo, al ser luz, el que genera resultados muy sorprendentes, y esto no es nuevo.

Cuando el rosa chicle hipnotiza

Según un artículo publicado en el New York Times en 1982, ya el rosado chicle se utilizaba en instituciones para calmar a los niños y adolescentes agresivos, quienes al entrar en habitaciones de esta tonalidad se calmaban y se quedaban dormidos en pocos minutos.

Un poco más extremo, pero igual de efectivo fue el uso del rosado en correccionales en Estados Unidos, pues un estudio determinó incluso que los espacios en este tono influían en el comportamiento no solo de aquellos capaces de percibir el color tal cual es, sino también en personas daltónicas o ciegas, lo que sugiere que con este tono se activa un complejo mecanismo fisiológico. En este caso, no se usó cualquier rosado, sino específicamente el llamado Baker-Miller Pink, llamado así por los apellidos de dos oficiales de la Armada estadounidense, que fueron los primeros en estudiar sus efectos en prisioneros.

Hoy en día, cárceles de Suiza, Alemania, Polonia y Reino Unido tienen celdas tanto en este rosado como en una versión más pálida, el Cool Down Pink, investigada recientemente por la psicólogo suiza Daniela Späth.

Pero el tema de la influencia del rosado ha trascendido superando las paredes de la violencia para llegar al mundo de la decoración y la moda. Más recientemente, Kendall Jenner, quien usa este color frecuentemente, pintó su habitación de rosa asegurando que está científicamente comprobado que este color calma y suprime el apetito.

En todo caso, todos estos hallazgos invitan a ir más allá y qué mejor oportunidad para experimentar con ellas que la vestimenta. El rosado, además de brindar tranquilidad, tiene muchas otras virtudes.

En Entrepeneur definen el rosa como un color que evoca el romance. En sus versiones más oscuras expresa diversión, energía y jovialidad, mientras que la gama de los claros es más asociada a ideas románticas.

Según explica Ingrid Calvo Ivanovic, investigadora del color, en su proyecto académico Proyectacolor, el rosa, al estar en un punto medio entre el rojo y el blanco expresa una energía sin agitación, es el color de la juventud, pero además sugiere ternura erótica, vanidad y una dulzura atractiva.

Más allá de la tradicional –y cansona- concepción cultural de que el rosa es de niñas, este color, sobre todo en sus versiones más intensas, es vibrante e inspira creatividad, alegría y seducción. Se aleja de los tímidos pasteles para ser más extrovertido y atrevido.

(Getty Creative)
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Cómo combinar la dulzura para hacerla poderosa

El rosa no está asociado a los elementos naturales, al contrario, esa sensación de plástico o artificialidad lo hace aún más divertido y bien combinado puede resultar elegante y sofisticado.

El rosado junto al blanco puede lograr un conjunto dulce e inocente y brindar al look un aura diáfana, pero tal como explica Calvo Ivanovic, al combinarlo con morado o negro, se hace sugerente, interesante e invita a descubrir en qué parte del camino entre el bien y el mal está quien lo ostenta.

En combinación con gris y otros colores neutros, así como con azul marino, otorga equilibrio y elegancia al aspecto e inspira seguridad y confianza, siendo ideal para refrescar la imagen severa de un taller o un pantalón recto clásico.

(Getty Creative)
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El círculo cromático, por otra parte, siempre brinda soluciones acertadas para combinar colores al vestir, es así como opone la gama de rosados a la gama de los verdes, y en los colores contiguos presenta los rojos y los violetas. En ambos casos, los contrastes expresan personalidad, frescura y mucho estilo.

Las herramientas están disponibles, y como ya hemos mencionado, la creatividad al vestir puede arrojar interesantes resultados.

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